El coronavirus ya ha infectado a más de 1.200.000 personas en el mundo y no ha mostrado signos de detenerse. Cada nación ha sido afectada a diferentes niveles, aquellas en las que la pandemia ha sido más fuerte ahora se enfrentan a problemas en sus sistemas de salud debido a la escasez de equipos y de personal.

En muchos países se han hecho llamados a todos los profesionales de la salud a unirse a los grupos de trabajo que se enfrentan al coronavirus. Afortunadamente, muchos de estos han respondido al llamado para renovar las filas de la vital primera línea de acción contra el COVID-19.

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Sin embargo, el problema del abastecimiento sigue siendo un punto de preocupación. En el mundo, variadas empresas se han dado a la tarea de apoyar en este ámbito al hacer donaciones a los hospitales e incluso fabricar ellas mismas algunos materiales.

Pero ello sigue sin ser suficiente, sobre todo, en casos como el estadounidense, en el que los casos diariamente aumentan por miles. Debido a esto, se han pensado en métodos alternos a través de los cuales intentar reutilizar algunos de los materiales que ya se tienen.

Una preocupación latente

Entre los artículos de más demanda en medio de la crisis por el coronavirus podemos ubicar las mascarillas. Estas se han convertido en el artículo común de todos aquellos que requieren salir a la calle, asimismo, son una de las principales líneas de protección de los profesionales que trabajan en el campo de la salud, sumado a ello, los pacientes con COVID-19 también hacen uso de estas para evitar contaminar los espacios con el virus.

En pocas palabras, las mascarillas, sobre todo las del modelo N95, el más utilizado en la actualidad, se han convertido en un elemento vital. Pero, con las restricciones internacionales, la gran cantidad de fábricas detenidas en el mundo y la alta demanda, este producto es cada vez más escaso.

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Como un medio para intentar rendir lo que ya se tiene, en algunas partes se ha pensado en reutilizar las mascarillas. No obstante, como están constantemente expuestas al virus, reusarlas puede resultar peligroso. Es allí donde hacen presencia los voluntarios de universidades como Harvard, Stanford, MIT y UC Berkeley, quienes se han unido para estudiar los diferentes métodos para desinfectar exitosamente estas mascaras de forma que puedan tener más de un uso.

El estudio del consorcio N95DECON

La investigación ya ha sido publicada en N95DECON.org y se ha enfocado en tres estilos distintos de descontaminación. Cada uno de ellos ofrece sus ventajas y sus dificultades. En el estudio, los investigadores se han encargado de acotar que lo que proponen no es una solución al desabastecimiento, sino una medida contingencial para poder hacer frente a la crisis actual del COVID-19.

Además de sus propios estudios, el equipo hizo uso de los datos provistos por organizaciones como la Food and Drug Administration (FDA) y el Center for Disease Control and Prevention (CDC). Gracias a la mezcla de ambos, fue posible obtener la siguiente información de los métodos de contaminación:

Calor

En primera instancia, se trató de medir la capacidad del virus de sobrevivir si se encontraba en temperaturas mayores a 60 grados Celsius por más de 30 minutos. Aunque los datos específicos sobre la reacción del SARS-CoV-2 no se tienen, se sabe que otras patologías como el H1N1 son susceptibles a este tipo de tratamiento.

Sumado a ello, también se ha determinado que las mascarillas N95 pueden sobrevivir varios tratamientos de calor sin perder sus capacidades protectoras. Sin embargo, la efectividad o no de este método es muy vaga pues, de fallar el cálculo de temperatura o tiempo de exposición, el virus podría sobrevivir en las superficies.

Luz ultravioleta (UV-A)

Como una segunda propuesta, se habló del uso de los rayos UV-A para combatir al coronavirus. Estos mostraron ser un poco más efectivos que el tratamiento de temperatura.

Sin embargo, también demostraron ocasionar un daño mayor a las mascarillas en menos tiempo. Sumado a ello, su efectividad no fue probada específicamente con el coronavirus y, según los análisis, el alcance de los rayos no siempre puede llegar a las capas más internas de las mascarillas N95 o a sus cuerdas.

Peróxido de hidrógeno vaporizado (VHP) y peróxido de hidrógeno gas plasma (HPGP)

Por último, se habló de tratamientos de esterilización con VHP y HPGP. Se sabe que este par de compuestos son altamente efectivos para desactivar virus, por lo que, su efecto sobre el SARS-CoV-2 debería ser notorio.

El VHP como el HPGP son dos compuestos diferentes y su aplicación sobre las mascarillas debería ser distinta. Sin embargo, ambos han mostrado una posibilidad similar de éxito, por lo que son presentados como un par de alternativas que pueden ir de la mano.

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De entre las tres alternativas, esta parece ser la más prometedora. Sin embargo, solo el personal especializado debe realizarla, para evitar accidentes en el proceso.

Asimismo, la esterilización de la máscara debe ser realizada con sumo cuidado. Luego, es necesario comprobar que no queden rastros de VHP ni de PHGP en la mascarilla o en sus cintas, ya que esto podría causar reacciones desfavorables en la piel o el sistema respiratorio de los pacientes.

Consideraciones generales de la investigación

En todos los casos investigados se determinó que, a pesar del proceso de esterilización, las mascarillas N95 no debían ser intercambiadas entre pacientes. Por ello, los investigadores recomiendan que estas sean adecuadamente aisladas y luego retornadas a su usuario original.

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De este modo, se evita que, en caso de que quede algún residuo del virus en el material de la máscara, este pueda llegar al sistema de un paciente menos afectado o incluso a un trabajador sano de las instalaciones.

Además de ello, los investigadores también han advertido que los descubrimientos de los efectos de estos métodos sobre las mascarillas N95 no necesariamente pueden aplicarse a otros modelos. Por lo que, el uso de estos procesos debe realizarse con precaución.

El estado actual del proceso

Para estos momentos, el equipo de voluntarios del consorcio N95DECON ya ha publicado su primera investigación. Sin embargo, esta no parece ser la única que se encuentra en la mira. Posiblemente en un futuro se enfoquen en estudiar otros métodos posibles de descontaminación de las mascarillas N95.

Asimismo, con la información ya disponible para el público, la FDA en Estados Unidos se encuentra evaluando los resultados obtenidos por el consorcio. En caso de que obtengan el visto bueno, sus métodos propuestos podrán implementarse en los hospitales y clínicas. De este modo, podrán, asegurar un entorno más seguro tanto para los pacientes como para los trabajadores de la salud.

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