A pesar de que varían drásticamente entre diferentes países, las meriendas son algo común en la vida de los humanos de casi cualquier cultura. Estas pueden funcionar como un incentivo a media mañana, algo con lo que acompañar el café en la tarde, lo que necesitamos para hacer perfecta una película, o una fuente de energía extra para nuestra rutina de entrenamiento.

Como vemos, las meriendas tienen múltiples fines, ¿pero las escogemos realmente de manera inteligente? Pese a que estas pueden hacernos aguantar el hambre hasta la llegada de la próxima comida, o funcionar bajo cualquiera de los contextos mencionados, estas son vistas como comidas pequeñas, y en teoría no deberían exceder nuestro consumo calórico semanal.

Sin embargo, la realidad es otra. Algunas personas con poco tiempo optan por lo más práctico que es llevar galletas, chocolates o tortas consigo, o comprarlas cerca de donde se encuentran. Y si esto ocurre muy seguido, puede tener un impacto sobre nuestra dieta y, por supuesto, nuestra figura y salud.

Es por ello que los expertos recomiendan pensar antes de merendar en lugar de dejar que nuestra elección se base en un antojo específico siempre o en la tienda de comestibles más cercana a nuestro domicilio.

Incluir una fuente de fibra

Robin Plotkin, dietista y consultor de nutrición con sede en Dallas explica que la base para diseñar la merienda perfecta es combinar un carbohidrato complejo con una proteína magra y una grasa saludable, junto con una fuente de fibra.

Bajo contenido de azúcar y sal

Por su parte, la Dra. Anne Thorndike, internista general y profesora asistente de medicina en la Facultad de Medicina de Harvard en Boston dice que cuando se va a escoger un refrigerio, es necesario procurar que este sea lo más saludable posible, bajo en azúcar y en sal. Por ello recomienda frutas y verduras, quesos bajos en grasa, nueces y yogur como alternativa.

Leer las etiquetas de los productos

Se trata de un tema bastante polémico, ya que muchos productos en el mercado dicen en su etiqueta que son naturales o saludables, cuando en realidad pueden tener más calorías y azúcar que otro alimento no catalogado como tal.

“Crees que estás comiendo algo saludable cuando en realidad algunos de ellos tienen más calorías y azúcar de lo que encontrarías en una barra de chocolate”, asegura Plotkin, por ello es necesario prestar atención a las populares barras nutricionales, yogures y batidos.

Arquitectura de elección

Y aunque suene fácil, realmente no lo es ya que no todas las personas manejan información profunda sobre aspectos nutritivos. Sin embargo, partiendo de lo básico, Thorndike recomienda lo que ella denomina “arquitectura de elección”, una técnica basada en el autocontrol que puede ser de gran utilidad para evitar los refrigerios más calóricos.

“Configure su entorno para que el valor predeterminado sea una opción más saludable. Si no quieres comer galletas en casa, no las compres. Si no quieres un refrigerio durante el día en el trabajo, no camines por el escritorio que tiene dulces o cosas muchas barras de granola en tu cajón”.

Y aunque no ha sido una acción generalizada, en instituciones como el Hospital General de Massachusetts en Boston, las cafeterías ya ponen en práctica este modelo. Colocan artículos como frutas y agua a la altura de los ojos de sus clientes, haciendo menos visibles las opciones menos saludables.

Referencia:

If you think before you snack, it’s not so bad. https://medicalxpress.com/news/2020-03-snack-bad.html