En lo que va de año, la mayoría de los titulares se han referido al nuevo coronavirus que ha saltado de los animales a los humanos y que ha causado ya más de un millón de infecciones y más de 70,000 muertes en todo el mundo. Sin embargo, los problemas que se habían detectado incluso antes de esta crisis siguen latentes y también merecen algo de atención.

No solo la vida de los humanos es la que se encuentra en riesgo. Algunas de las criaturas más pequeñas de nuestro planeta, que muchas veces nos resultan molestas pero son importantes para el equilibrio biológico, están experimentando una acelerada tasa de extinción.

Un equipo internacional de científicos ha advertido que las poblaciones de insectos en el mundo se han reducido de manera significativa como resultado del cambio climático, las prácticas agrícolas nocivas, la pérdida de hábitats y la contaminación. Sin embargo, no todo está perdido y en sus documentos presentan una serie de recomendaciones que permitirían colaborar con la recuperación del número de insectos.

Impacto a largo plazo

El número de insectos como los escarabajos, las libélulas y las moscas de mayo, junto con algunos macroinvertebrados, como los caracoles, se ha visto seriamente afectado en todo el mundo a causa de la contaminación y el impacto de la actividad humana sobre sus hábitats.

Y aunque esto parezca de menor importancia en medio de la pandemia, es un tema digno de atención ya que estos hacen una contribución vital en el equilibrio del medio ambiente, sirviendo de alimento para otros animales o por sus funciones como polinizadores.

“Proporcionan alimentos para otros animales y también pueden tener un papel importante en el funcionamiento de los ecosistemas de agua dulce, formando un componente crítico en la diversidad de la vida”.

Dichas funciones no pueden ser sustituidas por la tecnología u otras especies, por lo que es colaborar con la preservación de las diferentes poblaciones de insectos es una prioridad para la humanidad.

¿Qué podemos hacer para contribuir en la supervivencia de los insectos?

Y a pesar de que las tasas de extinción son preocupantes, aún la batalla no está perdida. Además de exponer el problema y la gran responsabilidad que tienen los humanos sobre el mismos, los científicos han emitido una serie de recomendaciones que pueden ayudar a los insectos a recuperarse.

Entre ellas, evitar cortar el césped con mucha frecuencia, ya que este es alimento y refugio de muchos insectos, así como plantar plantas siempre que sea posibles. Por supuesto, evitar los pesticidas es una medida indispensable, ya que los insectos son los más afectados, y en su lugar aplicar métodos naturales para ahuyentarlos de determinado sitio.

Los árboles viejos, los tocones y las hojas muertas también con un recurso importante para la supervivencia de los insectos al proporcionarles hogar a innumerables especies, por lo que es mejor dejarlos donde están.

Y por supuesto, adoptar hábitos más sostenibles como la reducción del uso de combustible fósiles, arreglar las fugas de gas doméstico, entre otras igualmente necesarias para reducir la emisión de gases de efecto invernadero y el consecuente cambio climático.

Referencia:

Scientists’ warning to humanity on insect extinctions. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0006320719317823?via%3Dihub