La enfermedad celíaca es una afección que ha existido por años en nuestra sociedad. Básicamente, esta se trata de una respuesta anómala del sistema inmunológico a la presencia de gluten en el organismo.

En general, nuestro cuerpo debe procesarlo, pero, para los celíacos ello no es posible. De hecho, el consumo del mismo, de no ser controlado, paulatinamente puede afectar el revestimiento del intestino graso.

Asimismo, se convierte en causa de inflamación en el organismo lo que se deriva en otra gran variedad de padecimientos que pueden venir de la mano con la enfermedad celíaca. Con el paso del tiempo, la ciencia ha desarrollado más y mejores métodos para mantener esta condición vigilada.

Sin embargo, un punto particular es que, a pesar de ello, la mortalidad por esta enfermedad no parece disminuir. Con la finalidad de entender un poco el porqué de esto, los equipos de investigadores de la Universidad de Columbia (EE.UU.) y del Instituto Karolinska (Suiza) se han unido en un estudio que ha cubierto a casi 50.000 pacientes suizos.

Los diagnósticos de celiaquía han aumentado

Esto no necesariamente indica que ahora hay más personas en la población que presentan esta enfermedad. En realidad, hace referencia a que los métodos de diagnóstico de la misma han mejorado.

De esta forma, aquellas personas que tenían una versión leve de la misma y no lo sabían, ahora tienen la oportunidad de enterarse para comenzar a cuidarse mejor. En pocas palabras, el tiempo ha permitido que la cantidad de personas diagnosticadas aumente y, por tanto, también se incremente la cantidad de individuos que pueden tomar acciones directas para cuidar su salud.

La comida sin gluten ya no es una rareza

Sumado a lo anterior, otro cambio que hemos visto, sobre todo en las últimas décadas, es la popularización de la comida con gluten. Como sabemos, este se trata de un compuesto que forma parte de alimentos como el trigo, la cebada y el centeno.

En efecto, solemos consumir estos elementos en diversos platillos y, por ende, en ocasiones tener una alimentación libre de gluten no era una tarea fácil para los celíacos. Ahora, cada vez con más frecuencia se ven iniciativas personales y de grandes empresas para llevar productos sin gluten al mercado.

De este modo, las alternativas alimenticias de la persona aumentan y, con ellas, la posibilidad de la misma para llevar una vida más sana y con una alimentación completa.

Pero, el riesgo de mortalidad sigue en aumento

Con este panorama, entonces cabría pensar que el riesgo de muerte prematura por una enfermedad como esta debería estar en una tendencia decreciente. No obstante, se ha visto que la misma no parece seguir esta proyección.

En el estudio colaborativo publicado en el portal digital JAMA los investigadores depositaron los datos que recolectaron de los pacientes desde 1969 hasta el 2017. Para poder conocer los efectos de la enfermedad y de su esperanza de vida, se llevó también el seguimiento de grupo control sano con el que comparar los resultados de los individuos con enfermedad celíaca. Desde finales de los sesenta, hasta la actualidad, se pudo observar un aumento total de un 21% en el riesgo de mortalidad prematura en las personas celíacas.

La enfermedad celíaca puede desencadenar otros problemas

En un principio, el tratamiento de la misma y el control del consumo de los alimentos puede ser una ayuda. Sin embargo, esta condición parece estar estrechamente relacionada con consecuencias negativas en el organismo a largo plazo. Ya que esta es capaz de causar problemas en nuestro cuerpo incluso hasta 10 años después de su diagnóstico.

La inflamación nunca se trata de una buena señal en el organismo, ya que, esta indica un problema de funcionamiento o una infección en el mismo. Los problemas causados por el gluten en el intestino pueden perdurar por años y comenzar a afectar el funcionamiento de otros órganos, afectándolos e inflamándolos.

Por lo visto, el padecer la enfermedad celíaca puede hacer a las personas propensas a desarrollar cáncer, problemas cardiovasculares y también dificultades respiratorias. Generalmente, es la suma de estas condiciones la que aumenta el riesgo de mortalidad en los celíacos, y no la enfermedad principal como tal.

El riesgo de muerte prematura es más alto cercano al diagnóstico

Un descubrimiento particular que realizaron durante la investigación es que el riesgo de muerte prematura era más alto en los primeros 5 años luego del diagnóstico. Nuevamente, ello puede contradictorio, puesto que, después de ser diagnosticadas, las personas comienzan a cuidar su salud.

Sin embargo, el punto acá radica en la cantidad de daño que haya recibido organismo por el gluten antes del diagnóstico. Este puede permanecer latente hasta por 5 años, hasta que finalmente la mucosa del intestino comience a reponerse a causa del nuevo estilo alimenticio de la persona.

Como un extra, usualmente los diagnósticos se realizan cuando el intestino se encuentra en el tope de inflamación y ya causa molestias –las que, probablemente, fueron la causa de la visita al doctor. Por lo que, el proceso para hacer retroceder este daño suele ser más largo que si hubiera sido detectada en etapas más tempranas.

Referencias:

Association Between Celiac Disease and Mortality Risk in a Swedish Population: doi:10.1001/jama.2020.1943