La marihuana, el producto obtenido de la planta homónima –científicamente conocida como Cannabis sativa–, ha estado entre nosotros durante centurias. El uso de la misma llegó a ser parte tanto de rituales religiosos como de antiguos remedios.

Ahora, la misma ha llegado a las sociedades –tanto legal como ilegalmente– y se ha destacado por sus usos principalmente recreativos. Sin embargo, las reminiscencias de sus funciones pasadas aún quedan y, ahora, incluso en algunas países ya se ha legalizado su consumo de forma medicinal.

¿La marihuana influye en la salud mental?

Debido a ello, existen compañías que ya están desarrollando sus productos medicinales a base de marihuana. Gracias a las propiedades desinflamatorias de la misma, en efecto, el cannabis puede ser utilizado para aliviar dolores e, incluso, bajar las tensiones del cuerpo.

Ya en su forma natural, la planta en sí puede ofrecer estos beneficios sin convertirse en un riesgo de adicción. Sin embargo, para maximizar los efectos medicinales, las empresas alteran un poco su composición.

Ahora, una reciente investigación publicada en la revista virtual PLUS ONE ha revelado hasta qué punto las empresas han alterado la composición de la marihuana. Con sus resultados, podemos notar que la acción de las mismas pudo haberse ido un poco más lejos de lo que es verdaderamente necesario.

Los valores de THC fueron alarmantemente altos

El THC, o el tetrahidrocannabinol, se trata del compuesto dentro de la marihuana que le otorga sus cualidades psicoactivas. Este, naturalmente, se encuentra en una concentración de un aproximado 3% en la planta de la marihuana.

El resto está formado por el CBD, o cannabidiol, el compuesto que verdaderamente posee las cualidades desinflamatorias. Asimismo, este es el responsable por los efectos positivos y relajantes que el consumo de la marihuana puede tener.

Médicos tienen interés en saber cómo afecta el consumo de cannabis al corazón

Los investigadores del reciente estudio, estipularon que, una modificación de la composición de la marihuana, sin llegar a hacer sus efectos psicoactivos muy fuertes, podía soportar una presencia de hasta un 5% de THC y un 95% de CBD.

Sin embargo, muy pocos de los más de 650 medicamentos que analizaron respetaban estas limitaciones. En realidad, en promedio estos podían contar con un 10% de THC e, incluso, algunos incluso llegaban a presentar un 15% de la sustancia en la composición.

La barrera entre lo medicinal y lo recreacional de difumina

Como ya lo mencionamos, el THC no es el compuesto directamente responsable que las partes curativas de la marihuana, pero sí tiene capacidades psicoactivas, las cuales, en bajas concentraciones, pueden ser ideales para relajar un poco una mente agobiada.

No obstante, las concentraciones en las que se encontraron en estos medicamentos legales superan por mucho el monto requerido para que la marihuana pueda ser medicinal. Como consecuencia, la misma no mejora sus efectos antinflamatorios o de alivio, sino que aumenta sus capacidades negativas.

Primer ensayo clínico evaluará eficacia del cannabis medicinal en sus diferentes formas

Debido a las grandes concentraciones de THC, el paciente puede desarrollar resistencia al medicamento con mucha más rapidez. Ello luego se traduce en que este deba buscar productos más procesados, con una concentración más alta del compuesto, para sentir el mismo alivio que antes.

Como consecuencia de todo, la persona se ve expuesta a la posibilidad de desarrollar una adicción a la marihuana medicinal. Pero, si la dependencia se mantiene, la resistencia aumentará y pronto la persona se verá saltando de la categoría medicinal a la recreacional para conseguir las dosis que su cuerpo le pide.

En efecto, las posibilidades de hacerse adicto a la marihuana son muy bajas, pero ello no implica que no pueda pasar. Por lo que, es vital ser cuidadosos con las dosis que se ingieren. Asimismo, cabe destacar que hasta un 5% de THC en el compuesto hace que las marihuana se considere medicinal, cualquier valor por encima de ello ya entra en el territorio recreacional. Entonces, ¿qué ha pasado con estas medicinas legales de cannabis que no usan las concentraciones adecuadas?

Una prueba de que las regulaciones actuales necesitan cambios

Por ahora, el uso legalizado de la marihuana como una opción medicinal todavía es relativamente nuevo. Debido a lo cual, es claro que aún existen detalles que se deben pulir.

Cuando hablamos de otras medicinas destinadas a aliviar el dolor, como por ejemplo el ibuprofeno, vemos que las mismas tienen regulaciones estrictas que hablan de las dosis y composiciones obligatorias de las mismas. Por los momentos, unas especificaciones tan detalladas como estas no existen para la marihuana medicinal.

¿El Parkinson podría tratarse con marihuana medicinal?

Los investigadores que han participado en el estudio han declarado que sus resultados pueden ser un punto de partida para que las legislaciones tomen cartas en el asunto. Gracias a su estudio queda más que claro que, en estos momentos, las desarrolladoras de estos medicamentos no están siguiendo lineamientos seguros para los usuarios, por lo que, un primer paso podría ser establecer límites más claros y desarrollar medios con los que hacer seguimiento a las empresas y a su cumplimiento de las nuevas normativas.

Referencia:

Mapping cannabis potency in medical and recreational programs in the United States: https://doi.org/10.1371/journal.pone.0230167

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