La guerra contra el coronavirus está más ardua que nunca en occidente. Con el nuevo epicentro de la enfermedad en Europa, los esfuerzos de todo el planeta se han redoblado para evitar que la misma pueda seguir su curso libre por el mundo.

En estos momentos, en el planeta se están reportando nuevos casos del coronavirus en todos los países que han sido afectados –a excepción de China que, tras meses de cuarentena, hoy oficialmente no ha reportado ningún nuevo caso de la enfermedad.

Con el aumento paulatino en la cantidad de pacientes, los sistemas de salud del mundo se ven cada vez menos preparados para hacer frente a la crisis. Por ello, es importante poder evaluar todas las alternativas para aprovechar los recursos de nuestro alrededor para dar la mejor atención médica posible. Considerando esto, incluso jóvenes estudiantes de medicina podrían hacer la diferencia a la hora de hacer frente al COVID-19.

La situación actual

En estos momentos, por lo menos en los Estados Unidos, las grandes universidades han suspendido las pasantías que suelen hacer los estudiantes de medicina en sus últimos años de la carrera. Asimismo, organismos como la Association of American Medical Colleges han emitido reportes en los que aconsejan al resto de las instituciones universitarias hacer lo mismo.

Del mismo modo, se forma sistemática las clases están siendo trasladadas al territorio digital. De forma que los estudiantes deban pasar el menor tiempo posible en el campus o en la calle y se disminuya el riesgo de contagio.

Hay un problema con el surtido de equipos médicos

Gran parte de la motivación detrás de la decisión de retirar a los estudiantes de los hospitales es el deseo de conservar lo mejor posible los recursos médicos que se tengan. Ya se trate de batas, guantes o tapabocas, a medida que la crisis del COVID-19 aumenta, el surtido de los mismos disminuye.

Por costumbre, los estudiantes en su pasantía solo acompañan a los doctores en sus rondas para aprender en el campo. Sin embargo, hacer esto ahora, implicaría que los mismos tendrían que usar los escasos materiales de protección médica que podrían usar los doctores en otras oportunidades.

Debido a la falta de una solución son respecto a este problema, por los momentos, la seña parece ser remover a los estudiantes de los hospitales. Sin embargo, acá hay una oportunidad que se está perdiendo.

Podrían reducir la carga de trabajo de los médicos

En efecto, exponer a los estudiantes a las áreas en las que se trabaja con los contagiados con el coronavirus puede implicar un gasto mayor de los materiales de protección médica. Sin embargo, vale la pena recordar que esta no se trata de la única afección que los estudiantes podrían atender durante su residencia en los hospitales.

De hecho, los mismos podrían ser de gran ayuda en otras alas del hospital, ya que, en cualquier lugar en el que se utilice su asistencia, esta significará una carga menos para los doctores, que seguramente tendrán las manos llenas atendiendo a los pacientes del coronavirus.

Conscientes de esto, universidades como Harvard han tomado la decisión de suspender las pasantías solo por dos semanas. De este modo, pueden darle a los hospitales el tiempo para planificar en qué áreas se podrían ubicar a los residentes, de forma que no deban interactuar directamente con los pacientes del coronavirus.

Entre algunas posibilidades que se han barajado para el complimiento de las residencias de los estudiantes de medicina, se han pensado que los mismos podrían hacer consultas virtuales. Las mismas consistirían en atender llamadas de ciudadanos con la preocupación de tener el virus, evaluarlos a ellos y a sus síntomas y determinar si los mismos deben o no acercarse a un hospital a recibir ayuda.

Asimismo, desde un punto de vista más directo, los pasantes también podrían hacer seguimiento a los casos del COVID-19. Así, con su perspectiva externa, ayudarían a determinar qué pacientes podrían requerir con más urgencia cuidados intensivos.

Posturas encontradas

Muchas de estas ideas ya se han puesto sobre la mesa. Sin embargo, resulta un poco difícil determinar cuál de las mismas resultará triunfadora al final. Por una parte, algunos estudiantes alegan que han estudiado medicina para ayudar a los demás y que, ahora que el mundo está en esta crisis de salud, quieren hacer lo que esté en sus manos para colaborar.

Pero, por otra parte, otros declaran que no están dispuestos a pagar una colegiatura solo para enfermarse cuando lo que buscan es ganar experiencia en el campo. En cualquiera de los casos, el concepto que llegará a ser clave es trabajo voluntario.

No se puede obligar a los estudiantes a exponerse, pero, si tienen la voluntad de ayudar, tampoco se les puede forzar a no hacerlo. Por lo que, se tome la decisión que se tome, la misma debería dar espacio para que los residentes puedan ejercer su voluntad.

Y, en caso de que la de la mayoría sea la de ayudar, su presencia como apoyo en los hospitales podría traducirse en una mejora en la calidad de la atención médica y también en un aumento en la cantidad de pacientes que se pueden atender. Lo que, a la larga, podría hacer la diferencia con respecto al número de vidas que se puedan salvar de las garras de esta enfermedad.