En la actualidad, el mundo se encuentra convulsionado por la ya declarada pandemia del coronavirus. Con la misma, ya más de 124.000 individuos ya se han visto afectados y, según las proyecciones, esta cifra aún tiene espacio para aumentar exponencialmente.

Sin embargo, en medio de las medidas, noticias, descubrimientos y seguimientos que se hacen sobre el COVID-19 otra amenaza se cuela en la sociedad sin que esta lo note. Cada año, la gripe estacional hace presencia en el mundo y enferma a miles de personas por vez.

Incluso, con la cantidad de años que tenemos conociéndola, anualmente la gripe sigue causando muertes y dejando secuelas permanentes un porcentaje del grupo que la contrae. En esta oportunidad, la aparición del COVID-19 ha hecho que la atención que solemos otorgar a esta disminuya y, por ende, que pueda aumentar la cantidad de individuos que se vean afectados por ella.

COVID-19 vs gripe

Si bien es cierto que el COVID-19 y la gripe estacional tienen poco en común, existen algunos puntos que pueden hacerlas ver similares. Mientras que, hay otros detalles que nos dejan ver de inmediato las diferencias abismales entre una y otra.

Contagio

Cuando hablamos de los factores de contagio, nos podemos dar cuenta de que ambas se tratan de enfermedades que pueden entrar al sistema por contagio a través del aire cuando los virus entran en el tracto respiratorio.

Sin embargo, la capacidad de cada una para infectar a las poblaciones varía mucho. Según las estimaciones del Center for Disease Control and Prevention (CDC) nos podemos encontrar con que la gripe ya cuenta en su haber con millones de contagios registrados a lo largo de los años.

Mientras que, por su lado, el coronavirus apenas registra unos cientos. Es claro que, por la novedad del mismo, las cifras son difícilmente comparables. Pero, a largo plazo, la amenaza del coronavirus podría controlarse con medicamentos eficaces. Mientras que, la posibilidad de que la gripe ataque al organismo se convierte en un peligro latente que regresa cada año.

Síntomas

Un detalle en el que ambas patologías pueden ser muy similares es el de la sintomatología. En ambos casos las personas pueden presentar cuadros de fiebre intensa prolongados. Sin embargo, para la gripe los mismos no deberían superar los dos o tres días, mientras que la del COVID-19 fácilmente se mantiene por cinco días.

Asimismo, como ambas se contagian por el aire, suelen ocasionar estornudos y tos, siendo la última más fuerte e intensa en la gripe. Sumado a ello, el dolor de garganta también puede hacer presencia con facilidad dentro del cuadro sintomático, al igual que la fatiga.

En este caso, lo que ayuda a separar a una de otra se trata de la duración de los síntomas, ya que los provocados por el coronavirus tienden a mantenerse en el tiempo mientras que los de la gripe o se desvanecen o evolucionan a otros cuadros de salud derivados.

Tratamiento

Para ambas enfermedades se ha demostrado que los tratamientos con antibióticos no son efectivos. Sin embargo, para la gripe estacional desde hace años existe una vacuna capaz de inmunizar a los individuos.

Por su parte, aún no se ha desarrollado nada en el mundo que pueda ofrecer un efecto similar con respecto al coronavirus. En este caso, la enfermedad solo puede ser atacada al intentar disminuir sus efectos individualmente. Como, por ejemplo, al enfocarse en bajar la fiebre del paciente afectado o ayudarlo a respirar mejor, en lugar de intentar curar la enfermedad.

Mortalidad

En los últimos meses, el coronavirus ya ha sido capaz de cobrar más de 4.000 vidas en todo el mundo. Sin embargo, esta cifra se hace pequeña al entender que se trata de una minima cantidad en comparación con los más de 124.000 contagiados.

Con ello, se puede notar que, aunque la enfermedad es de esparcimiento veloz, su tasa de mortalidad no es tan alta –siendo comúnmente estimada en un 3%. Por otra parte, las cifras de la CDC indican de forma general que, de entre los 34 millones de personas afectadas por la gripe, entre 23.000 y 50.000 habrían fallecido por la enfermedad.

En perspectiva, se puede notar que ambas enfermedades cuentan con un amplio rango de transmisión pero una mortalidad reducida. Sin embargo, a diferencia del coronavirus que ahora está siendo tratado con extremo cuidado, la gripe usualmente es subestimada y, esta desconfianza en la fuerza de sus efectos puede hacer que la misma, al no ser tratada, se vuelva mucho más peligrosa que el mismo coronavirus.

Ya que esta, además, ha demostrado ser capaz de dejar secuelas graves en el organismo tras su paso. Una capacidad que, por lo menos por ahora, el coronavirus no ha mostrado tener.

Debemos prevenirnos contra el contagio de ambas

Como podemos ver, tanto el coronavirus como la gripe estacional pueden llegar a ser letales si no son tomadas las debidas precauciones. Por ello, para este año en el que no solo la gripe está al acecho, sino que ahora también se presenta el coronavirus, el consejo de los expertos es que tengamos mucho cuidado con ambas. Por suerte, otro de los detalles que tienen en común es que ambas se pueden prevenir con más o menos las mismas precauciones.

Gracias a lo cual, si somos lo suficientemente cuidadosos con nuestra higiene, nos mantenemos alejados de las grandes congregaciones públicas, evitamos entrar en contacto con gente que presente síntomas y, en caso de presentarlos nosotros mismos, acudimos de inmediato a un organismo de asistencia médica, deberíamos estar haciendo lo suficiente para protegernos contra las dos.