Mucho hemos hablado sobre cancelaciones de cualquier tipo de eventos: artísticos, musicales, del cine y la televisión, deportivos, culturales y otros que impliquen la aglomeración de muchas personas –más de 50 para ser exactos– en un mismo sitio. Sin embargo, faltaba por conocer el destino de uno de los eventos globales más importantes del año: los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

Sin duda alguna, se tenía la fe de que las Olimpíadas de este año no se vieran perjudicadas por todo lo que está ocurriendo con el coronavirus; sin embargo, todo parece indicar que así como otros eventos deportivos, este será una víctima más del COVID-19.

Más allá de todo lo que ya conocemos, los Juegos Olímpicos están en peligro porque ya existen dos equipos nacionales que se han retirado: Canadá y Australia. Solo faltan minutos, horas o pocos días para que otros países se sumen a la acción del pueblo de la hoja de maple. Por lo mismo, el primer ministro japonés, Shinzo Abe, ha reconocido que el aplazar la fecha del evento podría ser inevitable.

¿Por qué los dolores de cabeza?

Debemos admitir que, si bien es una decisión “razonable” cancelar el evento, es tormentoso para la organización pausar una logística que se ha estado preparando, probando y pagando por años. Además, creemos que es un tema más de orgullo.

Pensemos en que el COVID-19 es una persona, imagínense el poder que le daría haber sido tan capaz de lograr cancelar el evento deportivo más importante a nivel mundial, y para todas las disciplinas.

No obstante, con el paso de los días, han surgido primeras necesidades para cada país sobre todo en el tema de la salud y los suministros médicos; por lo que sería descabellado que dentro de esas prioridades esté preparan a un equipo de atletas que también han tenido que estar en cuarentena para volar a Tokyo, Japón en el verano.

Aunque Japón se encuentra dentro de la lista muy corta de países que han logrado “controlar” la propagación extrema del coronavirus, y por la misma razón muchos en el “poder” afirman que no hará falta cambiar los Juegos Olímpicos que serían el próximo 24 de julio; será difícil tener un evento deportivo sin países dispuestos a competir.

Decisiones por tomar

De acuerdo a lo que suena por “las calles”, el Comité Olímpico Internacional se estará reuniendo en las próximas semanas para tomar una decisión clara acerca de si posponer, o no, el evento.

Sin embargo, estará complicado estirar mucho más la arruga, sobre todo si países como Australia emiten comunicados de recomendación a sus atletas para que se preparen físicamente para el 2021.

Existe un vaivén de información que no termina por ser nada concreto, ya que Abe afirma que los Juegos siguen en pie, tanto que la antorcha olímpica arribó en el norte de Japón el pasado viernes, lo que quiere decir que el popular relevo de la antorcha –pautado para el 26 de marzo– sigue en pie pero con baja multitud.

Suena algo irresponsable si nos ponemos a pensar en que hasta el día de ayer, Japón tenía un total de 1.719 casos confirmados, 712 incubados en un crucero, y 43 muertes. En todo caso, falta conocer las declaraciones oficiales y ver si en realidad los países estarán de acuerdo o no con la decisión final.