Durante una conferencia de prensa realizada el miércoles (11 de marzo), la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el brote mundial del coronavirus SARS-CoV-2, causante de la enfermedad COVID-19, oficialmente una pandemia.

Según el Director General de la OMS, doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, la decisión de clasificar COVID-19 como una pandemia no fue fácil, pero fue resultado de la preocupación por “los niveles alarmantes de propagación y gravedad, y por una sorprendente inacción”.

Propagación mundial

Esa palabra, pandemia, es suficiente para provocar un pánico generalizado, y con una buena razón: según la OMS, una pandemia es la propagación mundial de una nueva enfermedad.

El doctor David Jones, profesor de cultura de la medicina en la Universidad de Harvard, explica que “una pandemia es cuando una epidemia se propaga entre países”. En el caso de COVID-19 específicamente, la OMS puntualizó que es la primera pandemia causada por un coronavirus.

El brote de COVID-19 alcanza a 125 países y territorios que en conjunto registran más 129.000 casos confirmados y 4.749 muertes.

Pandemia, cuya etiología proviene del griego pan (“todos”) y demos (“personas”), es el término utilizado por los expertos en enfermedades cuando las epidemias están creciendo en varios países y continentes al mismo tiempo.  Pero a pesar del miedo que evoca la palabra, “pandemia” se refiere a la propagación de una enfermedad, no a su potencia o letalidad.

En el esquema de clasificación de enfermedades, pandemia es el nivel más alto posible; pero antes de que una enfermedad común alcance proporciones pandémicas, tiene que exceder otros niveles.

Mayor esfuerzo para prevenir la progresión

En principio, cuando una enfermedad ocurre con poca frecuencia e irregularmente, se le considera esporádica. Si la enfermedad o infección tiene una presencia constante o prevalencia habitual dentro de un área geográfica, se clasifica como endémica.

En el caso de que ocurra un aumento repentino en el número de casos de una enfermedad, más de lo que generalmente se espera para la población en esa área, se dice que se trata de una epidemia, y si esa amenaza logra extenderse por varios países, afectando a un gran número de personas, como recientemente se ha observado con el coronavirus, se clasifica como pandemia.

La Organización Mundial de la Salud declaró el brote mundial del coronavirus SARS-CoV-2, causante de la enfermedad COVID-19, oficialmente una pandemia.

Pero hay otro elemento a considerar para que una enfermedad pueda ser catalogada como pandemia: debe ser infecciosa. Por ejemplo, el cáncer afecta a muchas personas en todo el mundo, pero no es una enfermedad infecciosa y, por lo tanto, no es una pandemia.

Una pandemia también tiene líneas de infección autosuficientes, lo que significa que la transmisión de humano a humano está muy extendida.

Hasta ahora, la OMS no había calificado el brote de COVID-19 como pandemia porque consideraban que su propagación estaba limitada y la mayoría de los casos tenían una conexión con China u otro punto de acceso emergente, por ejemplo, Irán o Italia. Pero ahora está claro que la transmisión está increíblemente extendida, con más de 125 países reportando casos confirmados.

Cuando una epidemia se convierte en pandemia, la mayor diferencia es que hay más gobiernos involucrados en tratar de prevenir la progresión de la enfermedad; eso implica una mayor inversión en medidas preventivas, fondos para la investigación científica, así como para programas de vacunación y el tratamiento apropiado de las personas que padecen la enfermedad.

Referencias:

What is a pandemic? World Health Organization, 2010. https://bit.ly/39IMnhu

WHO Director-General’s opening remarks at the media briefing on COVID-19. World Health Organization, 2020. https://bit.ly/33gWkQD