La semana pasada, un equipo de expertos en informática y enfermedades infecciosas de la Universidad de Génova estimó, “con un margen de error aceptable” que Italia alcanzaría su punto máximo de casos diarios de COVID-19 entre el 23 y 25 de marzo.

Como muchos saben, Italia ha superado a China en el número de fallecidos por la nueva enfermedad, y desde hace varias semanas sus hospitales se encuentran saturados con pacientes en estado crítico.

El país mediterráneo alcanzó un récord mundial de 793 muertes el pasado sábado, sin embargo, en los días posteriores se ha observado un descenso importante en la tasa de mortalidad por COVID-19: el domingo se registraron 651 y 601 el lunes. De igual forma, el lunes el número de nuevas infecciones cayó de 6,557 el sábado a 4,789 el lunes.

En vista de ello, este martes el funcionario encargado de la respuesta general contra el COVID-19 en Italia, Angelo Borrelli, atribuyó estas dos caídas sucesivas de la tasa de mortalidad diaria a la drástica decisión de cerrar todo el país anunciada a principios de mes. “Las medidas que tomamos hace dos semanas están comenzando a tener efecto”, dijo en una entrevista con el diario La Repubblica.

No es momento de cantar victoria

Pero aún no es momento de cantar victoria. Durante su intervención, también reconoció que es muy probable que el número real de infecciones fue probablemente 10 veces mayor que el recuento oficial, además de que la nación estaba encamino a superar el número total de casos confirmados en China en una semana.

Por ello, Borrelli y otros funcionarios médicos italianos han sido extremadamente cautelosos a la hora de informar estas conclusiones con la caída de muertes registradas en solo dos días. Y es que a pesar de que los datos del fin de semana suponen un posible avance, Italia sigue teniendo la mayor cantidad de muertes diarias, incluso más altas que las dadas a conocer oficialmente por China en el pico de su crisis en Wuhan, epicentro del brote de SARS-CoV-2.

Un incentivo para apegarse a las restricciones

Sin embargo, los datos recolectados por el funcionario en las 22 regiones de Italia han sido de gran utilidad, tanto a nivel nacional como internacional. Primero porque la repentina reducción de las muertes y detecciones diarias puede servir de incentivo para que las personas continúen con su distanciamiento social, aún a pesar de los conocidos efectos emocionales y económicos.

Y a nivel internacional porque la experiencia italiana puede servir de referencia para las autoridades de otros países como Estados Unidos y España, para evitar un colapso similar en vista del importante incremento de casos que han experimentado en los últimos días.

Referencia:

Battered Italy sees rays of hope in grim death data. https://www.france24.com/en/20200324-battered-italy-sees-rays-of-hope-in-grim-death-data