Hasta ahora, varias investigaciones han corroborado que ser víctima de intimidación o bullying puede tener consecuencias importantes sobre la salud mental de los jóvenes a corto plazo. Sin embargo, los efectos de estas agresiones a corto a largo plazo han sido poco estudiado entre los 18 y 24 años de edad.

Ahora una nueva investigación publicada en la reviste Youth & Society revela que, en efecto, la intimidación puede hacer sentir miserables a corto plazo a los adolescentes, pero este impacto negativo parece persistir incluso al llegar a la adultez.

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Comparando respuestas durante la adolescencia y la adultez

Para este trabajo, el equipo de investigación extrajo datos longitudinales del Panel Study of Income Dynamics, una encuesta aplicada a familias estadounidenses para medir los factores económicos, sociales y de salud a lo largo de la vida de sus miembros.

En este caso, el equipo se centró en examinar el autoconcepto de los adolescentes como mediador entre la victimización de los pares adolescentes y la angustia psicológica en vísperas de la adultez.

Por lo que analizaron las respuestas de más de 1,400 adolescentes en 2002 y 2007 a quienes se les preguntó sobre la frecuencia conque sus compañeros de clase los agredían, ya fuera con golpes, quitándoles cosas como dinero o almuerzo, o excluyéndolos de otras actividades con sus amigos. Luego compararon dichas respuestas con las emitidas por los mismos individuos como adultos entre 2009 y 2013 cuando les preguntaron la frecuencia con la que se sintieron nerviosos, sin esperanza, tristes y sin valor durante el último mes.

Autoestima lastimada hasta la adultez

Los investigadores encontraron que ser víctima del bullying no solo puede dañar el autoconcepto de las personas durante la adolescencia, sino que esta idea puede perpetuarse hasta la adultez, dañando su salud mental.

“La victimización por intimidación daña la forma en que las personas se ven a sí mismas en la adolescencia y esa visión negativa puede persistir en la edad adulta, contribuyendo a la mala salud mental”, dice Janette Norrington, estudiante de doctorado en sociología de la Universidad de Michigan y autora del artículo.

Los investigadores que trabajaron con Norrington también resaltan que haber experimentado este tipo de agresiones estaba relacionado con niveles más altos de angustia psicológica en las víctimas. Sin embargo, dicho impacto pudo disminuir con el tiempo en aquellos individuos con alta autoestima.

Ante ello, sugieren que los programas de intervención relacionados con la salud mental también deben prestar especial atención al autoconcepto de las víctimas de intimidación durante la adolescencia, y aplicar estrategias para ayudarlos a desarrollar autoconfianza.

Referencia:

Adolescent Peer Victimization, Self-Concept, and Psychological Distress in Emerging Adulthood. https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/0044118X20910938

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