Mientras investigadores, laboratorios e instituciones científicas se esfuerzan por comprender el nuevo coronavirus, desarrollar alternativas farmacológicas para tratar y contener el caos que ha desatado, la pandemia misma hace estragos dentro de la propia ciencia.

Debido a la imposición de las medidas de contención, el acceso a los laboratorios está restringido, los proyectos han sido suspendidos, el trabajo de campo se ha interrumpido y viajes, reuniones y conferencias científicas han sido canceladas.

En pausa

Si bien esto impacta la gran mayoría de los proyectos y trabajos en curso, probablemente una de las más afectadas sea la investigación costera y oceánica. Cada campus de la Universidad de California ha cerrado sus laboratorios y los esfuerzos de investigación han sido suspendidos en gran medida. Los funcionarios costeros también han perdido la asistencia de numerosas universidades para monitorear las áreas pesqueras y marinas protegidas del estado.

Debido a las restricciones derivadas de la pandemia en curso, esta será la primera vez en 37 años que los datos sobre la migración al norte de las ballenas no estarán completos.

Cientos de proyectos de monitoreo ambiental y ecológico están ahora en pausa, creando grandes agujeros de datos en varios análisis a largo plazo. En algunos casos, se detuvo la protección y vigilancia de algunas especies en peligro de extinción.

En otros lugares, en laboratorios de investigación y acuarios, los científicos están luchando para ajustar sus proyectos y esfuerzos de conservación, muchos de los cuales son sensibles al tiempo según las estaciones.

A principios de este mes, las ballenas grises comenzaron su migración hacia el norte bordeando la costa del Pacífico, después de un año de muertes inusuales, los científicos estaban listos para observar y recopilar información que podría ayudarlos a saber qué las está matando, pero el brote pandémico impidió la realización de este trabajo.

Trabajo de campo

Los investigadores tuvieron que suspender la pesquisa que han venido realizando, lo que significa que esta será la primera vez en 37 años que los datos sobre la migración al norte de las ballenas no estarán completos.

Debido a la imposición de las medidas de contención, el acceso a los laboratorios está restringido, y la mayoría de los proyectos y trabajos en curso han sido suspendidos. En la imagen, el Laboratorio Nacional de Argonne.

En la medida en que las autoridades clausuran parques y playas, las notificaciones y alertas sobre varamientos y avistamientos de ballenas serán cada vez más erráticos, lo que dificultará que los investigadores sepan lo que está sucediendo con estos mamíferos marinos.

Los planes para sacrificar erizos de mar morados, criaturas agresivas que han devorado los bosques de algas marinas en el norte de California y han desplazado a la mayoría de las demás vidas en el fondo marino, también se encuentran en el limbo a la espera de que se levanten las restricciones implementadas por la pandemia.

Pero, la situación no solo afecta la investigación oceánica. En esta época del año muchas aves anidan y migran. No obstante, el trabajo de los equipos de investigación, al igual que miles de voluntarios que participan en los recuentos de aves, vitales para juzgar la salud de las migraciones anuales de aves, está restringidos.

Referencia: Whales are dying, but numbers are unknown. Coronavirus has stalled scientific fieldwork. Los Angeles Times, 2020. https://lat.ms/3aElkV6