En nuestro articulo sobre los factores de riesgo de letalidad relacionados con el COVID-19 no solo hablamos de las personas de tercera edad, sino también de aquellas presentan afecciones subyacentes como diabetes, hipertensión, enfermedad cardíaca, problemas de coagulación, etc.

El gran problema con estos casos es que pueden desarrollar síntomas mucho más graves que las personas sanas, y tratándose de un virus nuevo, sin un tratamiento formal, atender a estos pacientes es un gran desafío para los médicos. Esto aunado a la poquísima información recolectada sobre ello en estos meses de brote.

En vista de ello, la mejor estrategia para todos, y en especial para aquellos con afecciones adicionales, es evitar contagiarse con el virus siguiendo las recomendaciones emitidas hasta ahora: distanciamiento social, lavado de manos y mantener el sistema inmunitario fuerte a través de hábitos saludables.

Sin embargo, bien sabemos que hay factores que se escapan de nuestras manos, y aunque estas acciones pueden ciertamente prevenir el contagio de la enfermedad, no lo garantizan en un 100 por ciento. Es por ello que la American Heart Association, la Heart Failure Society of America y el American College of Cardiology publicaron de manera conjunta una declaración con recomendaciones prudentes para personas con afecciones cardíacas diagnosticadas con COVID-19.

No abandonar el tratamiento habitual

Las organizaciones concuerdan en que los pacientes con afecciones como insuficiencia cardíaca, presión arterial alta y cardiopatía isquémica que han sido confirmados con COVID-19 deben continuar con los medicamentos previamente recetados para las mismas.

“Los pacientes con enfermedades cardiovasculares diagnosticados con COVID-19 deben ser evaluados completamente antes de agregar o eliminar cualquier tratamiento, y cualquier cambio en su tratamiento debe basarse en la evidencia científica más reciente y la toma de decisiones compartida con su médico y equipo de atención médica”.

Y a pesar de que en realidad la información sobre la enfermedad cardíaca congénita y el COVID-19 es bastante escasa, en la actualidad existen ya varios recursos para los para abordar a los pacientes.

Mayores riesgos para todos

En cambio, el Michigan Medicine Congenital Heart Center ha identificado condiciones que pueden implicar un mayor riesgo de complicaciones en caso de COVID-19, como la hipertensión pulmonar, trasplante de corazón, y contar con un único ventrículo del corazón, lo cual reduce la cantidad de sangre oxigenada al cuerpo.

Asimismo, la Dra. Anne Marie Valente, directora del Programa de hipertensión pulmonar y cardíaca congénita en adultos de Boston, recuerda que todas las personas han sufrido cambios durante esta pandemia, por lo que aquellos con cardiopatía congénita no deben dejarse inundar por las preocupaciones.

“Todos necesitamos ajustar nuestras actividades para este período de tiempo, para mantenernos fuertes y con la mejor salud general, para protegernos y respetarnos mutuamente por distanciamiento protector”, concluyó Valente. Así que lo mejor en este momento es evitar contagiarse.

Referencia:

What do we know about congenital heart disease and coronavirus? https://medicalxpress.com/news/2020-03-congenital-heart-disease-coronavirus.html