Los hallazgos de investigaciones recientes que han analizado a fondo el genoma del coronavirus SARS-CoV-2, causante de la enfermedad COVID-19 que actualmente genera una crisis global, sugieren que su composición genética es relativamente estable, por lo que presenta una baja tasa de mutación.

En conjunto, estos hallazgos son positivos ya que cualquier vacuna efectiva que se desarrolle para prevenir que las personas contraigan la infección por el virus SARS-CoV-2, debería ser ampliamente efectiva en poblaciones geográficamente separadas durante un período de tiempo relativamente largo.

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Cambios en su código genético

Los científicos estudian la evolución del SARS-CoV-2 para aprender más sobre cómo funcionan los genes del virus. Esta es información es crucial para hacer inferencias sobre la propagación del virus en todo el mundo y, particularmente, para identificar qué tipo de vacuna puede ser más efectiva.

En lo que respecta a la pandemia del coronavirus, el hecho de que sea lento en términos de presentar cambios en su composición genética es una muy buena noticia.

Los virus evolucionan mutando; es decir, presentan cambios en su código genético con el tiempo. Según los datos actuales, parece que el SARS-CoV-2 muta mucho más lentamente que la gripe estacional. Específicamente, el SARS-CoV-2 parece tener una tasa de mutación de menos de 25 mutaciones por año, mientras que la gripe estacional tiene una tasa de mutación de casi 50 mutaciones por año.

Estas son noticias alentadoras, especialmente dado que otros virus pueden mutar rápidamente. Por ejemplo, la gripe estacional estándar, que aunque es mucho menos grave, sigue siendo un desafío constante para los profesionales de la salud, debido a que muta constantemente, razón por la cual cada año se desarrolla una nueva vacuna contra la gripe.

Efectiva y duradera

Dado que el genoma del SARS-CoV-2 es casi dos veces más grande que el genoma de la gripe estacional, parece que la gripe estacional muta aproximadamente cuatro veces más rápido que el SARS-CoV-2.

El hecho de que la gripe estacional mute tan rápido es precisamente la razón por la cual puede evadir el efecto de las vacunas, por lo que la tasa de mutación significativamente más lenta del SARS-CoV-2 nos ofrece esperanzas para el desarrollo potencial de vacunas eficaces de larga duración contra el virus.

Estos hallazgos son positivos ya que cualquier vacuna efectiva que se desarrolle para prevenir infección por el virus SARS-CoV-2 debería ser ampliamente efectiva.

Algunos virus mutan muy lentamente o no mutan en absoluto; el coronavirus que produce COVID-19 parece estar entre los primeros, una opinión que ha sido respaldada por diferentes investigaciones en todo el mundo.

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En lo que respecta a la pandemia de COVID-19, este apoyo a la teoría de que el virus es lento en términos de presentar cambios en su composición genética es una muy buena noticia.

Si bien aún estamos a meses de poder contar con una vacuna contra el coronavirus, una vez que haya sido desarrollada y evaluada, es muy probable que sea efectiva en general y durante al menos unos años, dada la baja tasa de mutación genética observada en el coronavirus.

Referencia: Genomic epidemiology of novel coronavirus. Nextstrain.org, 2020. https://nextstrain.org/ncov?l=clock&p=full

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