Las características epidemiológicas observadas hasta ahora en la enfermedad coronaviral COVID-19, muestran que los adultos mayores y aquellos con enfermedades subyacentes son más vulnerables y propensos a sufrir complicaciones graves, e incluso mortales, por la infección.

La rápida propagación del virus SARS-CoV-2, causante de la enfermedad COVID-19, llevó a las autoridades sanitarias a implementar una serie de medidas preventivas y de contención para hacer frente a la pandemia, las cuales deben seguidas por toda la población.

Un esfuerzo para detener la propagación

Es sabido que las personas de 60 años o más tienen un alto riesgo de complicaciones por COVID-19 y que deben adoptar y practicar estas medidas, pero muchos de los individuos de este segmento poblacional se cuestionan si las medidas de contención son realmente necesarias, incluso en los que están libres de enfermedades y residen en áreas donde el coronavirus no parece estar circulando ampliamente.

Expertos advierten que cualquiera, sin importar su edad o condición física, podría verse afectado por acontecimientos imprevistos, y dejan en claro que las medidas preventivas representan un esfuerzo agresivo para detener la propagación del coronavirus.

Los adultos mayores y aquellos con enfermedades subyacentes son más vulnerables y propensos a sufrir complicaciones graves, e incluso mortales, por la infección.

De hecho, autoridades de todos los niveles, instan a sus residentes, y no solo a los adultos mayores, a permanecer en sus hogares y seguir al pie de la letra las recomendaciones emanadas por los entes sanitarios.

Las advertencias actuales se basaron originalmente en datos de China, que mostraron que el 80 por ciento de las muertes por COVID-19 ocurrieron entre personas de 60 años o más.

Más recientemente, los datos de Estados Unidos muestran que el 45 por ciento de los ingresos hospitalarios, el 53 por ciento de los ingresos a la unidad de cuidados intensivos y el 80 por ciento de las muertes, han ocurrido en personas mayores de 65 años, siendo los mayores de 85 años los que sufren los peores resultados.

Riesgo de contagio

Los datos también indican que las personas con enfermedades cardíacas, renales, pulmonares, diabetes, así como aquellas con sistemas inmunes deprimidos, tienen más probabilidades de enfermarse gravemente y morir si se infectan. De ahí la recomendación de que las personas con estas condiciones permanezcan en sus casas y practiquen precauciones estrictas.

Muchos detalles sobre el estado de salud subyacente de los adultos mayores que han fallecido por COVID-19 no se conocen. Como resultado, persiste una considerable incertidumbre sobre la verdadera naturaleza del riesgo.

La rápida propagación del virus llevó a las autoridades sanitarias a implementar de medidas preventivas, las cuales deben seguidas por toda la población.

Sin embargo, lo que está claro es que los adultos mayores tienen sistemas inmunes menos robustos y son menos capaces de desarrollar una respuesta protectora contra el coronavirus.

Aunque existe cierta incertidumbre sobre el nivel de riesgo, es importante tener presente que algunas personas infectadas no desarrollan síntomas, y otros no se darán cuenta de que han contraído el coronavirus hasta que se vuelvan sintomáticos, por lo que pueden transmitir involuntariamente el virus, que puede vivir en superficies duras como las manijas de las puertas o los estantes de las tiendas hasta por 72 horas.

Dado el alcance de la propagación del virus, la mayoría de los médicos asumen que es preferible recibir señalamientos por exceso de precaución a permitir que un comportamiento imprudente pueda ser un foco de contagio.

En consecuencia, demandan a toda la población, incluidos los mayores de 60 años que gozan de buena salud, a que se ciñan a las medidas de contención, ya que al no contar con vacunas o tratamientos, la mejor –y única– arma de la que se dispone es la prevención.

Referencia: Does Everyone Over 60 Need To Take The Same Coronavirus Precautions? Kaiser Health News, 2020. https://bit.ly/2UFm3OW