La dispersión del coronavirus por el mundo ya se ha extendido por más de 200 países. Cada una de estas naciones se ha enfocado en desarrollar medidas de protección o contención que busquen detener el avance del virus.

Algunos espacios han tenido más éxito que otros en estas medidas. Sin embargo, casi como una consecuencia común todos han visto algún tipo de impacto en su economía como respuesta a las restricciones establecidas (como el aislamiento o la cuarentena colectiva).

Uno de los países que no solo ha visto sus sistemas de salud gravemente afectados, sino también se economía, es Estados Unidos. En estos momentos, la mayor parte del país se encuentra paralizada y, por lo tanto, su motor económico no fluye como debería.

Como una forma de tratar de combatir este claro golpe al sistema económico, muchas empresas están tratando de mudarse a sistemas de trabajo remotos. De este modo, podrían intentar seguir siendo productivas en medio de la crisis. No obstante, esta es una meta que no todas las compañías y sectores del mercado estadounidense pueden cumplir.

Más del 30% de los trabajos se podrían realizar desde casa

Según el White Paper publicado por los profesores de la Universidad de Chicago, Jonathan Dingel y Brent Neiman, al menos el 33% de los trabajos en los Estados Unidos podrían desarrollarse de forma remota.

Esto se ha logrado al hacer un promedio de los resultados ofrecidos por estado y por subzonas de los mismos. Como marco de referencia, los profesores se basaron en datos geográficos otorgados por la BLS (Bureau of Labor Statistics) de Estados Unidos. Luego, estos se cruzaron con los resultados de dos encuestas tomadas por O*NET (Occupational Information Network).

Con estas últimas se pudo determinar el “contexto laboral” y también las “actividades laborales generales” que se realizan en diferentes áreas del mercado, así como en el abanico de cargos que se encuentran en cada una de estas.

Gracias a ello, por ejemplo, si entre las actividades se veía que era necesaria la interacción con otros individuos o con maquinaria especializada, entonces era claro que ese trabajo no clasificaba como uno que pudiera ser realizado desde casa.

Los valores cambian dependiendo de la zona geográfica

Porcentaje de trabajos que se pueden realizar desde casa en Estados Unidos. Crédito: Jonathan Dingel y Brent Neiman, publicada por Becker Friedman Institute.

Una de las principales variables que entró en el análisis para hacer la diferencia se trató de las zonas geográficas en la que se ubicaran las empresas. Un ejemplo de ello es que, Silicon Valley, mostró que el 48% de sus actividades se podían transferir a un territorio digital.

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Por otra parte, áreas particulares como Cape Coral-Fort Myers, en Florida y Stockton-Lodi, en California se encontraron entre los valores más bajos con solo un 25% de sus actividades laborales cumpliendo con los requisitos para mudarse a la web.

En este sentido, uno de los factores que más influyen tiene que ver con el desarrollo de las ciudades. Las grandes metrópolis tendrán una posibilidad mucho mayor de hacer una mudanza fácil a los medios de trabajo remoto, un detalle que, se les hará más complicado a las áreas con menos acceso a la más reciente tecnología.

Algunas industrias se han visto claramente más afectadas que otras

Otro punto que resulta vital a la hora de comprender qué actividades pueden pasar al terreno digital, tiene que ver con su área de mercado. Por ejemplo, vemos que las labores administrativas, trabajos de finanzas, y también de informática podrían dar el salto con relativa facilidad.

Sin embargo, otras áreas como la industria del turismo o de la venta minorista no pueden realizar este cambio. Este tipo de negocios dependen del flujo de clientes para mantenerse a flote. Por lo que, con el mismo cortado por causa del coronavirus, es difícil para las mismas continuar subsistiendo y mantener a sus trabajadores.

En estos casos, muchas veces quienes se desempeñan en estas áreas se ven perjudicados e, incluso, pueden llegar a perder sus empleos. Lo que, parece que se ha convertido en la nueva tendencia del momento, ya que EE.UU. cuenta con más de 3 millones de desempleados en sus registros –el número más alto registrado en su historia.

¿Qué se puede hacer con esta nueva información?

La meta de este White Paper era la de encontrar un sistema de medición a través del cual identificar las poblaciones más vulnerables en Estados Unidos durante la crisis. Con el gobierno estadounidense preparándose para apoyar a los individuos que lo necesiten a través del seguro social, esta información podría ayudarles a establecer un orden de prioridades en el que aquellos trabajadores pertenecientes a las áreas del mercado más afectadas fueran los primeros beneficiarios.

Tanto Dingel como Neiman advierten que, aunque su propuesta podría identificar factores de riesgo, no sería tan efectiva prediciendo la productividad económica del país durante, ni después, de la crisis por el COVID-19. Ya que ello implicaría el analizar otras variables como la productividad del trabajador en casa, que no necesariamente es la misma que la de su entorno laboral habitual.

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