Con la retirada de los equipos de Canadá y Australia de las Olimpíadas de Tokio, las expectativas de que el COVID-19 no afectara las Olimpíadas de Tokio pautadas para este año 2020 empezaron a derribarse. Ante ello, el primer ministro japonés, Shinzo Abe, se vio en la necesidad de reconocer que el esperado evento deportivo probablemente tendría que posponerse.

Pero después de meses de especulaciones tanto dentro como fuera de Japón, este martes 24 de marzo se confirmó que los Juegos Olímpicos y Paralímpicos programados para este año se han pospuesto oficialmente por la actual pandemia que atraviesa el mundo.

Abe propuso el aplazamiento al jefe del Comité Olímpico Internacional (COI), Thomas Bach, quien estuvo “totalmente de acuerdo” con la idea de posponer los juegos, como máximo hasta el verano de 2021.

La idea seguía en pie a pesar de la crisis

Como ya se sabe, muchos gobiernos del mundo han optado por suspender cantidades de eventos masivos, culturales y deportivos, a fin de frenar la tasa de propagación del nuevo coronavirus a esperas de una vacuna.

El gobierno japonés fue uno de ellos, quien en febrero decidió cancelar todos los eventos durante dos semanas, medida que se tuvo que extender hasta mediados de abril. Sin embargo, la idea de llevarlos a cabo se mantenía en pie, incluso aunque se habían cancelado las sesiones de entrenamiento voluntario y los partidos de clasificación.

Sin embargo, recientemente se dio a conocer que el COI ya había estado indagando sobre la posibilidad de aplazar el evento deportivo con comités olímpicos internacionales como los de Noruega, Brasil y Nueva Zelanda. El 22 de marzo una fuente habló con Reuters revelando que estaban “haciendo planes alternativos- plan B, C, D, – mirando diferentes plazos de aplazamiento” para los juegos.

Sin lugar dudas, esta decisión puede generar pérdidas financieras importantes tomando en cuenta la inversión que hacen los países sede para recibir a una enorme cantidad de turistas provenientes de todo el mundo para asistir al evento. En el caso de Japón, la adecuación de los espacios había costado alrededor de 1,35 billones de yenes (US $ 12,6 mil millones).

(Noticia en desarrollo)