Recientemente hablamos de la “herd immnunity” o inmunidad del rebaño propuesta por el gobierno británico como una alternativa al distanciamiento social para proteger la economía del país. Esta consiste en permitir que gran parte de la población se infecte con el SARS-CoV-2 para desarrollar una inmunidad colectiva.

Se trata de un enfoque interesante, aunque muchos lo consideraron casi un suicidio colectivo, ya que implica la muerte de cientos de miles de personas. Por el momento, las autoridades de Reino Unido la han descartado, sin embargo, las bases de estas pueden servir para desarrollar otras estrategias que podrían ser útiles para tratar el virus mientras se desarrollan las vacunas.

Y es que a medida que las personas se infectan y se recuperan del COVID-19, la enfermedad causada por el SARS-CoV-2, estas también van desarrollando anticuerpos contra el mismo, lo que permitirá a su cuerpo batallar mejor contra una próxima exposición al mismo.

Los Dres. Arturo Casadevall y Liise-anne Pirofski han estudiado este hecho, y ahora evalúan la posibilidad de realizar transfusiones de sangre de personas sobrevivientes del COVID-19 para ayudar a proteger o tratar a otras personas infectadas, una propuesta presentada en Journal of Clinical Investigation.

Anticuerpos para prevenir y para sanar

Como hemos explicado en otras oportunidades, cuando un patógeno invade nuestro cuerpo, nuestro sistema inmunitario produce anticuerpos que se adhieren al mismo y lo marcan para destruirlo. Además, tras nuestra recuperación, estos anticuerpos permanecen en nuestra sangre durante meses y años para garantizar una respuesta oportuna ante una amenaza similar.

En teoría, transferir los anticuerpos creados por las personas que se recuperaron de la enfermedad a otras personas que están padeciéndola, podría ayudar a estas últimas a recuperarse también. O bien, administrar estos anticuerpos a personas sanas, como los trabajadores de atención médica, podría proporcionarles una protección temporal contra esta infección.

El suero convaleciente no es una idea nueva

Y aunque suene como una idea novedosa, en realidad no lo es. Los autores del artículo señalan que, en la primera mitad del siglo XX, los médicos usaron un enfoque similar para tratar los brotes de infecciones virales como el sarampión, las paperas y la gripe, e incluso durante la pandemia de gripe española de 1918.

Se trata de un “suero convaleciente”, un plasma con anticuerpos creado a partir de la sangre de las personas que se recuperaron tras contraer una enfermedad infecciosa.

Pero no solo se usó en el pasado, sino también durante la pandemia de síndrome respiratorio agudo severo (SARS) ocurrida en 2003, la pandemia de “gripe porcina” de 2009 y el brote de síndrome respiratorio de Medio Oriente (MERS) de 2012.

Y según la información presente en los informes de dichos acontecimientos, el tratamiento con anticuerpos generalmente redujo la gravedad de dichas enfermedades en los pacientes, así como también mejoró su supervivencia.

Una acción provisional a la espera de la vacuna

En medio de la pandemia de COVID_19, los autores consideran el uso de anticuerpos una medida “provisional” mientras se espera una vacuna o un medicamento antiviral eficaz para esta enfermedad específica. Casadevall dijo en un comunicado de Johns Hopkins que:

“Además de los protocolos de contención y mitigación de salud pública, esta puede ser nuestra única opción a corto plazo para tratar y prevenir COVID-19. Y es algo que podemos comenzar a implementar en las próximas semanas y meses”.

¿Es un método seguro?

La idea es apoya también por otros especialistas en enfermedades infecciosas y salud pública como dijo el Dr. Gregory Poland, quien dirige el Grupo de Investigación de Vacunas en la Mayo Clinic, en Rochester, Minnesota. “Es una buena idea. Es algo que se ha usado antes, y sabemos cómo hacerlo”, aseguró.

Pese a ello, llevarlo a cabo de manera masiva no es tan fácil. Antes de ello, la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos debe aprobar el procedimiento, y el procedimiento tradicional es demasiado laborioso y lento para el contexto actual de la pandemia. Y lo primero en este caso sería establecer protocolos para garantizar que el uso de la sangre de los sobrevivientes sea seguro.

Pero algunos ya se han adelantado: ciertos informes indican que los médicos en China han usado suero convaleciente en al menos 245 pacientes con COVID-19, y aunque los detalles son escasos aún, tal parece que se ha reducido la cantidad de virus en la sangre de los pacientes de manera segura.

Sin embargo, aún quedan varias preguntas por responder respecto a este método: ¿cuánto duran los anticuerpos introducidos contra este nuevo virus? Así como ¿qué cantidad de anticuerpos sería necesaria para que el procedimiento sea efectivo?

Referencias:

The convalescent sera option for containing COVID-19. https://www.jci.org/articles/view/138003