El coronavirus oficialmente ha cambiado su epicentro. Aunque su punto de origen en un momento fue Asia, específicamente en China, el virus SARS-CoV-2 se ha encargado de cruzar nuevas fronteras.

A medida que la crisis en los países asiáticos disminuye, los casos de contagio más fuertes comienzan a hacer presencia en Europa, el nuevo epicentro de la enfermedad. De esta, países como Italia, España y Francia se destacan por el número de contagiados.

Sin embargo, esta primera definitivamente lleva la delantera a este respecto. Desde la primera detección de un caso, el conteo ya ha superado los 27.000 afectados y se cuentan más de 2.000 fallecidos a causa de la enfermedad.

En medio de toda esta crisis, los sistemas de salud del país luchan por ser capaces de atender a todos los afectados. Pero, a medida que la crisis se agrava, presentando más de 3.000 casos nuevos cada uno de los últimos días, la capacidad para dar abasto a tanta demanda se hace cada vez menor.

La escasez de recursos médicos en la “Zona Cero” se agrava

Específicamente, en un hospital en el pequeño pueblo de Chiari, ubicado dentro de lo que se ha denominado como la Zona Cero, esta crisis de recursos médicos se ha vuelto particularmente notoria. Dentro de esta zona se encuentra conglomerada la mayor cantidad de casos reportados en todo el país, ya que, se trata del punto desde el cual la transmisión del virus tuvo su inicio.

Como ya sabemos, la enfermedad puede llegar a ser leve en el 80% de los casos y solo mortal en un 3% si los mismos son atendidos adecuadamente. El COVID-19 en sus versiones más graves suele causar problemas respiratorios severos, neumonía y fallas renales.

Por lo general, si los pacientes se encuentran en este estado, requieren de respiración asistida. Ahora, en un espacio en el que los recursos médicos se agotan y no hay forma de reponerlos, el hospital de Chiari estaba encontrando cada vez más problemas para poder ofrecer la necesaria asistencia a sus pacientes por falta de equipos.

La solidaridad ha sido la solución

Cristian Fracassi, CEO de Isinnova, una firma de impresión 3D, escuchó del problema de suministros que se presentaba en el hospital. El inconveniente principal es que un elemento conocido como válvula Venturi estaba comenzando a escasear.

Sin ella, los médicos no tienen forma de conectar a los pacientes a los respiradores y el proceso de asistencia médica se interrumpe. En conocimiento de esto, y de que los proveedores usuales del hospital no estaban dando respuesta, Fracassi tomó el asunto en sus propias manos.

No fue un proceso fácil

Con la compañía del ingeniero Alessandro Romaioli, Fracassi se dirigió al congestionado hospital. Desde el mismo, hablaron con el personal médico para comprender su situación.

Luego, se les presentó el modelo de la válvula Venturi que requería el centro de salud. Tanto Fracassi como Romaioli se dieron a la tarea de estudiar el elemento por horas y de desglosar su estructura a través de un proceso de ingeniería inversa.

Con esto fueron capaces de crear unos planos que luego llevaron hasta sus oficinas. Tuvieron que realizar el proceso desde el principio ya que el proveedor oficial se reusó a compartir los planos.

Una vez en la oficina, pusieron a funcionar una de las impresoras 3D para crear la primera de las 100 válvulas que harían llegar al hospital. Lo más rápido que pudieron, hicieron llegar al hospital su primer intento.

Válvula Venturi de la impresora 3D a la derecha, modelo original a la izquierda.

Los médicos lo probaron y, al ver que funcionaba como debía, le avisaron a Fracassi, quien inmediatamente dio inicio a la producción. Con sus 6 impresoras 3D, a una válvula por hora en cada impresora, lograron crear un nuevo lote capaz de surtir nuevamente al hospital.

Incluso, para acelerar el proceso, Fracassi movió varias de las impresoras de las impresoras a la sede del hospital. De forma que, apenas estuvieran impresas pudieran ser puestas en uso.

El camino a la recuperación aún es largo

Gracias a esta colaboración, ahora el hospital cuenta con la posibilidad de atender adecuadamente a todos los pacientes que hasta hoy se encuentran bajo su cuidado. Asimismo, en estos momentos se están evaluando los planos de Fracassi para ver si su método se puede utilizar en otras ciudades de Italia que también se están quedando cortas de suplementos.

Además de su colaboración, el empresario ha hecho un llamado a la comunidad a movilizarse para ayudar con esta iniciativa. Por los momentos, él solo cuenta con un número limitado de impresoras 3D, pero, si otras empresas se unieran a la movida, la producción de estas necesarias válvulas podría aumentar significativamente.

Lo que, a su vez se convertiría en una gran diferencia en la calidad de los cuidados que se le pueden administrar a los contagiados, así como también en la cantidad de estos que se pueden atender por centro de salud. En estos momentos, Italia se encuentra entrando se su pico más alto de contagio, por lo que, los próximos días serán duros, pero, con el adecuado esfuerzo, esta crisis podrá ser superada.