El consumo de tabaco es la primera causa de muerte prevenible en el mundo, contribuyendo a 6 millones de muertes cada año. Sin embargo, las asociaciones perjudiciales del consumo de tabaco con la salud no se limitan a los que fuman, sino que también afectan a los que están cerca y no fuman, es decir, a los que están expuestos al humo de segunda mano.

Por investigaciones anteriores se sabe que las personas que están expuestas al humo de segunda mano tienen un riesgo de 20 a 30 por ciento mayor de sufrir un ataque cardíaco o cáncer de pulmón. Asimismo, en las familias de fumadores, los niños son más propensos al asma y es más común el síndrome de muerte súbita infantil.

Cincuenta matan a uno

Con el propósito de comprender mejor la escala del daño causado por el humo de segunda mano a los que no fuman, un equipo de investigadores realizó una evaluación epidemiológica para calcular la asociación entre el número de individuos que fuman con la muerte de un fumador pasivo, en el periodo 1990 – 2016.

Para obtener sus estimaciones, los investigadores utilizaron información de la base de datos Our World in Data para calcular el número de personas que fuman en cada país y el número de muertes prematuras relacionadas con el humo de segunda mano en cada país.

Aunque la proporción 50:1 resulta llamativa, el índice muestra una tendencia favorable en comparación a 1990, cuando por cada 30 fumadores un no fumador perdió la vida.

Estos datos revelaron que durante el periodo de estudio, el número de personas que fuman asociadas con la muerte de una persona que murió por exposición al humo de segunda mano aumentó a 52,3. Eso significa que por cada 52,3 fumadores, un no fumador perdió la vida a consecuencia de la exposición al humo de segunda mano.

En general, los investigadores estimaron que más de 880.000 personas en todo el mundo murieron por exposición al humo de segunda mano en 2016.

Tendencia favorable

Aunque la cifra es definitivamente llamativa y preocupante, la tendencia observada es favorable, ya que si bien la exposición al humo de segunda mano es responsable de estas muertes, el índice muestra un baja en comparación a 1990, cuando la tasa de mortalidad por esta causa mostraba una proporción de un no fumador por cada 31,3 fumadores.

Las asociaciones perjudiciales del consumo de tabaco con la salud no se limitan a los que fuman, sino que también afectan a los que están cerca y no fuman.

De hecho, las estadísticas indican que, en general, hay menos humo de segunda mano en el aire que respiramos en la mayor parte del mundo, y que se necesitan más fumadores para crear la misma cantidad de humo de segunda mano visto hace 30 años. Sin embargo, los hallazgos de estudio no dejan de resaltar los peligros asociados con el humo de segunda mano.

Sobre la base de estos hallazgos, los autores del estudio esperan que estos datos inspiren a los responsables de formular políticas a proteger mejor a los no fumadores.

Una pequeña encuesta en línea realizada por el investigador Dan Ariely, científico conductual de la Universidad de Duke, encontró que dos tercios de los participantes consideraban inaceptable que los fumadores hicieran daño a los no fumadores. Esto sugiere que el público en general está listo para tomar medidas para mejorar la protección a los no fumadores.

Referencia: Estimated Worldwide Mortality Attributed to Secondhand Tobacco Smoke Exposure, 1990-2016. JAMA Network Open, 2020. https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2020.1177