En esta misma fecha, hace 44 años, llegó al mundo por primera vez una de las empresas más emblemáticas del desarrollo tecnológico de nuestra era. Apple, que en sus inicios se denominó Apple Computer Company, dio su primer paso oficial este día y, desde entonces, año tras año solo ha sabido crecer.

Actualmente, se trata de una empresa internacional conocida por todos y notablemente exitosa. Sin embargo, igual que todos los grandes proyectos, Apple en algún momento fue solo una idea.

Ya muchas veces hemos escuchado del par de nombres que se encontraron detrás de los primeros éxitos de la compañía. Asimismo, además de conocer las historias de los icónicos Steve Jobs y Steve Wozniak, también hemos llegado a reconocer los grandes momentos y los mejores proyectos de la empresa.

Sin embargo, en esta historia hay un eslabón que falta y que comúnmente es olvidado. Este se trata de la participación de un tercer socio en la creación de la actual Apple. Aunque se participación fue breve, sin él, la empresa podría nunca haber existido. Conozcamos un poco de la historia de Roland Wayne, el olvidado tercer fundador de Apple.

“Esto todo. Vamos a formar una compañía”

De izquierda a derecha: Ronald Wayne, Steve Jobs y Steve Wozniak.

Fue la frase con la que el joven Steve Jobs invitó al entonces trabajador de Atari, Roland Wayne a unirse a su empresa. Por el momento, nada estaba verdaderamente decidido.

Sin embargo, Wozniak había diseñado ya lo que se conoce en la actualidad como el primer prototipo de una computadora portátil. Asimismo, Jobs ya había decidido que haría de este invento un producto y crearía una compañía.

Pero, ambos se encontraban en medio de una disputa que no eran capaces de resolver. Para ese entonces, Jobs trabajaba en Atari, con Wayne, mientras que Wozniak continuaba laborando en HP.

Ronald Wayne.

Wayne era casi 20 años mayor que Jobs y mucho más experimentado en el campo, por lo que, el visionario de Apple recurrió a su consejo cuando se encontró en medio de este problema con su amigo Wozniak. Los tres ya habían colaborado en otros momentos y Wayne se prestó para ayudar.

Una disputa menor

La propuesta de Jobs de empezar a comercializar el invento de Wozniak, implicaba que la propiedad de su diseño pasara a ser de la compañía y no exclusicamente de él. En su momento, esta idea le producía preocupación por no poder seguir diseñando y trabajando como ingeniero, la verdadera pasión que él siempre ha declarado tener.

Fue gracias a Wayne que esta discusión pudo llegar a un feliz termino y Wozniak aceptó que sus diseños fueran exclusivos de la empresa. Luego de ello, los tres llegaron a un acuerdo: Jobs y Wozniak tendrían un 45% de las acciones de la empresa cada uno, y Wayne poseería el 10% restante, para que su palabra pudiera deshacer desacuerdos entre el primer par.

1º de abril de 1976 – Nace Apple

Contrato de la creación de Apple con las firmas de: Steve Wozniak, Steve Jobs y Ronald Wayne.

Todos estos eventos se desarrollaron en los primeros meses de 1976. Luego, el propio primero de abril de ese año, Wayne redactó lo que se convertiría en el primer documento oficial de Apple Computer Company.

Con el mismo, los tres emprendedores se dirigieron a la oficina de registro de Santa Clara, firmaron el documento, y se convirtieron en los fundadores oficiales de la empresa. En dicho contrato, las labores de cada uno estaban cuidadosamente especificadas, así como el porcentaje de la empresa del que cada uno sería dueño.

13 de abril de 1976 – Wayne se separa para siempre de la compañía

En ese pequeño tiempo, Jobs se puso manos a la obra y adquirió una orden de 100 computadoras por parte de una empresa conocida como Byte Shop. Sin embargo, la empresa no tenía el capital suficiente para fabricar esa cantidad de ordenadores.

Wayne fue el diseñador del primer logo de Apple, conocido como el “Logo Newton”. Este no duró un año completo antes de que lo reemplazara la más minimalista y popular manzana que todos conocemos.

Como solución, Jobs consiguió un préstamo de 15.000 dólares (lo que equivaldría a unos 80.000 dólares actuales) para que pudieran comprar los componentes para hacer el pedido. En el conocimiento de Wayne, Byte Shop tenía una mala reputación por no pagar sus deudas.

Este conocimiento y el saber que tanto Jobs como Wozniak, ambos en sus veintes y sin ningún bien a su nombre, no tendrían los medios para pagar su propia deuda si Byte Shop les quedaba a mal, dejó a Wayne con la amarga sensación de que tendría que ser él quien cubriera los costos del préstamo (probablemente al tener que ceder la casa o el auto que ya poseía).

Como una medida de precaución, entonces decidió conversar con Jobs, tan solo 12 días después de haber registrado por primera vez la compañía. En su momento, Wozniak le pagó 800 dólares por su 10% de Apple y su nombre se removió del contrato.

Luego de ello, se dice que Wayne no tuvo más que ver con la empresa de ningún modo. Hasta la fecha no es claro, pero también se cree que su relación con Jobs se deterioró debido a que la deserción de Wayne lo hizo sentir traicionado.

Wayne en la actualidad

Luego de esta separación, Roland Wayne continuó con su vida. En la actualidad, vive su vejez con tranquilidad. En una entrevista realizada por Business Insider, Wayne comentó: “nunca he sido millonario, pero nunca he pasado hambre tampoco”.

En efecto, si Wayne se hubiese quedado con la empresa, hoy sería poseedor de un capital mayor a los 67 miles de millones de dólares. Sin embargo, Wayne no parece tan preocupado por esta situación.

“No, nunca lamenté quitar mi nombre del contrato”

Dentro de la entrevista, una de sus frases más rotundas fue esta. En efecto, Wayne aseguró que no ha lamentado ni una sola vez su decisión.

Para profundizar un poco más en sus motivos, él declaró que sabía que se encontraba entre dos gigantes y que, si seguía con ellos, ningún proyecto sería verdaderamente suyo. Comentó que se podía ver pasando 20 años en una oficina haciendo el trabajo administrativo de la empresa y que ello no era lo que quería para su futuro.

En la actualidad, comenta que al menos tuvo suerte en la “lotería genética” que le ha permitido disfrutar su vida hasta sus actuales 82 años. Su tiempo en Apple pudo haber sido corto, pero también se trató de una participación crucial.

Ya nombres como los de Jobs y Wozniak quedarán en la memoria colectiva para siempre por la creación de este imperio de la tecnología. Ahora, valdría la pena añadir el de Wayne a la lista, como un reconocimiento por su breve pero significativa participación en este hito de la historia de la tecnología.