Se ha demostrado rigurosamente que el sedentarismo está relacionado a una variedad de riesgos para la salud. Esta evidencia nos ha llevado a tomar varias medidas para evitar ser sedentarios, incluidos monitores de actividad, escritorios de pie, teléfonos inteligentes y relojes que nos impulsan a salir de nuestras sillas.

Se piensa que la historia evolutiva reciente de la humanidad, en la que pasamos millones de años como cazadores-recolectores, se caracterizó por altos niveles de actividad física que incluían caminatas de larga distancia y posiblemente carreras de intensidad moderada a alta. Muchos sugieren que nuestra dependencia fisiológica a la actividad física para prevenir enfermedades crónicas es producto de esta historia evolutiva.

Inactividad examinada

A fin de comprender cómo ocurren los comportamientos sedentarios en un contexto económico no industrial, más típico de la historia evolutiva de los humanos, un equipo de investigadores de la Universidad del Sur de California examinó la inactividad en una población de cazadores-recolectores: la tribu Hadza de Tanzania.

Los investigadores encontraron que estar de rodillas o en cuclillas implica más trabajo muscular que simplemente sentarse.

Para ello, los investigadores evaluaron los niveles de actividad física de 28 miembros de la tribu analizando medidas tomadas por acelerómetros de muslo, datos de observación y electromográficos, y encontraron que, paradójicamente, los cazadores-recolectores tienen altos niveles de tiempo no ambulatorio total, es decir, altos niveles de sedentarismo.

El típico adulto Hadza pasó casi 10 de sus horas de vigilia sin tener ningún movimiento detectable, y aunque eso representa un nivel de inactividad mayor que el registrado en poblaciones industrializadas, la población Hazda carece de los marcadores de enfermedades crónicas asociados al sedentarismo.

Más trabajo muscular

Si bien los niveles de inactividad física pueden ser similares entre los cazadores-recolectores y las sociedades industrializadas, los investigadores observaron dos grandes diferencias. La primera es que cuando están activos, los Hadza suelen ser muy activos, y la segunda es cómo los Hadza pasan su tiempo cuando no están activos.

Se ha demostrado rigurosamente que el sedentarismo está relacionado a una variedad de riesgos para la salud.

Era muy raro ver a los Hadza sentados en un tronco o una roca como si fuera una silla; en cambio, aproximadamente la mitad de su tiempo lo pasaron sentados en terreno plano. Pero también pasaron más de un tercio del tiempo de reposo en posturas que no son frecuentes en las sociedades industrializadas: arrodillados y en cuclillas.

Los investigadores utilizaron electrodos para rastrear la actividad muscular en las piernas de las personas mientras los sujetos estaban en estas posiciones y descubrieron que implicaban más trabajo muscular que simplemente sentarse sobre una roca o tronco.

Aunque estar arrodillado o en cuclillas no implica tanta actividad muscular como caminar, y más bien se acerca de una forma más activa de sentarse, aun así, los autores plantean la hipótesis de que esto puede ayudar a explicar algunas de las medidas de salud cardíaca, que son mejores en los Hadza que en sociedades industrializadas.

Referencia: Sitting, squatting, and the evolutionary biology of human inactivity. PNAS, 2020. https://doi.org/10.1073/pnas.1911868117