A pesar de que las ciudades más concurridas de todo el mundo exhiben calles inhóspitas desde hace varios días debido a la pandemia de COVID-19, Estocolmo, la capital de Suecia, todavía muestra altos niveles de actividad. Los niños y adolescentes menores de 16 años asisten a la escuela, restaurantes reciben clientes, las personas van a los gimnasios a entrenar, las tiendas de ropa siguen abiertas para que la gente vaya de compras e incluso algunas estaciones de esquí siguen operativas y concurridas.

Hasta el viernes, el recuento de la Universidad Johns Hopkins había confirmado que Suecia tenía 3,000 casos y 100 muertes causadas por COVID-19. Las cifras de contagio en el país siguen aumentando, pero las autoridades no han aplicado medidas más drásticas para proteger la economía.

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En su lugar, solo han prohibido las aglomeraciones públicas de más de 50 personas, han cerrado las instituciones de educación superior y mientras sea posible, que los trabajadores cumplan con sus funciones desde casa.

Gobierno de Suecia quiere proteger la economía

Maja Fjaestad, viceministra de Salud de Suecia, ha explicado a BBC Mundo que la estrategia aplicada actualmente por el gobierno es inhibir la propagación del virus con el fin de proteger a los grupos más vulnerables a la enfermedad y evitar sobrecargar el sistema de salud.

Sin embargo, el tema de la economía también es motivo de gran preocupación para las autoridades, por lo que no han optado por la suspensión total de las actividades para reducir las consecuencias en materia económica.

“La estrategia del gobierno sueco es inhibir la propagación del virus, proteger a los grupos vulnerables y no sobrecargar el sistema de salud, pero al mismo tiempo el gobierno quiere reducir las consecuencias económicas y (proteger) a nuestras industrias con diferentes paquetes de estímulo del Ministerio de Finanzas”.

La decisión del gobierno consiste en proceder con “las acciones adecuadas en el momento adecuado”, una estrategia basada en la ciencia. “Mantenemos una estrecha cooperación con la comunidad científica y con expertos de la Agencia de Salud Pública”, Fjaestad.

Una estrategia “arriesgada”

Lars Christensen, especialista en economía internacional, considera que se trata de una estrategia arriesgada considerando que las autoridades están poniendo más en riesgo la salud de su población para evitar las inminentes consecuencias económicas de la pandemia.

“Están arriesgando menos económicamente. ¿Qué tanto en términos de desempleo y producción estás dispuesto a arriesgar para proteger a, tal vez, unos pocos ciudadanos?”.

Christensen es consciente de que al poner a toda su población en confinamiento y restringir los viajes para limitar la propagación del brote, los gobiernos deberán enfrentar “costos económicos tremendos”.

“Podemos ver las tasas de desempleo, las empresas en bancarrota (…) eso es, en gran medida, el resultado de las políticas de confinamiento (…). Si esto permite detener el virus y que el país se abra antes, entonces el costo puede valer la pena. Sin embargo, creo que es importante que abordemos tantos los problemas económicos como los de salud, de lo contrario nos iremos a la bancarrota”.

Sin embargo, aún evitando las cuarentenas tal y como se han implementado en China, Italia, España y otros países afectados, es probable que la economía sueca sufra dichas consecuencias, según Christensen, ya que la misma es muy dependiente del comercio internacional.

Difícil, pero no imposible

Pero ciertamente la estrategia no es la más descabellada, y Suecia no es el único país que la ha implementado. Tenemos el caso de Corea del Sur, que después de China, fue el país más afectado por el COVID-19 y que también experimentó una amplia propagación durante los primeros meses del brote.

Para el 8 de marzo, la cifra de contagiados en Corea del Sur ya sobrepasaba los 7,134, sin embargo, la tasa de contagios comenzó a descender de manera significativa desde entonces, sin necesidad de aplicar restricciones drásticas.

En efecto, se solicitó a la población evitar las reuniones y el contacto físico con otros, pero su estrategia tuvo éxito gracias a que estuvo enfocada en detectar de manera temprana y oportuna cualquier nuevo caso y aislarlo. Corea del Sur es uno de los países con el más alto índice de realización de pruebas en el mundo.

Por lo que Christensen recomienda que, de continuar con la estrategia de mitigación, Suecia debe “asegurarse de que las personas sean examinadas, así como limitar el contacto personal”.

Sin embargo, otros expertos como el profesor de epidemiología y salud pública de la Universidad de Umea, Joacim Rocklöv, sigue en desacuerdo ante esta idea, alegando que se estaría cometiendo el mismo error en el que incurrieron países como España e Italia.

“Creo que deberíamos aprender de la experiencia de otros países, pero no hemos obtenido lecciones de lo que está sucediendo en Italia y España. Deberíamos aprender de ellos, ser más estrictos en la implementación (de medidas) y asegurarnos de que esto no se convierta una catástrofe de salud pública”.

Agregó que solo es cuestión de tiempo para que las autoridades se den cuenta de que esta arriesgada estrategia “no va a funcionar”. Cabe destacar que el Reino Unido también consideró un método similar enfocado en permitir el desarrollo de la “inmunidad del rebaño”, pero luego lo descartó ante la gran cantidad de muertes que implicaría.

Referencia:

Coronavirus: la “arriesgada” apuesta de Suecia de luchar contra el covid-19 protegiendo la economía y la libertad ciudadana. https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-52049694

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