La pandemia del coronavirus ya ha logrado alcanzar a más de 200 países y ha alcanzado a más de 1 millón de habitantes en todo el mundo. Hasta la fecha, ya más de 50 mil vidas han sido cobradas por el COVID-19.

El inicio de la epidemia estuvo en China, luego, el epicentro se mudó a Italia, para este momento finalmente se lo reconoció como pandemia. Ahora, el mismo se encuentras haciendo estragos en los Estados Unidos, donde cuentan con 245 mil de los afectados por la enfermedad del total mundial.

Claramente, este es el país se América que ha recibido el golpe más fuerte. Sin embargo, definitivamente es el único que se ve afectado. En Suramérica, las miradas de preocupación se posan sobre Ecuador, el tercer país más pequeño de esta parte del continente y definitivamente el más golpeado por el COVID-19.

Es cierto, los 3.163 afectados de Ecuador son claramente son menos que los 8.066 casos de Brasil. No obstante, este último se trata de la nación más grande de Latinoamérica y cuenta con una población que fácilmente supera a la de Ecuador (doblándola e incluso triplicándola). Por lo que, haciendo un análisis de porcentajes de contagio, Ecuador queda en números rojos con mucha más facilidad.

¿Cómo inició el contagio en Ecuador?

Esta nación fue una de las primeras en toda Latinoamérica en reportar casos de contagio junto a otros países como México y Brasil. El proceso de contagio en esta zona del continente comenzó hace relativamente poco.

Con el COVID-19 anunciado desde enero, los primeros casos no se reportaron en América Latina sino hasta finales de febrero e inicios de marzo. Sin embargo, desde entonces el paso del coronavirus por las fronteras por esta parte del continente ha sido veloz y casi imposible de contener.

Debido al tiempo extra con el que contaron estos países, muchos intentaron crear planes de acción para poder en práctica una vez el coronavirus pisara sus fronteras. Pero, ¿qué pasa si detectarlo al entrar no es suficiente?

La paciente cero de Ecuador, fue una mujer de 71 años que residía cerca de Madrid (España) que llegó al país el 14 de febrero. La misma acudió a fiestas, se encontró tanto con familiares como con amigos y contagió a muchos de ellos.

Luego de ser diagnosticada, el gobierno se apresuró a hacer un cerco de contactos que alcanzó las 180 personas para intentar ponerlas en cuarentena y evitar la dispersión del virus. Sin embargo, como lo hemos podido ver, estas medidas no tuvieron efecto. Muchas de las personas que debían estar en aislamiento no lo respetaron y terminaron generando nuevas cadenas de contagio que se mantienen hasta la fecha.

Ecuador tomó medidas tempranas ¿Por qué no han funcionado?

Desde que el primer caso de coronavirus fue detectado dentro de sus fronteras, Ecuador comenzó a implementar medidas. Entre ellas, estuvo el cierre de los aeropuertos internacionales, con excepciones solo para extranjeros que tuvieran que volver a sus países.

Sumada a esta, también se planteó una cuarentena colectiva y el aislamiento social obligatorio. El gobierno de ecuador también cerró sus fronteras terrestres y suspendió los actos públicos en todo el país. En teoría, todas estas medidas deberían haber sido exitosas, pero claramente no lo fueron ¿Por qué?

Una relación muy cercana con España

Gran parte del problema al que se enfrenta actualmente Ecuador se relaciona con el primer caso de contagio registrado del país. En efecto, la paciente cero infectó a una buena cantidad de la población, que, posteriormente produjo más contagios.

Sin embargo, mientras esto ocurría, en paralelo se presentaron más casos asintomáticos también provenientes de ecuatorianos que viajaron a su país desde España. Con esto, la cadena de contagios no pudo ser determinada ni controlada a tiempo. En consecuencia, Ecuador vio, en muy poco tiempo, una explosión significativa con relación al número de casos que se presentaban dentro de su territorio.

Asimismo, también es importante notar que la zona notoriamente más afectada de Ecuador (Guayaquil en la provincia de Guayas) se trata también de la que presenta el mayor número de tráfico entre el país y España. Debido a esto, no es de extrañar que más de 77% de los casos totales del país se hayan presentado en esta área.

Como ya lo sabemos, España es el país europeo (después de Italia) que más casos de coronavirus ha reportado. En la actualidad, casi 450 mil ecuatorianos hacen vida en España y viajan con frecuencia entre los países. Por lo que, el aumento de los brotes en esta nación y el alto tráfico de ecuatorianos entre un territorio y otro, rápidamente pudieron colaborar para que el SARS-CoV-2 encontrara muchos medios para transportarse.

La cultura y la responsabilidad colectiva

Lo anterior explica en cierto modo el motivo por el que un país tan relativamente pequeño pudo tener tantas fuentes de contagio externas que llevaran el virus por oleadas a diferentes áreas de la ciudad. Pero, la verdad es que, con las medidas que se habían aplicado, el coronavirus no tendría por qué haber encontrado tantas posibilidades de contagio.

Esta otra parte del proceso se debe a la actitud que la sociedad tuvo frente al problema. Muchos de los ciudadanos que llegaron de otras partes del mundo y que tenían síntomas debían quedarse en sus casas durante 14 días como una medida preventiva.

Sin embargo, muy pocos de ellos respetaron esta medida. Muchos continuaron saliendo, asistiendo a reuniones sociales, visitando sitios públicos y, así, esparciendo la enfermedad entre quienes los rodeaban.

¿Se necesitan medidas más estrictas?

Ante la falta de compromiso de los ciudadanos, el gobierno ha declarado medidas más estrictas. Por ejemplo, se estableció un toque de queda desde las 2 pm hasta las 5 am y a Fuerza de Tarea Conjunta liderada por la Fuerza Naval que debe dedicarse a hacerlo cumplir.

Asimismo, se ha revelado que al menos 841 personas han sido arrestadas en el país por violar la cuarentena obligatoria. Se puede ver que estos son los intentos de gobierno por hacer que los ciudadanos se tomen más en serio la situación. No obstante, podría ser ya un poco tarde para ello

Un panorama preocupante

Actualmente, existen reportes de la ciudad de Guayaquil en la que los habitantes han tenido que dejar los cadáveres de sus familiares fallecidos en la calle debido a que nadie ha pasado a recogerlos.

En la mayoría de las funerarias de la zona están rechazando todas las solicitudes, fueran de personas que tuvieran el COVID-19 o no. Por lo que, muchas familias han tenido que tomar la decisión de sacar los cuerpos de sus casas para evitar el contagio. Por su parte, otros han elegido mantenerlos dentro de sus viviendas.

Claramente todas estas han sido decisiones particulares que nacen de la falta de coordinación que se experimenta en el país en estos momentos. Las medidas extremas que se aplicaron no pudieron detener el contagio y, ahora, el gobierno y sus organismos no se dan abasto para atender a los enfermos ni para recolectar los cadáveres.

En ocasiones, pueden pasar días antes de que las comisiones designadas para esta tarea aparezcan por los vecindarios. Esta situación no es sostenible y es necesario que los organismos competentes tanto de salud como de seguridad comiencen a dar la talla.

No obstante, en el medio de todo el caos, con todos sus sistemas principales colapsados, el país detenido y una clara falta de orden, esta se convierte en una tarea mucho más ardua de lo que se podría esperar.

Por ahora, el gobierno ecuatoriano continúa defendiendo su posición al decir que, en efecto, fueron una de las primeras naciones en tomar medidas contra el coronavirus. Sin embargo, no se ocuparon de hacer un seguimiento que corroborara que las medidas fueran acatadas correctamente. Ahora, las consecuencias de esto se reflejan en sus propias calles.