Aunque todos los grupos de edad tienen el mismo riesgo de infectarse con el coronavirus, debido a los cambios fisiológicos propios del envejecimiento y las posibles condiciones de salud subyacentes, las personas mayores enfrentan un riesgo significativo de desarrollar complicaciones de gravedad, incluso fatales, si contraen la enfermedad COVID-19.

Los informes muestran que 8 de cada 10 muertes ocurren en personas mayores de 65 años y en pacientes que presentan al menos una comorbilidad, en particular enfermedades cardiovasculares, hipertensión y diabetes, pero también una variedad de otras afecciones crónicas subyacentes.

Vitalidad comprometida

No sorprende que desde la implementación de las medidas de contención de propagación del coronavirus se haya registrado una disminución global de los niveles de actividad física, y esto es particularmente visible en los adultos mayores.

Una preocupación de los especialistas es que el distanciamiento social, piedra angular del combate contra la propagación del coronavirus, pueda afectar las rutinas de forma que puedan comprometer la vitalidad de los adultos mayores, destacando la importancia de mantener buenos hábitos, que incluyen dormir lo suficiente, comer sano y hacer ejercicio.

A la par de reducir al mínimo los períodos prolongados de tiempo sedentario, los adultos mayores deben aprovechar cualquier oportunidad de hacer alguna actividad a lo largo del día.

Aunque no sabemos con certeza cuánto tiempo nuestros estilos de vida se verán afectados de esta manera, sí sabemos que los períodos de actividad física reducida pueden afectar nuestra salud.

Para los adultos mayores y aquellos con enfermedades crónicas, mantener un nivel de actividad física adecuado puede ser beneficioso para combatir los efectos del coronavirus, ya que ayuda a estimular las funciones inmunes del cuerpo, disminuir la inflamación y tener beneficios mentales y emocionales.

Seguir activos

Sin embargo, las medidas de control de la pandemia global hacen que para los habitantes de muchos países, las vías habituales para hacer ejercicio, como gimnasios, estudios de bienestar, piscinas públicas e incluso parques, no estén disponibles, y en muchos lugares, las regulaciones incluso prohíben que las personas salgan de sus hogares.

Aunque se ha animado a las personas mayores y a aquellos con condiciones de salud crónicas a quedarse en casa durante la pandemia del coronavirus, todavía es posible que este segmento demográfico siga siendo físicamente activo.

Mantener un nivel de actividad física puede ser beneficioso para combatir los efectos del coronavirus ya que a estimula las funciones inmunes, disminuye la inflamación y brinda beneficios mentales y emocionales.

Para ello, expertos han delineado algunas recomendaciones que incluyen establecer un horario para hacer ejercicio, de modo que se forme una rutina. En internet hay disponible una gran variedad de rutinas especialmente diseñadas para que adultos mayores se ejerciten en el hogar.

Los adultos mayores deben tratar de acumular 30 minutos de ejercicio en la mayoría de los días. Pero esta meta no tiene por qué hacerse de una sola vez, sino que puede extenderse a lo largo del día (por ejemplo, en 3 sesiones de 10 minutos).

A la par de reducir al mínimo los períodos prolongados de tiempo sedentario, levantándose y moviéndose al menos cada 30 minutos, los adultos mayores, así como los que padecen una enfermedad crónica, deben aprovechar cualquier oportunidad para hacer alguna actividad a lo largo del día, como tomar las escaleras (si es posible), caminar alrededor de la casa o incorporar actividades adicionales como la jardinería.

Referencia: For older people and those with chronic health conditions, staying active at home is extra important – here’s how. The Conversation, 2020. https://bit.ly/34nL9Gn