En estos momentos, el mundo se encuentra azotado por el paso del coronavirus por todos sus territorios. Debido a esta pandemia, la actividad humana en la Tierra literalmente se ha paralizado.

Cada país ha implementado diversas medidas y restricciones para combatir el contagio del COVID-19. Entre ellas, una que no parece faltar es la instauración de una cuarentena colectiva.

De este modo, sacan a las personas de las calles y hacen que la transmisión del virus sea más complicada. Sin embargo, algunas naciones han comenzado a denunciar que llevar a cabo estas medidas puede sacarlas de una crisis de salud para sumergirlas en una económica.

Frente a estos clamores da su perspectiva, Richard Baldwin, actual profesor de Economía Internacional en el Instituto de Posgrado de Estudios Internacionales y de Desarrollo (Ginebra, Suiza), antiguo presidente del Centro de Investigación Económica y Política (CEPR), además de académico en las universidades de Oxford, Columbia y el MIT.

Richard Baldwin.

Este se trata de un experto en temas económicos y fue consultado en una entrevista por BBC Mundo. De ella se ha podido distinguir su visión de la situación económica actual del planeta y cómo la misma está más ligada a la salud del mismo de lo que creemos.

De la salud y la economía

Uno de los primeros puntos que toca Baldwin tiene que ver con la actual diatriba que tienen algunos países con respecto a si es mejor combatir la crisis de salud o la crisis económica. Con el paso de los meses, se ha distribuido la creencia de que ambas no pueden ser atacadas a la par.

De hecho, incluso se llega a pensar que hacerle frente a una irremediablemente causará daños a la otra. Por lo que, el dilema que se ha expuesto hace ver a la situación como un punto en el que se debe escoger el menor de dos males.

Sin embargo, Baldwin ha declarado que este se trata de un “falso dilema en países ricos. Ya que estos cuentan con la potencia económica suficiente como para poder hacer frente al coronavirus y, al mismo tiempo, desarrollar políticas que les permitan evitar que su economía se hunda excesivamente.

La “doble curva” del coronavirus

Es en este punto en el que entra en protagonismo lo que se ha dado a conocer como la “doble curva” del coronavirus. En ella aparece claramente reflejado el supuesto dilema que plantean las estrategias de acción posibles.

Fuente: BBC Mundo.

Por un lado, se puede apreciar que el dejar que el virus actúe a su antojo puede causar un pico alto y veloz de contagios que luego desciende bruscamente. Como contraparte, la economía entra en una recesión leve, con una curva ligeramente pronunciada, pero no muy grande y que dura poco tiempo.

Por otro lado, la alternativa, que implica políticas de control de la enfermedad muestra una curva de contagios mucho más plana y espaciada en el tiempo. Del otro lado del espectro, la curva de la economía también se hace más prolongada y se hunde más, lo que implica que se trata de un tiempo de recesión más fuerte y más largo.

Visto de este modo, realmente parece que las alternativas solo admiten blanco y negro. No obstante, la verdad es que todo depende de los diferentes matices que se apliquen a las situaciones.

Todo se trata de entender cómo aplanar ambas curvas

Para Baldwin, la solución a este “dilema” sigue siendo optar por las medidas de control de la enfermedad. Desde su experiencia, dejar que un virus como este ande libre puede causar muchos más estragos en una sociedad que un periodo de recesión.

Ello se vuelve especialmente cierto en economías como la estadounidense o como la de los países europeos más desarrollados, que cuentan con una capacidad económica suficiente como para apoyar a las empresas y los ciudadanos en los momentos de crisis.

Ya que, el aplicar medidas, aunque podría hacer que el aparato productivo del país, y el sector de consumo del mismo, disminuyera su impacto por un tiempo más prolongado, no implicaría una situación incontrolable para los países.

De este modo, las acciones de salubridad veloces podrían ayudar a mantener la curva de contagios baja, mientras que las políticas de contención en el ámbito económico ayudarían a que el impacto de la recesión no fuera tan significativo.

El duo indispensable: “cuarentena y un gran gasto fiscal”

Según lo declarado por Baldwin, estas son las dos constantes con las que se podrá hacer frente a las crisis generadas por el coronavirus. Como lo hemos mencionado, por una parte, las cuarentenas significarán un mejor control del contagio del virus. Finalmente, ello deberá traducirse en un menor número de casos que atender. Lo que, por ende, hará que los sistemas de salud de los países no colapsen bajo la presión.

Por su parte, las naciones deberán entender que será importante comprometerse con los tres sectores más vulnerables durante una recesión: las personas con bajos recursos, las empresas y los bancos.

Los tres flancos vitales desde el punto de vista económico

Esta triada, muy diferente a simple vista, se trata de una relación simbiótica necesaria para que el aparato productivo siga funcionando. En primer lugar, en estos momentos las personas con bajos recursos son muchas de las que han perdido sus oportunidades de trabajar debido a la propia pandemia.

Ello se ha debido a que las empresas, sobre todo las pequeñas y medianas, no han tenido la capacidad para seguir manteniéndolas como miembros de su personal. Asimismo, estas tampoco han sido capaces de pedir préstamos a los bancos, ya que, por la falta de ingresos, muchos de sus deudores no han podido cancelar las cuotas en su totalidad.

Si los gobiernos invierten en los bancos para evitar que haya una bancarrota, en las empresas para evitar que cierren o despidan personal y en ofrecer ayudas, directas o indirectas, a aquellos con pocos ingresos durante la crisis, una vez esta termine, contarán con una base mucho más estable desde la cual empezar.

Después de todo, si las empresas no cierran, entonces los trabajos estarán disponibles para los ciudadanos una vez la crisis acabe. Asimismo, ello implicará que la producción y el consumo del país se activarán con rapidez, ya que las personas trabajarán y comenzarán de nuevo a recibir en sueldo.

A su vez, esto se traducirá en la capacidad de saldar las deudas con los bancos, lo que hará que los mismos tengan la liquidez para seguir funcionando y para ofrecer préstamos que mantengan el dinero fluyendo en la economía.

Los países emergentes enfrentan un panorama más duro

Aquellas economías menos activas como la de Latinoamérica o la de África presentan una situación un poco diferente en opinión de Baldwin. Muchos de los gobiernos de estos países no cuentan con los suficientes recursos como para construir el escudo sobre la economía a medida que se toman las precauciones contra el COVID-19.

Por lo que, posiblemente tendrán que decantarse por alternativas como pedir apoyo al Fondo Monetario Internacional o depender de la ayuda de organizaciones benéficas. Ambos casos presentan sus complicaciones, en primer lugar, el verdaderamente conseguir la cantidad de asistencia necesaria y, en segundo lugar, el no terminar enredados en un tercer tipo de crisis: una de deuda.

Baldwin admite que en estos casos la decisión cuenta con más factores que la hacen más complicada y que es complicado poder identificar cuál sería el camino correcto. Incluso aclara que él mismo no tiene una idea concreta de lo que se podría hacer.

Por otra parte, sí reitera que en los países con los recursos necesarios “Las cuarentenas y las medidas de contención son un imperativo moral porque están muriendo personas que no deberían estar muriendo”. Además, declara que, si estas no se aplican solo para “ahorrar dinero, eso es un asunto moral, no una cuestión económica”. Ya que, ha quedado más que claro que sí cuentan con las herramientas para hacer frente a las repercusiones económicas de las medidas destinadas a limitar el avance del coronavirus.