Este 2 de abril ha caído la celebración del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo del 2020. Por lo que, con el motivo de conmemorar esta fecha y seguir llevando al mundo información sobre esta condición neurológica, nos enfocaremos en explicar qué es lo que la diferencia del Síndrome de Asperger.

A pesar de que el asperger cuenta con su propio día internacional de concientización, muchas veces se utiliza como un sinónimo del autismo. Sin embargo, es claro que no lo son. Pero, la verdad es que sí existen elementos que los unen y crean esta confusión tan común. Ahora, nos daremos a la tarea de comprender dichos elementos y también cómo diferenciar apropiadamente ambas condiciones.

¿El asperger es un diagnóstico distinto al autismo?

Por un tiempo, el asperger fue considerado una patología totalmente distinta al autismo. De hecho, este entró de forma separada en el Manual de diagnóstico y estadística de trastornos mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría en el 1994.

No fue sino hasta el 2013 que esta perspectiva fue reevaluada y el asperger dejó atrás dos etiquetas: la primera, la de ser considerado una enfermedad mental y la segunda, la de ser una condición independiente.

Ahora, se comprende que el asperger se trata de una de las presentaciones más leves de las condiciones de autismo. Por lo general, aquellos que lo presentan suelen ser funcionales en la sociedad, aunque las interacciones en la misma se les pueden complicar.

Generalmente, las personas que fueron diagnosticadas con asperger antes del 2013, mantienen el diagnóstico con el nombre. Por otro lado, el asperger dejó de ser mencionado como una condición separada a partir de ese año.

¿En qué consisten el autismo y el asperger?

Por su parte, el autismo es una condición neurológica que afecta el cerebro y la forma en la que este procesa la información. Debido a ello, muchas personas autistas pueden tener problemas de comunicación, formación de vínculos de amistad, crisis por sobre estimulación y afines.

En la parte más leve de este espectro de diferencias cognitivas nos encontramos con el asperger. Como ya lo mencionamos, a partir del 2013 este pasó a ser considerado una de las formas más leves en las que se puede presentar el autismo.

El asperger y el autismo no son lo mismo, pero sí se relacionan

Básicamente, ambos son afecciones neuronales que cambian el modo de procesar información en el cerebro. Sin embargo, por un lado, el autismo hace referencia a todo el espectro de posibilidades en las que se puede desarrollar esta condición neuronal (incluido el asperger).

Por otro lado, el asperger es el título por el que podemos identificar ahora a la fracción menos severa del espectro del autismo. Ambas condiciones no pueden ser tradicionalmente “tratadas” debido a que no se tratan de una enfermedad.

No obstante, sí existen algunas terapias alternativas que se pueden aplicar para mejorar las habilidades cognitivas y sociales de quienes tienen asperger o cualquier otro tipo de autismo.

Un punto que es importan destacar es que, por lo general, esta condición suele venir acompañada de otras patologías que sí son tratables. Como ejemplos, podemos mencionar algunas como la depresión, la ansiedad, el trastorno por déficit de atención e hiperactividad, la epilepsia y la dislexia, entre otras. El tratar apropiadamente estas condiciones también puede traducirse en un manejo más favorable de la condición de autismo.

Aún ahora existen muchos mitos sobre esta condición y sobre lo que implica tenerla. Por esto, en este día de consciencia, también te hemos traído esta compilación de mitos derribados sobre el autismo.