El 30 de diciembre de 2019 se reportó en Wuhan (Hubei, China) un grupo de 27 casos de neumonía (incluidos 7 casos graves) de origen desconocido. En las primeras etapas de esta neumonía, los pacientes desarrollaron síntomas de infección respiratoria aguda grave y algunos pacientes desarrollaron rápidamente el síndrome de dificultad respiratoria aguda.

El análisis de secuenciación identificó un nuevo coronavirus humano, ahora llamado SARS-CoV-2. Entre los pacientes con casos confirmados, la mayoría tenía entre 30 y 80 años, con una tasa de mortalidad de alrededor del 2 por ciento.

Características epidemiológicas

Los coronavirus pueden causar diferentes tipos de infecciones. En los seres humanos, producen principalmente infecciones de las vías respiratorias, como se ha observado con el SARS-CoV y el MERS-CoV.

Una pregunta clave es si la actual pandemia de SARS-CoV-2 es similar a otros brotes coronavirales. Las características epidemiológicas y clínicas del SARS-CoV-2 indican que este nuevo brote es diferente del SARS de 2003, ya que muestra menor mortalidad, pero mayor transmisibilidad.

Hasta ahora, el antiviral más prometedor para combatir el SARS-CoV-2 es el remdesivir, un fármaco de amplio espectro contra filovirus, paramixovirus, neumovirus y coronavirus.

Desde la perspectiva de salud pública, se requiere urgentemente desarrollar una vacuna efectiva y terapias antivirales para detener la pandemia COVID-19, como se llamó a la enfermedad.

Además de las preocupaciones asociadas a la salud, las graves consecuencias sociales y económicas generadas por esta pandemia también requieren intervenciones rápidas.

En este sentido, importantes esfuerzos se han enfocado en la posibilidad de reutilizar compuestos preexistentes que podrían ofrecer nuevas oportunidades para tratar a las personas infectadas por el SARS-CoV-2.

Actividad antiviral

Los trabajos anteriores con el SARS-CoV y el MERS-CoV han brindado la oportunidad de acelerar la identificación de terapias significativas para luchar contra el novel SARS-CoV-2. Sin embargo, a la fecha, ningún compuesto ha pasado de la fase 1 en los ensayos.

El antiviral más prometedor para combatir el SARS-CoV-2 es el remdesivir, un fármaco análogo del nucleótido de la adenosina con actividad antiviral de amplio espectro contra filovirus, paramixovirus, neumovirus y coronavirus.

En atención a la urgencia, se ha dado inicio a ensayos en seres humanos para comprobar la eficacia de este compuesto contra el nuevo coronavirus, pero aún no se cuenta con los resultados.

Instituciones y científicos de todo el mundo se encuentran identificando y evaluando compuestos y alternativas terapéuticas para afrontar la pandemia.

Por otra parte, se ha evaluado la actividad antiviral de algunas terapias aprobadas por la FDA contra el SARS-CoV y el MERS-CoV. Por ejemplo, el lopinavir, un inhibidor de la proteasa del virus de inmunodeficiencia humana, se combinó con el ritonavir, lo cual mostró eficacia contra el SARS-CoV (en cultivos de tejidos), pero actividad antiviral de este enfoque sigue siendo controvertida contra el MERS-CoV.

Otra posible opción de tratamiento podría ser el uso de nuevos sueros de coronavirus preparados a partir de la sangre de pacientes en convalecencia. La inmunización pasiva es un enfoque de tratamiento que está bien establecido para la profilaxis de las infecciones virales.

A la fecha, casi tres meses después de que se notificaran los primeros casos en China, se registran decenas de miles de nuevos casos de infección. La alarma social y las autoridades sanitarias urgen por el desarrollo de alternativas terapéuticas para combatir la pandemia coronaviral.

Para ello, será necesario identificar y caracterizar nuevos compuestos y alternativas terapéuticas, y en ese camino se encuentran instituciones y científicos de todo el mundo.

Referencia: Compounds with therapeutic potential against novel respiratory 2019 coronavirus. Antimicrobial Agents and Chemotherapy, 2020. https://doi.org/10.1128/AAC.00399-20