El coronavirus ha afectado hasta la fecha a más de 200 países. Muchos de ellos, como medida para evitar el esparcimiento del contagio, han optado por el aislamiento y la cuarentena general de su población.

De este modo, pretender frenar las cadenas de contagio. No obstante, ello también implica interrumpir otros procesos comunes como el comercio de la zona y también las investigaciones científicas en la misma, si es que las hay.

Debido a las restricciones de movimiento, muchos laboratorios de investigación se han visto en la necesidad de cerrar sus puertas. Como consecuencia, algunas de las más reconocidas investigaciones y experimentos del mundo se han tenido que posponer de forma indefinida.

Los laboratorios del mundo han tenido que cerrar sus puertas

El DOE (Department of Energy) de Estados Unidos está compuesto por un total de 17 laboratorios de investigación. La totalidad de estos han pasado sus operaciones al territorio digital, por lo que todas las labores en los mismos se realizan de forma remota.

En los casos en los que los experimentos no se podían continuar remotamente, estos han sido cancelados hasta nuevo aviso. Un ejemplo de ello lo vemos en el laboratorio Brookhaven National en Upton, Nueva York. Otro caso similar ha sido el del láser más grande del mundo, de la National Ignition Facility, ubicado en el Lawrence Livermore National, en California.

Al sur del continente, en la Pampa Argentina, un problema se comienza a causa de las mismas restricciones que han sufrido los laboratorios en Estados Unidos. El observatorio Pierre Auger, el laboratorio de observación de rayos cósmicos más grande del mundo, se está viendo afectado debido a las medidas de cierre.

En efecto, el mismo se encuentra aislado en medio de casi 3.000 kilómetros de terreno casi inhabitado. Sin embargo, el personal de mantenimiento de las instalaciones no tiene permitido visitar el laboratorio hasta que las medidas de aislamiento sean suspendidas. Por lo que, poco a poco, los detectores individuales de rayos poco a poco irán sucumbiendo debido a que sus baterías se dañarán con el tiempo. Hasta ahora, no parece que haya mucho que los científicosque aún pueden estar en el laboratorio, puedan hacer al respecto.

Por su parte, varias de las instalaciones de DOE que continúan con sus actividades a distancia están enfocando sus esfuerzos en ayudar en los procesos de investigación del COVID-19 y en la carrera por encontrar una posible vacuna. Debido a lo cual, muchas de sus actividades e investigaciones habituales se encuentran en pausa.

Otros espacios trabajan a medias

No todas las instalaciones del mundo han tenido que detener sus actividades. Como un ejemplo de esto nos podemos encontrar con la instalación de detección de materia oscura y neutrinos, SNOLAB, en Canadá, cerca de Sudbury.

La misma se trata de una sede subterránea que cuenta con una serie de detectores capaces de funcionar incluso sin supervisión humana. Por ahora, planea continuar con sus labores de recolección de datos mientras la crisis del coronavirus se desarrolla.

Siguiendo este ejemplo, las instalaciones de los Laboratorios Nacionales Gran Sasso, ubicados en el centro de Italia, enfocados también en la materia oscura, se seguirán llevando a cabo. Debido a la metodología utilizada la misma podrá continuar recopilando datos de las simulaciones sin tener personal en las instalaciones.

Sin posibilidad de actualizarse o hacer mejoras

Sin embargo, el hecho de poder continuar con algunas actividades no implica que los laboratorios no sienten el efecto de las restricciones. Por ejemplo, en el caso de SNOLAB, la instalación podrá continuar con su recolección de información, pero las actualizaciones que se planeaban para sus sistemas e infraestructura se han suspendido.

Debido a lo cual, a la larga esta falta de actualizaciones en el laboratorio causará un retraso en los procesos de investigación y procesamiento de la información que se recolecte.

El CERN, hogar del Gran Colisionador de Hadrones en Ginebra, Suiza, se ha visto en la necesidad de suspender también sus actividades. Ello debido a que, a pesar de poder continuar recolectando información, para llevar al siguiente nivel las investigaciones es necesario hacer modificaciones en la estructura del Colisionador, un hecho que no parece muy cercano –o, por lo menos, no lo parecerá hasta que la crisis del coronavirus pase.

Otro ejemplo de trabajo a medias lo dan LIGO (Laser Interferometer Gravitational-Wave Observatory) y el interferómetro Virgo. El primero posee antenas gemelas el Luisiana y Washington (Estados Unidos) mientras que la segunda se ubica cerca de Pisa (Italia). Ambas instalaciones se vieron forzadas a cerrar por completo sus puertas este 27 de marzo.

No obstante, ello no puso fin a su colaboración. Por ahora, los equipos tratarán de analizar toda la información sobre agujeros negros que recolectaron desde el 2019. Para ello, aún cuentan con las instalaciones del Centro de Supercomputación Leibniz en Garching, Alemania, que no ha cerrado sus puertas todavía.

Muy pocos han logrado continuar normalmente con sus actividades

Entre todos estos casos, existen algunas excepciones que se han mantenido funcionando a pesar de la crisis que se cierne sobre el mundo. Uno de los principales ejemplos de esto se trata del European Spallation Source en Suecia. Se espera que esta instalación abra sus puertas en 2025 y, para ello, la construcción de su estructura no ha parado ni un momento desde el inicio del brote.

Por su lado, el Observatorio Kamioka, en Hida (Japón) también ha sido uno de los laboratorios que se han mantenido activos a pesar de todo. Estas instalaciones son el hogar de dos reconocidos equipos como el Detector de ondas gravitacionales Kamioka (KRAGRA, por sus siglas en inglés) y el detector de neutrinos Super-Kamiokande.

Como una mención particular, debemos hablar del laboratorio chino que no frenó sus actividades durante la epidemia en China. Tal como lo sabemos, solo unas áreas particulares del país entraron en cuarentena y aislamiento total. Por lo que, algunas otras como el Observatorio de Neutrinos Subterráneos de Jiangmen (JUNO, por sus siglas en inglés) no tuvieron la necesidad de cerrar sus puertas.

Un lugar seguro

Finalmente, nos encontramos con un caso único en el mundo, el de las instalaciones de la Estación del Polo Sur Amundsen–Scott. Los científicos principales que llegaron allí en noviembre del 2019, este febrero han quedado oficialmente aislados del mundo hasta el próximo verano.

Durante el invierno, los vuelos a esta zona son imposibles, por lo que, no será sino hasta que este acabe que los científicos podrán volver a la sociedad. Solo por precaución, en su momento todos fueron puestos en aislamiento.

Sin embargo, luego de 14 días sin síntomas, se pudo comprobar que ninguno de ellos estaba contagiado. Por lo que, esta se tratará de la única instalación en todo el mundo que continuará con sus actividades planeadas sin la más mínima preocupación por el coronavirus.