Los microbios tienen presencia en todo nuestro cuerpo, desde los intestinos hasta nuestra boca, donde específicamente se sabe que residen al menos 700 tipos diferentes de bacterias, siendo la segunda comunidad microbiana más diversas de nuestro organismo, después de la intestinal.

Una cuestión fundamental de la ecología microbiana es cómo se organizan espacialmente los microbios entre sí y con su huésped. A fin profundizar en esta materia, un equipo de investigadores del Instituto Forsyth y del Instituto de Biología Marina utilizó imágenes espectrales de fluorescencia multiplexadas para explorar cómo se organiza el microbioma de la lengua.

¿Cómo interactúa el microbioma con las células inmunes residentes en el intestino?

Etiquetas fluorescentes

El estudio reveló que lejos de estar mezclados al azar, los microbios en nuestras lenguas prefieren vivir cerca de su propia especie, separándose en grupos distintos según su taxón.

Para la investigación, el equipo tomó un raspador de lengüeta de plástico estriado y raspó suavemente las lenguas de 21 personas sanas. La idea era recolectar una sección transversal de células epiteliales reales (células a nivel de la superficie de la lengua) y no interrumpir demasiado las bacterias que crecían en esas células.

Ver dónde se congregan las diferentes especies y cómo se organizan puede revelar mucho sobre cómo funcionan las bacterias y cómo interactúan entre sí.

Luego, los investigadores utilizaron etiquetas fluorescentes para identificar grupos específicos de bacterias para poder visualizar con exactitud dónde vivía cada una en la superficie de la lengua. En complemento, usaron datos de secuenciación para desarrollar sondas de oligonucleótidos para los principales taxones en la lengua.

A través de esto, el equipo evidenció que el microbioma de la lengua está altamente estructurado y forma regiones localizadas donde domina un solo taxón. Las imágenes mostraron que sin excepción, las bacterias formaron grupos bien unidos y bien definidos de la misma especie. En conjunto, el equipo encontró 17 géneros diferentes de bacterias.

Arcoíris microbiano

Vistos bajo el microscopio, los grupos se asemejan a un arcoíris microbiano. Por ejemplo, la especie Actinomyces estaba típicamente cerca del núcleo del complejo, mientras que la especia Rothia tendía a estar en parches cerca del exterior, y Streptococcus formaba una capa delgada en el exterior, pero también formaba parches en el interior del complejo.

La imagen muestra la disposición espacial de las comunidades microbianas en la lengua: la bacteria Actinomyces, en rojo; la bacteria Rothia, en cian, y Streptococcus, en verde.

Dos de estos grupos –Actinomyces y Rothia– pueden ser importantes para convertir el nitrato dietético, un compuesto abundante en las verduras de hoja verde, en óxido nítrico, que dilata los vasos sanguíneos y puede ayudar a regular la presión arterial.

Los microbios fueron cruciales en la evolución de la especie humana

Al observar estas imágenes, los investigadores pudieron inferir cómo estas colonias crecen y se establecen con el tiempo, y aunque la secuenciación del ADN ha revelado mucho sobre qué microbios viven en el cuerpo humano, esta es la primera vez que han podido observar las comunidades microbianas de la lengua con tanto detalle.

En este sentido, explican los autores, ver dónde se congregan las diferentes especies y cómo se organizan puede revelar mucho más sobre cómo funcionan las bacterias y cómo interactúan entre sí.

Referencia: Spatial Ecology of the Human Tongue Dorsum Microbiome. Cell Reports. 2020. https://doi.org/10.1016/j.celrep.2020.02.097

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