Un estudio algo polémico publicado a principios de este año sugirió que el uso de drogas psicodélicas como el LSD y la psilocibina, conocidas también como “hongos mágicos”, tenían efectos positivos en el estado de ánimo de las personas.

Y aunque suene increíble, no se trata de un hallazgo nuevo. A pesar de ser ilícitas actualmente, estas drogas eran usadas en el pasado como fármacos prometedores para tratar el alcoholismo y trastornos psiquiátricos.

Ahora, tras haber examinado 20 años de imágenes cerebrales, los investigadores saben mucho más sobre la forma en que actúan estos psicodélicos en diferentes áreas del cerebro, y suponen que su uso no debe ser totalmente descartado.

De hecho, creen que es hora de que los reguladores y científicos “revisen los medicamentos que alguna vez se usaron pero que dejaron de usarse debido a maquinaciones políticas, especialmente por la guerra contra las drogas”, según señalan en su documento publicado en la revista Cell.

“Hay evidencia mecanicista en humanos de cómo estas drogas afectan el cerebro”, el primer autor David Nutt, profesor y neurofarmacólogo del Imperial College de Londres. “Al volver a traducir de humanos a modelos de roedores, podemos ver cómo estos medicamentos producen los poderosos cambios neuroplásticos que explican las alteraciones a largo plazo que vemos en los humanos”.

Los receptores cerebrales estimulados por los psicodélicos

Los investigadores observaron que la actividad de las drogas psicodélicas está mediada por un receptor en las células cerebrales que se conoce como 5-HT2A, el cual es mu abundante en las “partes pensantes del cerebro”.

En su documento señalan que la parte del cerebro que parece ser más estimulada por el uso de psicodélicos es la red en modo predeterminado o red neuronal por defecto, la cual está activa durante procesos en los que la mente está divagando, como soñar despierto, evocar recuerdos y pensar en el futuro.

Llama la atención que se ha observado que la red en modo predeterminado es hiperactiva en personas que padecen trastornos como la depresión y la ansiedad, que como bien sabemos, se caracterizan por pensamientos complejos y no necesariamente realistas sobre las cosas.

Nutt sugiere que los psicodélicos activan los receptores 5-HT2A presentes precisamente en esta parte del cerebro, y que el efecto puede mantenerse a largo plazo. Sin embargo, aún no está claro por qué el impacto es tan longevo, por lo que los investigadores tienen como objetivo comprenderlo tanto en términos de anatomía del cerebro como de su funcionamiento.

La necesidad de cambiar regulaciones respecto a psicodélicos

El gran problema es que las prohibiciones actuales, vigentes desde hace medio siglo, han impedido el avance en este tipo de investigaciones, algo que lamentan los autores. “Antes de que se prohibiera el LSD, el Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos financió más de 130 estudios que exploraron su utilidad clínica. Desde la prohibición, no ha financiado ninguna”, apuntaron.

Para Nutt “es un insulto indignante para la humanidad que estas drogas hayan sido abandonadas para la investigación solo para evitar que las personas se diviertan con ellas”, y sugiere que cambiar las regulaciones sobre los psicodélicos puede permitir indagar en su eficacia sobre trastornos como el alcoholismo, responsable de una de cada 20 muertes cada año en todo el mundo.

Referencia:

Expertos reclaman que se revise el potencial del uso de drogas psicodélicas en psiquiatría. https://www.infosalus.com/salud-investigacion/noticia-expertos-reclaman-revise-potencial-uso-drogas-psicodelicas-psiquiatria-20200403073348.html