Mientras la pandemia del coronavirus sigue propagándose, investigadores e instituciones a nivel global abordan todas las estrategias posibles a fin de encontrar terapias seguras y eficaces para tratar a los pacientes con COVID-19.

En esta desesperada búsqueda, dos medicamentos han entrado en el foco de atención. Investigaciones preliminares han sugerido que el fármaco antimalárico hidroxicloroquina en combinación con el antibiótico azitromicina, podría resultar un tratamiento eficaz para COVID-19.

Combinación preocupante

Sin embargo, es sabido que la hidroxicloroquina y la azitromicina prolongan el intervalo QT, una medición las propiedades eléctricas del corazón, lo que suscita preocupación por el riesgo de muerte por arritmia cardíaca debido al uso individual o simultáneo de estos medicamentos.

En un reciente estudio, investigadores de la Universidad de Salud y Ciencia de Oregón (OHSU) y la Universidad de Indiana, recomiendan que los médicos que tratan a pacientes con COVID-19 con la combinación de estos medicamentos también consideren monitorearlos por arritmia ventricular, un latido rápido e irregular de las cavidades cardiacas inferiores que puede provocar un paro cardíaco.

Los investigadores recomiendan que los médicos que tratan a los pacientes con COVID-19 con la combinación de medicamentos también los controlen en busca de arritmias peligrosas.

Si bien hasta ahora hay muy pocos datos sobre la eficacia de la hidroxicloroquina y la azitromicina como tratamiento para COVID-19, algunos médicos están considerando combinarlos durante esta pandemia global.

Al respecto, el doctor Eric Stecker, profesor de medicina cardiovascular en la Escuela de Medicina de la OHSU y autor principal del estudio, manifestó:

“Si los médicos utilizan su mejor criterio y solicitan esta combinación de medicamentos para pacientes con coronavirus, queremos que estén al tanto de los posibles efectos secundarios adversos”.

Arritmias peligrosas

Hay cientos de medicamentos que pueden aumentar el riesgo de paro cardíaco, pero usar dos juntos en pacientes que ya están en riesgo o en estado crítico podría aumentar aún más ese riesgo.

Se sabe que una serie de factores contribuyen al aumento del riesgo de ritmos cardiacos anormales inducida por fármacos, incluido el sexo femenino, la enfermedad cardíaca estructural, los síndromes congénitos, los trastornos electrolíticos, la insuficiencia hepática o renal y los medicamentos concomitantes que prolongan el QT.

Investigaciones preliminares han sugerido que la hidroxicloroquina en combinación con la azitromicina podría ser un tratamiento eficaz para COVID-19.

La seguridad de los medicamentos que prolongan el intervalo QT, como es el caso de la hidroxicloroquina y la azitromicina, puede maximizarse mediante una estrecha vigilancia y optimización de estos factores.

Los autores del estudio recomiendan que los médicos que tratan a los pacientes con COVID-19 con la combinación de medicamentos también los controlen en busca de arritmias peligrosas. Sin embargo, reconocen que los recursos limitados podrían hacer que este monitoreo sea un desafío.

Hasta que se cuente con datos de resultados clínicos que respalden el beneficio de estos medicamentos, los investigadores recomiendan un enfoque cauteloso en el uso de la combinación de hidroxicloroquina y azitromicina como tratamiento para el COVID-19, por el potencial riesgo de inducir efectos secundarios adversos.

Referencia: Ventricular Arrhythmia Risk Due to Hydroxychloroquine-Azithromycin Treatment For COVID-19. Cardiology Magazine, 2020. https://bit.ly/2UXxJwv