En un artículo previo, hablamos de los efectos que puede tener el aislamiento social en la salud psicológica de las personas. La sensación de soledad, la imposibilidad de salir a recrearse, las preocupaciones económicas, las disputas en casa y la incertidumbre sobre cuánto tiempo durará esta situación, entre muchos otros factores relacionados con el confinamiento, pueden causar ansiedad y depresión en las personas.

La evidencia científica existente, advertía que esta estrategia para contener la propagación del COVID-19 tendría un impacto significativo en la salud mental de muchas personas, y un nuevo estudio realizado por investigadores de The University of Sheffield y Ulster University lo ha corroborado.

El 23 de marzo, el Primer Ministro del Reino Unido, Boris Johnson, anunció que los ciudadanos británicos deberían quedarse en casa y salir de ella únicamente para tareas indispensables. Los investigadores aprovecharon dicha decisión para estudiar los efectos psicológicos del distanciamiento social en medio de la pandemia, registrando un aumento significativo de la cantidad de personas que reportó depresión y ansiedad los días posteriores.

Una encuesta durante el confinamiento

Los investigadores realizaron una encuesta psicológica a más de 2,000 personas mayores de 18 años entre el lunes 23 de marzo y el viernes 27 de marzo usando medidas estandarizadas de salud mental. Esta incluía preguntas sobre sus circunstancias actuales, su comprensión sobre el COVID-19, las medidas que están tomando para enfrentar la situación y los síntomas psicológicos que estaban experimentando.

Cuando analizaron los resultados, notaron que los efectos del anuncio del Primer Ministro fueron casi inmediatos. El día anterior al anuncio, el 16 por ciento de los participantes informó depresión significativa y 17 por ciento informó ansiedad significativa. Pero para el martes 24 de marzo, el 38 por ciento de informó depresión significativa y el 36 por ciento informó ansiedad significativa, ambas duplicaban las anteriores.

Diferencias entre géneros

Es importante resaltar que las mujeres fueron notoriamente más propensas a experimentar dichos trastornos. 25 por ciento de las participantes mostró síntomas clínicamente significativos de ansiedad y 23 por ciento mostró signos de depresión, en comparación con el 18 por ciento y 21 por ciento de hombres que los experimentó respectivamente.

Aunque la tendencia fue diferente en el tema del estrés: solo 15 por ciento de las mujeres se sintió estresada tras la orden de quedarse en casa, mientras el 19 por ciento de los hombres sí experimentó estrés.

Soledad, niños y bajos ingresos son factores de riesgo

Notaron también que los adultos menores de 35 años, que vivían en una ciudad, solos o con niños, con problemas de salud y que tenían ingresos más bajos los cuales eran afectados por la pandemia mostraron las tasas de ansiedad de ansiedad y depresión más elevadas. En cambio, aquellos que se sienten bien en el vecindario en que viven y confían en sus vecinos mostraron las tasas más bajas para dichos trastornos.

Aunque cuando se les preguntó a las personas que ya habían perdido ingresos por la pandemia sobre su preocupación respecto al impacto financiero de la misma, la respuesta promedio fue de alrededor de seis, en una escala que iba de 0 (sin preocuparse en absoluto) a 10 (extremadamente preocupado).

Buen conocimiento del COVID-19 y sobre cómo prevenirlo

Lo bueno es que la población tenía conocimiento de los síntomas del COVID-19 y sobre cómo evitar su contagio. Más del 90 por ciento de los encuestados identificó correctamente los síntomas e informó estar al tanto de que el virus se puede propagar cuando las personas tosen o estornudan.

De hecho, casi el 95 por ciento de los participantes aseguró que había comenzado a lavarse las manos con más frecuencia, 91 por ciento dijo que se tapaba la nariz o la boca con un pañuelo o una manga al toser y estornudar, y 78 por ciento desinfectaba las superficies de su hogar con más frecuencia.

Aunque a pesar de tan buen conocimiento y seguimiento de las recomendaciones preventivas, en promedio, las personas pensaban que su riesgo de contraer el virus en el próximo mes era inferior al 50 por ciento.

Además, alrededor del 70 por ciento de los participantes del estudio dijo que definitivamente querrían vacunarse a sí mismos, o a sus hijos contra el coronavirus cuando la vacuna estuviese disponible.

Sin embargo, la población ha mostrado signos de adaptación y de buen manejo de la situación. Las tasas de depresión y ansiedad se mantuvieron elevadas durante dicha semana, no tan altas como inmediatamente después del anuncio. De hecho, los investigadores indican que muchas personas siguen mostrando fortaleza, les va bien en el confinamiento y casi todos siguen las recomendaciones del gobierno para evitar la propagación del coronavirus.

Referencia:

COVID-19 psychological research consortium (C19PRC). Initial research findings on COVID-19 and mental health in the UK. https://drive.google.com/file/d/1A95KvikwK32ZAX387nGPNBCnoFktdumm/view