Las sociedades del mundo en la actualidad están girando en torno al coronavirus. Los equipos de científicos del mundo se están uniendo en la carrera por encontrar una posible cura para esta enfermedad que ya ha cobrado más de 7.000 vidas.

Por ello, cada aspecto del mismo deb estudiarse cuidadosamente en pro de poder comprenderlo menor y así poder enfrentarlo. En este caso, el punto al que los investigadores han decidido prestar atención tiene que ver con el rol de aquellas personas recuperadas de la enfermedad en el contagio de la misma.

Para esta oportunidad, la meta es comprender si las mismas, una vez curadas, aún pueden ser contagiosas y, si es así, por cuanto tiempo. De modo que se puedan tomar las precauciones adecuadas al contar con la información más detallada.

El virus es capaz de persistir por días en el sistema después de la recuperación

Según lo encontrado por los investigadores, en efecto, el coronavirus parece ser capaz de permanecer en el sistema de los pacientes curados por al menos 15 días más después de su recuperación. En estos casos, se considera que la persona se ha recuperado cuando obtiene un negativo en la prueba para el coronavirus durante dos días seguidos.

Si se cumple esta característica, se ha considerado que es seguro dejar volver a los pacientes a sus hogares. Sin embargo, luego de que se presentara el primer caso de una mujer japonesa que se había recuperado y volvió a mostrar síntomas de la enfermedad, surgió la duda sobre qué tan alejado estaba el virus del organismo cuando este ya se consideraba “recuperado”.

La concentración del virus disminuye y también su contagio

Los pacientes que fueron analizados en esta investigación, fueron tratados con un medicamento comúnmente conocido como Tamiflu. El mismo, por sus características, pudo haber causado que la cantidad de partículas del coronavirus en el organismo disminuyeran lo suficiente como para no ser registradas por las pruebas.

En consecuencia, cuando el tratamiento se suspende, el coronavirus puede volver a reproducirse en el sistema. Ello podría ser una explicación al motivo de la recaída de la paciente japonesa.

Por los momentos, no se tiene más información sobre su caso ni sobre eventos similares con otros individuos, por lo que los datos que se pueden obtener de esta eventualidad son pocos.

Pero, lo que sí se ha podido comprobar es que, en efecto, los mismos aún se pueden encontrar en cantidades mínimas en el sistema de los recuperados. Por lo que, los mismos podrían ser transmisores potenciales del COVID-19.

En el caso de esta investigación, los sujetos de estudio eran todos profesionales de la salud, por lo que fueron extremadamente cuidadosos en no exponer a su familia a un posible contagio. Debido a ello, no se tiene un porcentaje exacto de la posibilidad de contagio por contacto cercano que existe.

Pero, como los recuperados ya no presentan tos ni estornudos, los mismos han demostrado no ser contagiosos para grupos externos a su círculo cercano. Y, en el caso de estos últimos, se podría llegar a pensar que, según lo visto, mientras se mantengan las propias medidas de higiene y cuidado, no debería haber riesgo de contagio.

¿Esto podría hacer que desarrollemos resistencia?

Los científicos apuntan que, el que un virus permanezca en el sistema después de que el individuo cura no es tan extraño. Por ejemplo, otros virus como los del Zika y los del ébola han mostrado que pueden permanecer en el organismo hasta un mes después de la recuperación.

Sin embargo, aunque ello pueda sonar alarmante en un principio, la verdad es que cuenta con sus beneficios. De hecho, el que un virus permanezca en el organismo más tiempo después de que este esté curado, implica que el cuerpo tiene oportunidad de aprender de las partículas que quedan en él.

Gracias a ello, puede desarrollar anticuerpos especializados que sepan cómo contrarrestarla en caso de que se presente nuevamente. Según los investigadores, en otras patologías como la gripe estacional, la inmunidad que se desarrolla contra los virus puede durar en el organismo entre 1 y 2 años. Por lo que, se podría esperar una duración similar con referencia a este nuevo coronavirus.

Entonces, luego de la recuperación, ¿ya no se contagia el virus?

En efecto, se tienen datos más detallados con respecto al comportamiento de esta enfermedad y de su desarrollo. Pero, la verdad es que aún quedan espacios en blanco por llenar.

En esta investigación, las muestras con las que se hicieron seguimiento fueron tomadas de la mucosidad de la garganta de los pacientes. Esto, aunque efectivo, no da una idea concreta de la cantidad de partículas del coronavirus en el sistema. Ya que se sabe que las mismas verdaderamente hacen vida en los pulmones.

Por lo que, para poder estar seguros, sería necesario llevar a cabo un proceso mucho más invasivo. Para el mismo, las muestras deberían tomarse directamente de los pulmones. Ello se trata de una posibilidad que aún no se ha llevado a cabo, por lo que existen variables en cuanto al contagio que aún no manejamos.

Asimismo, los casos de curación aún no se han investigado propiamente. Por lo que, valdría la pena contar con más estudios que hicieran seguimientos a los pacientes entre 1 y dos semanas después de su recuperación.

De este modo, podríamos saber con seguridad si las cantidades de virus en su sistema han continuado su cese o si, por otro lado, se han multiplicado para hacer más contagioso al individuo curado. En estos momentos, los datos apuntan a que el contagio es mucho menor en estos casos, pero, para asegurar que el mismo sea imposible o no, sería necesario hacer investigaciones más profundas.

Referencia:

Positive RT-PCR Test Results in Patients Recovered From COVID-19: doi:10.1001/jama.2020.2783