Aunque por los momentos presuntos rumores no confirmados por el equipo de Harvey Weinstein, fuentes afirman que el presidiario que se encuentra en la Instalación Correccional de Wende, en el Condado de Erie, Nueva York, contrajo el COVID-19.

Luego de que dos reclusos de la misma instalación dieran positivo en coronavirus, llevaron a un aislamiento particular al magnate de Hollywood, condenado a 23 años de prisión, por acusaciones de acoso sexual y violación. Como dirían por ahí: “karma it’s a b*tch”.

¿Será o no será?

Por los momentos, el presidente de la Asociación de Beneficiarios de la Policía y Correccionales del Estado de Nueva York, Michael Powers, le afirmó a The Hollywood Reporter –vía llamada telefónica– que Weinstein está aislado pero no confirma que en efecto esté contagiado.

Por el bando del recluso, su abogado Arthur Aidala, asegura que “nadie en nuestro mundo lo sabe”, lo que podemos entender que, o están siendo muy privados con la información para evitar mucho regocijo o hate “en la calle”, o, en realidad la versión de que solo está aislado por precaución es cierta.

Siguiendo el camino de declaraciones, el consultor de Weinstein en la prisión, Craig Rothfeld aseguró que a nadie se le ha confirmado que el recluso tenga el COVID-19. “No podemos confirmar eso ni preocuparnos por comentar sobre especulaciones”, dijo.

Sin embargo, cómo verán, todas las declaraciones llevan a un punto muerto, y, si a ellas le sumamos que Powers confirmó que pusieron en cuarentena a los oficiales que habían estado en contacto con el agresor de Hollywood, mucho podemos asumir.

No decimos que esperamos que tengo coronavirus, pero por lo menos estamos sentados atentos a una confirmación o negación oficial, mientras tanto, todo apunta a que más allá de la cárcel, el destino ha decidido hacer de las suya y contagiar a uno de “los malos”, para varias.