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El dólar digital podría sorprender a los entusiastas de las criptomonedas antes de lo previsto. De una idea que no terminaba de materializarse por falta de voluntad o de interés gubernamental a un proyecto con visos de hacerse realidad; así puede resumirse en una frase el estado actual del proyecto del dólar digital. Se trata de una iniciativa que busca reconciliar la tecnología blockchain y la FED (el Tesoro de Estados Unidos).

A nivel de grandes potencias económicas, solo China está cerca de emitir su propia criptomoneda nacional. Estamos, pues, ante un escenario fascinante para los amantes de las criptomonedas. Hoy vamos a tratar de responder a algunas cuestiones que pueden surgir en torno al cada vez más probable lanzamiento del dólar digital.

¿Por qué es una noticia positiva para los mercados criptográficos?

El lanzamiento de una criptomoneda respaldada por el banco central de una de las mayores superpotencias del mundo significaría el reconocimiento definitivo de la relevancia de toda la tecnología blockchain. Muy probablemente se traduciría en un interés renovado por invertir en criptomonedas, actividad que se vio muy mermada por el estallido de la burbuja del bitcoin hace dos años. La legitimización que supondría la emisión del dólar digital tendría un efecto de onda expansiva que se dejaría sentir en toda la industria: nuevos proyectos, mayor tasa de penetración de las criptomonedas, atracción de más capitales, creación de nuevos puestos de trabajo, etc.

¿Por qué se ha acelerado repentinamente el proyecto del dólar digital?

Una iniciativa que parecía que nunca iba a ver la luz se ha convertido en una posibilidad cada vez más real debido a la crisis que el mundo atraviesa a día de hoy por culpa del COVID-19. Las autoridades estadounidenses comenzaron a diseñar un plan de ayuda para los ciudadanos y se dieron cuenta de que varios millones, precisamente los más necesitados, se encuentran actualmente fuera del circuito bancario.

La grandeza de las criptomonedas es que no necesitan intermediarios, así que los defensores del dólar digital plantean que sea el propio Tesoro estadounidense el que emita los dólares digitales del plan de ayuda y los deposite directamente en los monederos criptográficos de los beneficiarios (FedWallets) sin necesidad de contar con una cuenta corriente o de ahorros.

Hay que recordar que en crisis anteriores en las que el gobierno estadounidense repartió dinero helicóptero muchos de los beneficiaros no pudieron cobrarlo, ya que no tenían residencia física en la que recibir el cheque o  no tenían cuenta bancaria en la que cobrarlo. Todos estos problemas desaparecerían de inmediato con el dólar digital.

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¿Habrá una coexistencia pacífica en el ecosistema criptográfico?

Todo apunta a que sí. Con gran probabilidad sucederá algo similar a lo ocurrido cuando al bitcoin comenzaron a sumársele lo que se conoce como altcoins (criptomonedas alternativas, para entendernos). El ecosistema de las criptomonedas ha demostrado hasta la fecha que no es un sistema de suma cero en el que los competidores se devoran entre sí y solo puede quedar uno victorioso.

Más bien se crean sinergias y complementariedades que llevan a un crecimiento del ecosistema en su conjunto. Además, por ejemplo, existe una gran diferencia entre el bitcoin y el proyecto de dólar digital: la descentralización del primero. Y es que ambos proyectos satisfacen necesidades distintas, por lo que tienen mecanismos de funcionamiento distintos. En definitiva, el dólar digital supone más una oportunidad que una amenaza para la industria criptográfica.

¿Qué objeciones hay contra la aceleración de este proyecto?

Fundamentalmente hay una: ir demasiado deprisa en el diseño e implementación del dólar digital podría traer más problemas que beneficios. Algunos expertos se preguntan si el preocuparse por lanzar el dólar digital ahora no va a ralentizar el reparto de las ayudas públicas, cada vez más necesarias en el escenario de incertidumbre actual. Otros piensan que, debido a las prisas, la propia viabilidad del dólar digital podría verse afectada si no se realizan todas las pruebas necesarias para un lanzamiento nunca visto hasta la fecha y que podría revolucionar para siempre cómo entendemos las transacciones monetarias domésticas.

En definitiva, el dólar digital parece haber pasado de la noche a la mañana de ser una idea minoritaria a gozar de todo el foco mediático tras el anuncio del programa de ayudas estadounidense para paliar los efectos negativos de la crisis del coronavirus. Se trata de un proyecto monetario muy ambicioso con potencial para cambiar para siempre cómo vemos el billete verde. Los próximos meses serán decisivos para comprobar si el dólar digital va en serio o si quedará de momento aparcado hasta nuevo aviso.

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