Créditos: CNA (Channel New Asia)

La serie Gadg (AID), producida por Channel New Asia, es protagonizada por un niño que padece TEA (Trastorno del Espectro autista). Esta producción muestra cómo la tecnología y la realidad virtual actúa como aliada para comprender el comportamiento de las personas con el espectro del autismo y para ayudarlos a tener una vida llena de posibilidades.

Los niños con autismo cuentan con habilidades y sensibilidades diferentes a las de los demás, con dificultades para expresarse y entender el complicado mundo que vivimos. La serie, muestra un mensaje profundo que nos hace sentir en carne propia las experiencias de este niño, sin embargo, también muestra cómo la tecnología ayuda a mejorar la vida o hacerla más llevadera.

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En la trama un ingeniero de software busca incansablemente tecnologías desde hogares inteligentes, dispositivos portátiles intuitivos, hasta chatbots humanizados, que ayuden a empoderar a todas aquellas personas que luchan con el autismo, depresión o demencia.

De esta forma te mostramos cómo la serie destaca tres maneras con las que la tecnología puede ayudar a estas personas.

Realidad virtual

La realidad virtual puede ayudar a comprender  la condición de los niños y adultos con autismo, y es que ellos no ven el mundo de la misma forma en que las demás personas lo ven.

Por lo tanto, la National Autistic Society en Reino Unido, tomó la iniciativa de hacer una película en realidad virtual con el nombre de “Too Much Information”, la cual explica qué sensaciones experimentan estas personas con autismo y de cómo se sienten día tras día.

El filme revela todos los factores que podrían alterar a una persona y más a una persona con TEA, ruidos repentinos, luces brillantes,  lo que hace que quienes la ven se sientan en un universo totalmente distinto.

Con esta tecnología es más sencillo ubicarnos en el tiempo-espacio de una persona con autismo y de alguna forma entenderlo. Asimismo, la realidad virtual ha servido para la detección temprana del autismo.

Un proyecto desarrollado por Universidad Politécnica da Valencia y la Red Cenit, implementa realidad virtual para la detección temprana de este trastorno. T-Room recrea una serie de situaciones del día a día a través de un entorno simulado para estimular los niños mientras están conectados a un dispositivo que mide su actividad de la piel y las pupilas.

iMirror, simulador de escenarios reales

Tech Able en Enabling Village, cuenta con iMirror, un simulador que hace que las personas con TEA puedan ensayar los escenarios que suceden en la vida real, como cruzar la calle.

“Simula el medio ambiente local y los ayuda a acostumbrase al medio ambiente en un lugar seguro”, manifestó Alvin Tan, jefe de tecnología de catalizador de SG Enable.

Programación mediante una bola robótica

En la serie, Jun Le, el niño protagonista, demuestra que tiene grandes habilidades para la codificación, es un aspecto que se mantiene en la mayoría de las personas autistas debido a su alto coeficiente intelectual.

Pueden implementar la lógica de manera sobresaliente y paso a paso, este método a través de una bola robótica programable, les permite codificar instrucciones para hacerla rodar, emitir luces y sonidos, controlándose a través de dispositivos inteligentes.

En Australia, una escuela para niños con autismoc uenta con Sphero para ayudar a sus estudiantes a aprender mejor.

Durante las pruebas Jun Lee logró programar las instrucciones para que la bola se moviera en línea recta y en cuadros.Esta sirve para ayudar a los niños a desarrollar sus habilidades y mejorar su aprendizaje.

Según informes de la Organización Mundial de la Salud, uno de cada 160 niños tiene trastorno del espectro autista, esta se determina a temprana edad y la implementación de la realidad virtual sin duda podría contribuir con herramientas para luchar contra este trastorno, principalmente ayudar en un proceso de integración a la sociedad que es cada vez más complicada.

Este es un video de Gadg (AID) la serie que describe cómo es la vida de un niño de 13 años con autismo.