Nuestro cuerpo no solo combate los virus con anticuerpos específicos, sino que, de modo similar a una fortaleza, también despliega un arsenal de otros mecanismos de defensa cuando entra en contacto con patógenos que pueden causar infección.

Sabemos que el principal modo de propagación del coronavirus ocurre cuando una persona inhala microgotas exhaladas por personas infectadas. Estas gotas cargadas de virus se depositan en las membranas mucosas de la nariz o la garganta, o en las paredes de la tráquea y los bronquios.

Mecanismos efectivos

Para que el virus se multiplique, debe infectar una célula cercana, lo que lleva tiempo. Durante este proceso, el virus replica su información genética, produce una gran cantidad de nuevas partículas de virus y hace que la célula huésped explote, liberando muchas partículas de virus.

La inhalación regular de vapor de agua ayuda a mantener la capa de moco en nuestro tracto respiratorio suficientemente fluida.

Sin embargo, es importante destacar que el tracto respiratorio está equipado con mecanismos de autolimpieza extremadamente efectivos.

Las vías respiratorias filtran las partículas presentes en el aire que se inhala. Las paredes de los conductos de la nariz y las vías respiratorias están cubiertas de moco, y los microorganismos en el aire se adhieren a esta mucosidad, que es expulsada del tracto respiratorio.

La eliminación de la mucosidad se ve favorecida por el latido coordinado de pequeñas proyecciones similares a pelos (cilios) que recubren las vías respiratorias. Los cilios barren la mucosidad de las vías respiratorias, alejando los patógenos de los pulmones. Sin embargo, cuando el moco se vuelve demasiado viscoso o espeso, esta “cinta transportadora” impulsada por células se ralentiza, perdiendo efectividad.

Medidas adicionales

Es importante tener presente que no necesariamente nos infectamos tan pronto como inhalamos un virus. La probabilidad de infección aumenta con la cantidad de virus, lo que significa que la dosis de virus es crítica.

Respirar solo por la nariz ya reduce la cantidad de virus que ingresan a la región de la boca. Una vez que han ingresado a nuestro cuerpo, al menos algunos de los virus que se atascan en el revestimiento de la garganta pueden eliminarse cuando se usan enjuagues bucales antivirales.

El tracto respiratorio está equipado con mecanismos de autolimpieza extremadamente efectivos.

Los remedios caseros comunes que generalmente utilizamos para combatir los primeros síntomas de una infección de gripe, como hacer gárgaras y beber té de jengibre caliente, también están completamente justificados.

La inhalación regular de vapor de agua ayuda a mantener la capa de moco en nuestro tracto respiratorio suficientemente fluida, lo que a su vez ayuda a la cinta transportadora a limpiar las partículas de manera más eficiente.

Estas medidas adicionales pueden ayudar a reducir aún más la cantidad de virus que ingresa a nuestros pulmones, poniendo de relieve que todos y cada uno de nosotros podemos hacer más para mantener el coronavirus bajo control.

Referencias:

Features, Evaluation and Treatment Coronavirus (COVID-19). StatPearls, 2020. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK554776/

Taking the right measures to control COVID-19. The Lancet, 2020. https://doi.org/10.1016/S1473-3099(20)30152-3