Quizás no haya una relación histórica más duradera que la que existe entre los humanos y la enfermedad, especialmente las enfermedades epidémicas. Desde los primeros tiempos hasta el presente, las epidemias han afectado la historia humana de innumerables maneras: demográfica, cultural, política, financiera y biológicamente.

Los humanos nunca han conocido un momento en la historia en el que las epidemias no hayan sido importantes. Esto es tan cierto hoy como lo fue en el pasado.

Importantes repercusiones

A pesar del significativo progreso médico alcanzado en tiempos recientes, las enfermedades infecciosas todavía representan una amenaza considerable para la sociedad. Si bien algunas son endémicos de regiones geográficas específicas, otras pueden propagarse y convertirse en pandemias, como es el caso de COVID-19.

El primer y más crucial aspecto de una epidemia es la pérdida de vidas humanas, pero la propagación de un virus también tiene importantes repercusiones para las economías, las políticas y la forma de desenvolverse de las sociedades.

A fines del siglo XIX, una de cada siete personas en todo el mundo había muerto de tuberculosis. Si bien los médicos habían comenzado a aceptar la confirmación científica de que la enfermedad era causada por bacterias, esta comprensión tardó en ser captada entre el público en general, y la mayoría de las personas prestó poca atención a comportamientos que contribuyeron a la transmisión de la enfermedad.

Los habitantes de Manhattan del siglo XIX no entendían que acciones como escupir en las calles y dejar que los desechos de los caballos se pudrieran propiciaban altos niveles de enfermedad.

En la década de 1890, el Departamento de Salud de la Ciudad de Nueva York lanzó una campaña masiva para educar al público y reducir la transmisión, la cual desalentaba el uso compartido de tazas y llevó a los estados a prohibir escupir dentro de edificios públicos, en las aceras y otros espacios al aire libre.

En poco tiempo, escupir en los espacios públicos se consideró grosero, y el consumo de botellas compartidas también estaba mal visto. Estos cambios en el comportamiento público ayudaron a reducir la prevalencia de la tuberculosis.

Como vemos hoy en día con el coronavirus, la enfermedad puede afectar profundamente a una comunidad. Pero los efectos de las epidemias se extienden más allá de los momentos en que ocurren. La enfermedad puede alterar permanentemente la sociedad creando mejores prácticas y hábitos.

Infraestructura y comportamientos saludables

Muchas mejoras de infraestructura y comportamientos saludables que consideramos normales hoy en día son el resultado de campañas de salud pasadas que respondieron a brotes devastadores.

A medida que los líderes civiles y de salud comenzaron a comprender que los frecuentes brotes de tuberculosis, fiebre tifoidea y cólera estaban relacionados con la insalubridad, las ciudades comenzaron a establecer sistemas organizados para eliminar la orina y las heces humanas.

Las mejoras tecnológicas ayudaron al proceso. Las autoridades comenzaron a introducir sistemas de filtración y cloración para limpiar los suministros de agua. Para 1891, los inodoros se hicieron populares, primero entre los ricos y luego entre la clase media. Los sistemas de plomería y alcantarillado ayudaron a eliminar los excrementos de los espacios públicos.

Los efectos de las epidemias se extienden más allá de los momentos en que ocurren, y tienen el potencial de alterar la sociedad creando mejores prácticas y hábitos.

Las emergencias de salud pública han inspirado innovaciones de todo tipo. Un brote de difteria del siglo XX en una pequeña región del territorio de Alaska inspiró una manifestación nacional de apoyo y creó el Iditarod, la famosa carrera de trineos tirados por perros.

En 1890 Thomas Edison se asoció con activistas contra la tuberculosis para producir cortometrajes sobre prevención y transmisión de la enfermedad, creando las primeras películas educativas. Las epidemias pasadas también impulsaron el crecimiento del debate cívico y el periodismo, e impulsaron el crecimiento de las estrategias de recaudación de fondos.

Desde la época colonial, periódicos, panfletos y una gran cantidad de otros medios han prosperado y evolucionado durante los brotes, actualizando al público sobre formas de transmisión y tratamientos, anunciando el cierre de tiendas y restricciones de cuarentena.

En la actualidad el ciclo continúa; vemos cómo los ciudadanos acuden en masa a las redes sociales y medios audiovisuales para informarse y discutir sobre los efectos inmediatos y posteriores que tendrá COVID-19, la pandemia en curso.

Referencia: Epidemic Diseases and their Effects on History. Oxford Bibliografies, 2017. https://doi.org/10.1093/OBO/9780199743292-0155