Para que las autoridades sanitarias puedan entender la pandemia y responder apropiadamente, es necesario que conozcan el número total de personas infectadas con COVID-19, lo cual sólo es posible a través de la prueba de detección del virus SARS-CoV-2.

En general, las pruebas permiten que las personas infectadas estén conscientes de su estado de salud, y además de ofrecerles la atención médica que necesitan, se pueden tomar medidas para reducir la probabilidad de infectar a otros, debido a que las personas que no saben que están infectadas pueden no quedarse en casa y, por lo tanto, potencialmente trasmitir la infección.

Datos epidemiológicos

Las pruebas también son cruciales para dar una respuesta adecuada a la pandemia, ya que permite a los científicos tener una mejor comprensión de la evolución de la propagación de la enfermedad, y sobre esa base, adoptar medidas basadas en datos epidemiológicos para frenarla.

Lamentablemente, la capacidad de realizar pruebas de COVID-19 sigue siendo baja en muchos países del mundo. Por esta razón, todavía no tenemos una buena comprensión de la propagación de la pandemia.

La estrategia de realizar pruebas masivamente busca identificar los casos asintomáticos con potencial de contagiar a otros, lo que permite tomar las medidas apropiadas.

Un ejemplo a seguir es la política sanitaria aplicada en Islandia. La pequeña nación insular está llevando a cabo pruebas a gran escala entre su población en general, convirtiéndose en el último país en poner las pruebas en el corazón de su lucha contra la pandemia, un enfoque podría tener un impacto importante en la contención de la propagación de la enfermedad coronavírica.

El gobierno de Islandia informó que hasta ahora ha realizado pruebas de detección en sus ciudadanos en una proporción  mayor que en cualquier otro lugar del mundo, incluyendo a personas que no muestran síntomas de la enfermedad.

Contribuyentes críticos de la trasmisión

Es poco probable que la realización de pruebas masivas en la escala adoptada en Islandia sea factible en países más grandes. Sin embargo, hasta ahora ha resultado crucial en algunas de las otras áreas más afectadas por el nuevo coronavirus.

Las pruebas han proporcionado evidencia que revela que una parte significativa de aquellos que contraen la enfermedad lo hacen sin síntomas o con síntomas leves, y confirmaron múltiples investigaciones que han demostrado que las personas asintomáticas contribuyen a la transmisión de la enfermedad en grandes cantidades.

Las pruebas permiten comprender la propagación de la enfermedad y adoptar medidas basadas en datos epidemiológicos para frenarla.

Por ejemplo, en la pequeña ciudad de Vo, en el norte de Italia, una de las comunidades donde surgió el brote, se evaluó a toda la población de 3.300 personas: el 3 por ciento de los residentes dieron positivo, y de estos, la mayoría no tenía síntomas.

La población fue analizada nuevamente después de un cierre y aislamiento de dos semanas. Los investigadores descubrieron que la transmisión se redujo en un 90 por ciento y todos los que aún eran positivos y no tenían síntomas permanecieron en cuarentena.

Lo que nos muestra la estrategia de realizar pruebas masivamente es que al identificar los casos de infecciones asintomáticas, que tienen el potencial de contagiar a otros, las autoridades pueden tomar las medidas apropiadas, y con ello contener la propagación de manera definitiva. Así que es realmente importante identificar a esas personas y la única manera de hacerlo es a través de pruebas.

Referencias:

Substantial undocumented infection facilitates the rapid dissemination of novel coronavirus (SARS-CoV2). Science, 2020. https://doi.org/10.1126/science.abb3221

COVID-19: towards controlling of a pandemic. The Lancet, 2020. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(20)30673-5