Es bien sabido que nuestra alimentación tiene un claro impacto en la salud de nuestro organismo. En general, una dieta sana es un pase seguro a un cuerpo saludable.

Sin embargo, este se trata de un concepto muy general que se basa en pequeños pedazos de información. Por ejemplo, el hecho de que las comidas deben ser balanceadas, que la fibra ayuda a la digestión, que la proteína ofrece una sensación de llenura mayor que los carbohidratos y que el azúcar solo bueno si se encuentra en pocas cantidades y si es, preferiblemente, de preferencia natural.

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Como estos detalles, existen muchos otros. Uno de los que también se ha ganado un lugar entre los conocimientos más comunes tiene que ver con el consumo de sal. Ya ha quedado bien estipulado que tener bajos niveles de esta en la sangre hace que nuestro sistema cardiovascular esté más sano y se previenen afecciones como los ataques cardiacos.

Sin embargo, esta nueva investigación llevada a cabo en la Universidad de Bonn por el grupo de investigadores Instituto Experimental de Inmunología ha demostrado que bajar el consumo de sal también puede tener otros efectos positivos en el organismo.

Menos sal, menos enfermedades

Su investigación se realizó en ratones y también en voluntarios humanos. Por su parte, los resultados obtenidos de las muestras tomadas de los ratones demostraron que aquellos con una dieta alta en sal tenían un sistema inmunológico más débil.

La listeria fue la infección a la que sometió el equipo de investigación a los ratones. Aquellos que habían ingerido más sal eran más propensos a desarrollarla y, además, la misma se presentaba con más intensidad.

El exceso de sal, por lo general, no se almacena en el cuerpo, sino que se desecha a través de la orina. Para que esto ocurra, la misma primero debe ser procesada por los riñones.

Estos, a su vez, cuentan con un mecanismo de detecta el cloruro de sodio y activa los procesos necesarios que permiten su expulsión. No obstante, como un efecto secundario, el organismo también retiene otros componentes como los glucocorticoides, que, a su vez, son inhibidores naturales de la producción de granulocitos (las células inmunes más comunes que se pueden encontrar en la sangre).

Por lo que, aunque la sal no permanezca como tal en el sistema, su paso por el mismo deja consecuencias que después se traducen en un sistema inmunológico débil y, por ende, en una peor salud general.

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En efecto, en otras oportunidades se ha notado que la sal almacenada en la piel (el único órgano del cuerpo que no se deshace del exceso de la misma cuando la recibe) hace que la misma sea más eficiente a la hora de combatir infecciones. Ello se debe a que los macrófagos (otro tipo de células inmunes que hay en la sangre) se activan ante la presencia de altas cantidades de sal en la piel.

La respuesta a este dilema

No obstante, la mejora en el rendimiento de los macrófagos solo se ve cuando estos combaten afecciones cutáneas, no aquellas que se encuentran dentro del organismo. Por lo que, el déficit de granulocitos dentro de la sangre sigue siendo un problema a la hora de que el cuerpo combata bacterias. Ya que los granulocitos escasearán y los macrófagos no atacarán, pues sus objetivos solo son los parásitos.

¿Qué tanta sal podemos consumir?

En el caso de los voluntarios humanos, se les pidió que consumieran 6 gramos más de sal al día y luego se midieron los valores de células inmunes en su sangre. Aquellos que habían hecho la diera alta en cloruro de sodio también mostraron una disminución de los granulocitos en la sangre. Consecuentemente, los niveles de glucocorticoides fueron altos.

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Estos 6 gramos extra son el equivalente a dos platos de comida rápida estándar. Por lo que, queda claro que una dieta basada en estos alimentos contribuirá a disminuir la salud no solo cardiaca sino inmunológica de la persona.

Según la OMS, el consumo máximo de sal para un adulto debería ser de tan solo 5 gramos al día y no más. Sin embargo, con la cantidad de ofertas y alimentos procesados que existen en el mercado, esta meta se ha vuelto cada vez más difícil de alcanzar.

Referencia:

A high-salt diet compromises antibacterial neutrophil responses through hormonal perturbation: https://stm.sciencemag.org/content/12/536/eaay3850/tab-article-info

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