El COVID-19 se ha transformado en una pandemia y para frenar su propagación se ha recomendado a las personas quedarse en casa, evitar visitar y recibir visitas y salir para lo estrictamente necesario. En general, el llamado de las autoridades de todo el mundo es evitar en la medida en que sea posible el contacto físico entre las personas.

Y a pesar de que en ciertas culturas esto no causaría demasiada diferencia, en otras, donde las demostraciones de afecto públicas y los saludos son bastante cercanos incluso entre personas que no lo son, el impacto puede ser importante.

Algunas personas podrían incluso sentirse ofendidas al intentar darnos un beso en la mejilla y nosotros echarnos para atrás, aferrándonos a nuestra mascarilla, y al igual que aquellos que acostumbran dar la mano.

En una situación normal, sin lugar a dudas caería mal, pero es necesario tener en cuenta que estamos en un contexto en el que la cercanía física puede ser muy perjudicial, y esto es algo que debemos aclarar a nuestros allegados.

Nathalie Collins de la Universidad Edith Cowan ha publicado un artículo en The Conversation en el que nos orienta sobre cómo actuar en los escasos momentos de interacción con otras personas de una manera prudente desde el punto de vista de la salud, pero sin dejar de ser amables.

Sin muchos detalles

Collins explica que en un momento incómodo de este tipo lo mejor de hablar de ello, pero sin entrar en demasiados detalles, ni siquiera parecen ser necesarias las disculpas. Bastará con mencionar al coronavirus, el patógeno más popular en este momento, en una oración simple como “Estoy evitando saludar dando la mano por el coronavirus”.

La autora sugiere decirlo con un tono amable e incluso con sentido del humor, para evitar asperezas. Y si en todo caso la cosa se tornara incómodo, se puede probar diciendo algo amable como “Qué bueno verte de nuevo” junto con una sonrisa.

No solo se trata de tu seguridad

Y aunque en este punto muchos deberían estar conscientes de las razones que pueden estar detrás de este tipo de distanciamiento, cada cabeza y corazón es un mundo, y el contexto de las relaciones también puede influir mucho.

Podemos evitar un abrazo adelantándonos con palabras como “me alegra mucho verte, que lástima que no nos podemos abrazar”, en lugar de tener que rechazar la expresión física. De esta forma dejaremos claro que valoramos la presencia de la otra persona.

Para evitar malentendidos, Collins sugiere evitar ponernos como prioridad y resaltar que es también por el bien de otros. Mencionar que esto del distanciamiento es parte de un esfuerzo colectivo para combatir el virus, y que lo mejor es apegarse a las normas actuales.

“Deje en claro que está evitando el contacto físico por la seguridad de la otra persona, así como por la suya. Esta podría ser una estrategia particularmente útil con parientes mayores”, añade Collins.

Tolerancia en casa

Pero el confinamiento no solo altera la forma en que nos desenvolvemos con otros. Pasar demasiado tiempo con personas con las que tenemos demasiada confianza también puede causar problemas, así que es bueno colaborar con las emociones en casa, sobre todo si se ha implementado el teletrabajo.

La situación actual no necesariamente implique deterioro de las relaciones sociales. Y como indica la autora, “la etiqueta es la piedra angular de la interacción social”. Esta experiencia en particular nos demuestra que la distancia no es tan importante, sino lo que sentimos y demostramos con hechos.

Referencia:

Nice to meet you, now back off! How to socially distance without seeming rude. https://theconversation.com/nice-to-meet-you-now-back-off-how-to-socially-distance-without-seeming-rude-134250