El mundo, en estos momentos, se encuentra girando por completo alrededor de la pandemia del coronavirus. La misma nos ha afectado más de lo que cualquier habría podido anticipar y muchos países aún luchan para poder hacerle frente adecuadamente.

Luego de que China comenzara a bajar la curva de contagios, países como Italia tomaron los primeros puestos en la lista de más afectados por el COVID-19. Ahora, los números de la región italiana parece que han comenzado a bajar, pero ello ha llegado con aumentos en las cifras de países como España y Estados Unidos.

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Con ello, vemos claramente que, mientras un foco se desvanece un nuevo epicentro de la enfermedad nace. Por ahora, las políticas de control han logrado su cometido en algunas naciones y en otras no, pero nada será definitivo hasta que se pueda desarrollar una cura contra la enfermedad.

Debido a esto, muchas empresas han optado por suspender sus reuniones hasta que el mundo vuelva a sus actividades regulares. Ahora, un acto oficial internacional también ha optado por el mismo camino ¿Por qué han tomado esta decisión y qué impacto tendrá a largo plazo?

Cop26 ha quedado oficialmente pospuesta debido al coronavirus

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2020 ha suspendido su veintiseisava edición debido a las preocupaciones por el coronavirus. Luego de una reunión sostenida la noche del pasado miércoles el grupo tomó la decisión de suspender el encuentro anual.

Ahora, el mismo ha sido pospuesto para el 2021, pero aún no se han dado a conocer más detalles sobre la fecha exacta. Por lo que parece, ese tema no ha sido puesto sobre la mesa todavía. Con este cambio de fechas, se espera que todas las naciones tengan más oportunidad de enfocarse en las medidas que toman para enfrentar al coronavirus.

Las medidas actuales no son suficientes

Uno de los grandes temas que se plantearían durante la Cop26 tenía que ver con los actuales acuerdos internacionales en cuando a sustentabilidad. En los acuerdos de París, muchas naciones se comprometieron a seguir lineamientos específicos para reducir su impacto ecológico y disminuir las emisiones de carbono.

De este modo, se espera que, con las medidas aplicadas, la temperatura general anual no aumente más de 2 grados centígrados por año. Incluso, preferiblemente se plantea que el tope de incremento sea de 1,5 grados Celsius.

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Sin embargo, ni siquiera estas medidas parecen ser suficientes para detener la ola de problemas que está trayendo el cambio climático. Durante la Cop26 estaba planteado revisar de nuevo los convenios y trazar planes que no eviten el crecimiento económico, pero que al mismo tiempo sean más amigables con el ambiente y sustentables en el tiempo.

¿El coronavirus ha causado retrocesos en las políticas ambientales?

Como bien hemos visto, las cuarentenas que se han impuesto como medida para controlar el avance del coronavirus han traído con ellas consecuencias inesperadas. Los espacios que usualmente están bullentes con tráfico humano se han quedado prácticamente solos y la naturaleza los ha vuelto a reclamar.

Asimismo, el aire y las aguas han tenido un descanso que les ha permitido limpiarse y volver a estados de pureza no habíamos visto en años. Claramente podemos ver que estas medidas, sin ser deliberadas, han producido un cambio beneficioso en la salud del ambiente.

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Sin embargo, paradójicamente, el avance del coronavirus ha hecho que las medidas que sí deberían estar destinadas a este fin se vean detenidas o ignoradas. Países como Estados Unidos, con la excusa de estar en una urgencia por el COVID-19 han bajado sus regulaciones de autos sustentables.

Esto, en justo ahora, no muestra su verdadera gravedad debido a que la mayoría de la población se encuentra confinada en sus hogares. No obstante, si se mantuviera luego de que la pandemia cesara –que parece ser el plan de muchos países–, podría tener un efecto de rebote que empeoraría la situación climática actual.

¿Posponer el encuentro podría ser un cambio beneficioso?

Es claro que los temas que se deben tratar en la Cop26 son de gran importancia. Sin embargo, el retrasarlos podría traer algunos beneficios. Por ejemplo, la fecha original estaba planteada para el 9 de noviembre de este año, demasiado cerca de las elecciones presidenciales de Estados Unidos.

En sus últimas comunicaciones al respecto, Donald Trump dio a conocer su determinación de salirse oficialmente de los acuerdos de París. Actualmente, EE.UU. es una de las economías más grandes del mundo y también uno de los principales emisores de contaminación.

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Por lo que, su salida de estos acuerdos podrían ser muy perjudicial para el planeta. Si la reunión se celebrara en la época mencionada, la decisión de Trump seguiría siendo la oficial y probablemente la Cop26 tendría que comenzar a crear planes que no involucraran a Estados Unidos.

Ahora, con la fecha planteada para el 2021, existe la oportunidad de que, cuando se celebre la reunión, haya una nueva administración en el país estadounidense que permita que el mismo se alinee con los intentos de la Cop26 de crear políticas que nos ayuden a conservar el ambiente. Asimismo, en caso de que este cambio no ocurra, al menos los otros países tendrán un tiempo prudencial para preparar nuevas propuestas y estrategias que no incluyan a los Estados Unidos.

En cualquier caso, lo que estos tienen claro es que no es posible, una vez termine la crisis, intentar regresar a los sistemas económicos anteriores. Ahora, más que nunca, es importante que se creen planes de acción que permitan que la economía resurja después de este golpe que ha recibido como un nuevo esquema, tan exitoso como sustentable.

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