Hasta ahora, las respuestas de las autoridades sanitarias del mundo a la pandemia COVID-19 se enfocan en la implementación de medidas orientadas a la contención de la propagación del virus SARS-CoV-2.

A la par, investigadores de todo el mundo trabajan a paso acelerado a fin de encontrar una opción farmacológica de romper con la cadena de trasmisión del virus, en otras palabras, contar con una vacuna eficaz.

Condiciones específicas

En este sentido, semanas después de que sus científicos publicaron la secuencia genética del coronavirus, China anunció que las primeras vacunas para COVID-19 podrían estar disponibles para “uso de emergencia” el próximo mes (abril).

Un alto funcionario de salud chino informó que el país estaba avanzando “a toda máquina” para desarrollar vacunas contra el coronavirus, que ha infectado a más de 200.000 personas y ha matado a más de 8.000 en todo el mundo.

El virus SARS-CoV-2 consiste en una tira de ácido ribonucleico dentro de una cápsula de proteína esférica que está cubierta de espigas.

El director del Centro de Desarrollo de Ciencia y Tecnología de la Comisión Nacional de Salud de China, Zheng Zhongwei, declaró que docenas de instituciones de investigación de vacunas están involucradas y que también se está avanzando en el desarrollo de diferentes tipos de vacunas. Al respecto, el alto funcionario indicó:

“Según nuestras estimaciones, esperamos que en abril algunas de las vacunas entren en investigación clínica o se encuentren disponibles para su uso en situaciones de emergencia”.

Según la legislación china, las vacunas desarrolladas para emergencias de salud pública importantes pueden implementarse para uso urgente bajo condiciones específicas, si la Administración Nacional de Productos Médicos considera que los beneficios del tratamiento son mayores que los riesgos.

Un largo camino

Desarrollar vacunas que sean seguras y efectivas requiere tiempo, inversión y buena ciencia. Para un coronavirus como el que causa COVID-19, el proceso conlleva aún más desafíos. Las autoridades señalan que las pruebas para evaluar su seguridad y eficacia toman entre 12 y 18 meses, incluso más.

Los científicos señalan que el mundo tiene un largo camino por recorrer en la carrera para encontrar esta anhelada vacuna.

China anunció que las primeras vacunas para COVID-19 podrían estar disponibles para “uso de emergencia” en abril.

El virus SARS-CoV-2 comparte entre 80 y 90 por ciento de su material genético con el virus que causó SARS (de ahí su nombre). Ambos consisten en una tira de ácido ribonucleico (ARN) dentro de una cápsula de proteína esférica que está cubierta de espigas.

Estos “picos” se adhieren a los receptores en la superficie de las células que recubren el pulmón humano, lo que permite que el virus ingrese a la célula. Una vez dentro, secuestra la maquinaria reproductiva de la célula para producir más copias de sí misma, antes de salir de la célula nuevamente y matarla en el proceso.

Todas las vacunas funcionan según el mismo principio básico. Presentan parte o la totalidad del patógeno al sistema inmunitario humano, generalmente en forma de inyección y en una dosis baja, para impulsar al sistema inmune a producir anticuerpos contra el patógeno.

El doctor Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos, puntualizó en una reciente sesión informativa en la Casa Blanca que todo el proceso de aprobación de una vacuna efectiva para COVID-19 llevará al menos un año.

Referencia: Update: China’s COVID-19 vaccines expected to enter clinical trials soon: officials. XinhuaNet, 2020. https://bit.ly/2Ugv5BB