El coronavirus, también conocido como SARS-CoV-2, causante de la enfermedad denominada COVID-19 ya puesto al mundo a correr. Su rápido paso por los continentes ha dejado economías inestables y sistemas de salud tambaleantes.

A cada momento escuchamos noticias de nuevos contagios y también fallecimientos a causa del virus. Justo ahora, el planeta se encuentra en una carrera contra el reloj para poder encontrar una cura para esta amenaza invisible.

Para ello, el mundo de la ciencia trabaja incansablemente con iniciativas conjuntas o individuales para hacer avances en el área. De entre todos los esfuerzos realizados, los de tres latinoamericanos se han destacado tanto por su pertinencia como por la capacidad que estos tendrían de ayudar en el combate contra el coronavirus.

Sus nombres son Irene Bosch (venezolana), Javier Jaimes (colombiano) y Marina Escalera-Zamudio (mexicana). Las iniciativas de cada uno se han destacado en diferentes áreas de estudio relacionadas con el COVID-19. Ahora, gracias a unas entrevistas realizadas por BBC Mundo, podemos conocer más de cerca sus esfuerzos y también sus perspectivas de la situación actual.

Irene Bosch y los test de diagnóstico para el COVID-19

Irene Bosh es una bióloga egresada de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y poseedora de dos doctorados en la Universidad de Harvard. En la actualidad, se desempeña en la misma como profesora y también da clases en el MIT, por sus siglas en inglés, o Instituto de Tecnología de Massachussetts.

En el 2018, junto a un par de colegas, fundó el starup E25Bio, que fue financiado por el MIT. Ahora, a través de esta misma empresa Bosh y los otros 5 miembros del equipo trabajan incansablemente para desarrollar un test efectivo y rápido para detectar el COVID-19.

Bosh y el equipo de E25Bio.

Bosh asegura que el error de muchas sociedades ante esta crisis fue en enfocarse en encontrar directamente una cura para el coronavirus y no una forma de detectarlo velozmente. En efecto, gran parte de los contagios en el mundo se han dado por individuos que, a pesar de tener la enfermedad, no han presentado síntomas de la misma.

Asimismo, ha expresado que uno de los motores de su proyecto es que “No se puede sacar una vacuna en 30 días, pero sí se puede hacer un test rápido en 30 días”. Aunque los esfuerzos de Bosh no vayan a curar directamente la enfermedad, podrían ser una herramienta vital para detener las cadenas de contagio. Lo que, a la larga, se traducirá en una merma de la misma.

Para este momento, el prototipo del “Point Of Care Covid-2” o “Point Of Care”, como lo han llamado, ya está listo. Ahora el mismo está pasando por pruebas médicas para determinar qué tan exacto puede ser para diagnosticar el COVID-19.

¿Cómo funciona el Point of Care?

Según ha declarado Bosh, este funciona similar a como lo hace una prueba de embarazo. El mismo está diseñado para reaccionar ante las secreciones nasofaríngeas (las ubicadas al fondo de la garanta). Si el dispositivo se vuelve rojo, el resultado es positivo, si se torna verde, es negativo.

Para poder hacerlo funcionar, el mismo debe estar compuesto por un papel conocido nitrocelulosa y partículas de oro. Estas últimas son las encargadas de reaccionar ante los anticuerpos que ubiquen en las secreciones de la garganta, los que, a su vez, según su tipo, determinarán o no la presencia del SARS-CoV-2 en el organismo de la persona.

Lo más resaltante de este elemento es que parece ser capaz de ofrecer los resultados en tan solo 15 minutos. Por lo que, el proceso de detección y diagnóstico podría volverse mucho más veloz y, por consiguiente, aumentar su eficiencia a la hora de ofrecer a los pacientes los cuidados que requieren y de aislarlos para evitar futuros contagios.

Marina Escalera-Zamudio y las mutaciones del coronavirus

Por su parte, Marina Escalera-Zamudio es una bióloga especializada en zoología que cursó su licenciatura en la Universidad Autónoma de México (UNAM). Luego de ello, se mudó a Berlín para estudiar y posteriormente trabajar en el Leibniz Institute for Zoo and Wildlife Research.

Actualmente, trabaja como profesora e investigadora en la Universidad de Oxford. Al igual que Bosh, Escalera-Zamudio, ha tenido experiencia estudiando otros virus en Latinoamérica como el dengue y el Zika.

Asimismo, ha hecho estudios especiales sobre la evolución y virología de los murciélagos. En estos momentos ella se encuentra trabajando desde casa en Inglaterra para “(…) entender cómo es la entrada y dispersión del coronavirus en Latinoamérica antes de que llegue al pico epidemiológico”.

Tanto ella como sus colegas se han dado a la tarea de estudiar el “árbol genealógico” del coronavirus. Gracias a esto, no solo pueden comprender los procesos de cambios que han ocurrido desde el SARS hasta el actual COVID-19, sino también por mínimos cambios que se han desarrollado dentro de este último.

Según sus estudios, cada cepa puede ser rastreada y se puede construir una cadena evolutiva. Conocerla puede hacer que los países sepan de dónde proviene el contagio. Un detalle que, nuevamente, podría ser vital a la hora de intentar cortar las cadenas de transmisión.

Javier Jaimes y el proceso de infección del SARS-CoV-2

Si Escalera-Zamudio y su enfoque busca entender de dónde viene este virus, la labor del científico colombiano, Javier Jaimes, es comprender a dónde va. Ello no necesariamente implica qué dirección tomará el contagio, sino las mutaciones que podrían generarse en el coronavirus.

Jaimes estudio veterinaria originalmente, sin embargo, luego de hacer un curso de virología, se “enamoró” del universo de los virus y se ha desempeñado en esta área desde entonces. Ahora, desde la Universidad de Cornell en Nueva York, en medio de un ambiente casi desierto (pues solo tres laboratorios están activos), Jaimes y su equipo tratan de comprender el comportamiento del virus.

En cuanto a la posibilidad de comprender qué mutación específica puede surgir del coronavirus declara “eso es imposible de predecir, como también lo es predecir cuándo aparecerá la nueva enfermedad”.

No obstante, sí es posible tener en cuenta que, aunque la cadena de contagio se rompa en humanos, la misma puede seguir activa en los animales y, es allí donde el virus encuentra la oportunidad de mutar para volver al ataque. Ello ha sido tal cual lo que ha pasado con el coronavirus al pasar de la epidemia del SARS, a la del MERS y, ahora, a la pandemia del COVID-19.

Desde las primeras semanas del 2020 Jaimes ha estado comprometido con la investigación y, hasta ha pasado por un cuadro de influenza y otro de neumonía debido al esfuerzo físico que ha supuesto la investigación continua. Por ahora, todos los trabajos que tengan que ver con el SARS-CoV-2 se desarrollan en una cabina de bioseguridad alejada del campus de la universidad.

¿Por qué el COVID-19 ha sido tan contagioso en comparación con sus predecesores?

La hipótesis del equipo es que, el COVID-19 ha logrado esparcirse tanto debido a una mutación que sus antecesores no tenían. Con la misma, se cree que las partículas del virus son capaces de abandonar las células infectadas listas para infectar otras.

Debido a esto, el proceso de “gestación” del virus se disminuye y este rápidamente es capaz de atacar a nuevos organismos. Se sabe que el coronavirus muta velozmente y, su capacidad de adaptarse al organismo humano es lo que lo ha hecho tan peligroso en la actualidad.

Los planteamientos de Jaimes y su equipo aún no han sido probados por completo. Sin embargo, de serlo, sería posible comenzar a investigar qué parte del virus (ya un 20% distinto al del SARS) es la que ha dado el gran salto y cómo se puede neutralizar para mermar su contagio.

“Es un momento histórico para la ciencia”

Ha sido una de las declaraciones dadas por Escalera-Zamudio cuando BBC Mundo le ha preguntado sobre su opinión con respecto a la situación actual. En efecto, el coronavirus ha hecho que los sistemas de salud del mundo y los grupos de investigación científica se activen de una forma nunca antes vista.

Igualmente, estamos presenciando colaboraciones nacidas del puro deseo de avanzar en la erradicación de la enfermedad y no basadas en la persecución del “primer lugar” en cuanto al descubrimiento de la cura, la vacuna, etc.

Jaimes, a su vez, ha declarado que entiende que nos encontramos en un punto complicado. Después de todo, una de las grandes limitaciones de la actualidad es que prácticamente los laboratorios están “empezando desde cero” con la enfermedad. Ello hace que cada pequeño nuevo dato deba ser cuidadosamente probado antes de moverse al siguiente.

Sin embargo, las antes mencionadas iniciativas de colaboración mundial podrían ser la clave para sobreponerse a este tipo de obstáculos. Ya que, a través de los esfuerzos conjuntos podrían encontrarse y probarse los datos necesarios para comprender y contrarrestar el COVID-19 a una velocidad mucho mayor a la que se conseguiría si se mantuvieran todos los esfuerzos, pero aislados.

Referencia:

Coronavirus: 3 científicos latinoamericanos que están a la vanguardia de la lucha contra covid-19 (y los retos que enfrentan): https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-51990674?at_medium=custom7&at_campaign=64&at_custom2=twitter&at_custom3=BBC+Mundo&at_custom1=%5Bpost+type%5D&at_custom4=A624D116-6E98-11EA-A2A7-AE034844363C