En las sesiones informativas de la Casa Blanca del fin de semana, Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, promocionó el uso a gran escala de un medicamento contra la malaria que aún no ha sido aprobado para combatir el nuevo coronavirus, contrariando la postura de los científicos quienes señalan que se necesitan más pruebas para demostrar su eficacia y seguridad contra el COVID-19.

El presidente Trump se mostró prometedor con el medicamento mientras buscaba formas de sonar esperanzado ante el creciente número de muertes, hasta ahora más de 10.000, y el fuerte y devastador impacto económico que han tenido las medidas destinadas a contener su propagación.

Riesgo de efectos secundarios graves

A pesar del llamado del presidente, los funcionarios médicos advierten que es peligroso administrar medicamentos no probados, e incluso los propios expertos de Trump han advertido en contra de ello.

El doctor Anthony Fauci, principal asesor de coronavirus de Donald Trump, advirtió que no hay evidencia científica para apoyar el uso del medicamento contra la malaria que el presidente ha estado promoviendo como un posible remedio para COVID-19.

En Estados Unidos el coronavirus ha cobrado más de 10.000 vidas, y las medidas destinadas a contener su propagación han tenido un fuerte y devastador impacto económico.

La presidenta de la Asociación Médica Americana, la doctora Patrice Harris, expresó que ella personalmente no prescribiría el medicamento para un paciente con coronavirus, argumentando que los riesgos de efectos secundarios graves eran “grandes y demasiado significativos como para restarles importancia”.

El fármaco en cuestión, la hidroxicloroquina, es un medicamento que está oficialmente aprobada para el tratamiento de la malaria, la artritis reumatoide y el lupus, no COVID-19.

Pequeños estudios preliminares han sugerido que la hidroxicloroquin podría ayudar a prevenir que el nuevo coronavirus entre en las células y posiblemente ayudar a los pacientes a eliminar el virus. Pero estos estudios han mostrado resultados mixtos.

Se necesitan más pruebas

Los médicos ya están prescribiendo el medicamento contra la malaria a pacientes con COVID-19, a la par que se realizan estudios clínicos para probar si el medicamento realmente ayuda a los pacientes con COVID-19.

Pero el medicamento tiene importantes efectos secundarios potenciales, especialmente para el corazón, por lo que se necesitan más pruebas antes de poder determinar que el medicamento funciona contra el virus y que su uso es seguro para los pacientes.

No hay evidencia científica para apoyar el uso del medicamento que el presidente promueve como un posible remedio para COVID-19.

Se han realizado algunos estudios limitados sobre el uso de la hidroxicloroquina y el antibiótico azitromicina en conjunto para tratar el COVID-19, pero no se han incluido los grupos de control críticos que los científicos utilizan para validar las conclusiones.

En toda Europa, también ha habido un reciente aumento en la demanda de este fármaco, incluso cuando los reguladores advierten contra su uso sin licencia. Recientemente, la Agencia Europea de Medicamentos advirtió a los médicos que, dado que aún no hay pruebas de la eficacia del medicamento, sólo debe utilizarse en ensayos clínicos o bajo disposiciones de uso de emergencia.

El aumento de la demanda de estos medicamentos ha significado en algunos casos que los pacientes que dependen de la hidroxicloroquina para el lupus u otras condiciones están viendo cómo sus suministros se desvían hacia el tratamiento del COVID-19.

Referencia: Exclusive: Pressed by Trump, U.S. pushed unproven coronavirus treatment guidance. Reuters Health News, 2020. https://reut.rs/3bZ4dx8