Vivir con una adicción es una lucha constante, la misma nunca se cura, sino que se aprende a controlarla. Para ello, es necesario que converjan en una misma persona la voluntad para hacerlo y el ambiente adecuado para apoyarla.

Una vez están estos dos factores, entonces también nos encontramos con el último elemento: el tiempo. El poder sobreponerse a las etapas más agudas de una adicción es un proceso duro y generalmente largo que exige mucha resiliencia de quienes lo llevan a cabo.

En el camino, siempre es importante contar con personas en las que apoyarse y entre las cuales sentirse comprendido. Por ello, los grupos de apoyo son un factor tan importante en los procesos de rehabilitación. El contacto humano y la sensación de estar acompañado son vitales. Pero, en los tiempos que corren, con la pandemia del coronavirus manteniendo a todos en sus casas, llevar a cabo estas reuniones ya no es una opción.

Un inicio accidentado

Afortunadamente, pronto han surgido nuevas alternativas con las que hacerle frente a esta dificultad. En este caso, la tecnología ha llegado al rescate como el nuevo medio para mantenernos conectados con el mundo a pesar de estar encerrados en nuestros hogares.

A través de plataformas como Zoom, los ex-adictos han estado llevando a cabo sus reuniones periódicas para mantenerse en contacto y seguir apoyándose mutuamente. Sin embargo, no todo ha salido como lo esperado.

Por ejemplo, más de una vez se han reportado casos de lo que ahora se conoce como “Zoombombing”. Esto básicamente hace referencia a otros usuarios del servicio que se cuelan en las conferencias virtuales –que, por defecto, son siempre abiertas en la plataforma– para sabotearlas de algún modo.

Al final, los organizadores han optado por dejar de promocionarlas en las plataformas usuales y comenzar a manejarse con mensajes boca a boca. De este modo, tratan de evitar que un “troll” se entere de la reunión y llegue para estropearla.

El contacto humano se pierde

Otro de los problemas con los que se han encontrado las personas al usar estos servicios es que la esencia de las reuniones se pierde. Observar un monitor simplemente no se siente igual que compartir un mismo espacio con un grupo de personas que entienden tus sentimientos.

Sobre todo por el factor del contacto físico. Muchas veces, luego de terminar una reunión, los asistentes comparten abrazos y muestras de afecto junto a palabras de aliento para animarse mutuamente. Ahora, a pesar de que el mensaje aún puede enviarse, la emocionalidad del momento cambia y no llega con la misma potencia que cuando es en persona.

“Sobriedad es igual a conexión”

Es lo que dice Don B., un adicto en recuperación desde hace 11 años que vive en Los Ángeles. Dentro de los programas de rehabilitación y apoyo que se encuentran en estos tipos de grupos, una de las cosas que se suelen promover son las interacciones sociales. Siempre y cuando estas sean sanas y también se den en un ambiente de sobriedad.

Don comenta que la adicción tiene mucho que ver con el aislamiento y que, en la situación actual, en el que hay que practicarlo por seguridad, puede resultar un poco más difícil enfrentar los estados emocionales que pueden venir con la soledad, como la frustración, la desesperanza o la ansiedad.

Parte de la meta de los programas es ayudar a los asistentes a crear nuevas conexiones que les ofrezcan apoyo y una base para no recaer en la adicción. Justo ahora, parece que ello fuera mucho más complicado que nunca.

Esto afectará más a los adictos recién reformados

Entre uno de los comentarios de Don, aclara que lo más probable es que los más nuevos en los programas se vean más afectados por la situación. Don asegura que, aunque vive solo, siente que en este punto cuenta con las herramientas para lidiar con el aislamiento y seguir adelante.

Pero, en los casos de las personas que apenas están iniciando el viaje a la sobriedad, el mantenerse centrados en medio de una crisis puede ser mucho más complicado de lo esperado. Ello debido a que estas aún no han aprendido a usar las herramientas adecuadas para lidiar con sus emociones, aceptarlas y asimilarlas de una forma benéfica y no con comportamientos autodestructivos.

Debido a esto, la pandemia del coronavirus podría convertirse en un disparador de las adiciones, tanto para los que incurran en ellas por primera vez como para los que sufran una recaída.

Una luz al final del túnel

Sin embargo, todo esto no implica que no se puedan continuar con los seguimientos por la web. Tomando de nuevo como ejemplo el caso de Don, él ha comentado que se sorprendió de lo rápido que logró acostumbrarse al nuevo formato.

Las plataformas webs no solo se han utilizado como un medio de comunicación. De hecho, a través de aplicaciones los doctores también han podido hacer seguimiento de sus pacientes y de su salud. Asimismo, se podido monitorear el consumo de medicinas de aquellos que las requieren para asegurarse de que se mantengan estables en medio de la crisis.

Ahora, cada vez más personas se unen a esta ola de conexiones digitales que ha surgido como consecuencia de la pandemia del coronavirus. Como lo hemos mencionado, estos nuevos medios no sustituyen el contacto humano. Sin embargo, sí pueden convertirse en una fuente de estabilidad para las personas que la necesiten.

Con las reuniones de apoyo por la web, se puede alentar a las personas a seguir adelante y a tratar de construir una rutina dentro de la cuarentena que les permita mantenerse activos y no caer presas de las emociones negativas.

Ya que son los estados emocionales negativos los que pueden convertirse en disparadores para una recaída. En efecto, los nuevos métodos no son perfectos ahora y por supuesto que pueden mejorar con el tiempo. Pero, mientras tanto, justo en este momento, se han convertido en una gran ayuda para quienes la necesitan.