Los procesos evolutivos de las criaturas que habitan este planeta ya han sido estudiados por generaciones. Cada vez son más los secretos que se desempañaran con respecto a este delicado proceso de la naturaleza.

Sin embargo, aún estamos lejos de conocer todas sus implicaciones. Un ejemplo claro de ello han sido los recientes descubrimientos publicados en la investigación que se dio a conocer en la revista virtual Science Advances.

En la misma, se evaluaron distintos procesos de desarrollo neuronal en la Drosophila melanogaster o mosca de la fruta. Gracias a sus resultados, fue posible descubrir nuevas capacidades del cerebro con respecto a su producción, desarrollo y administración de neuronas –el cual se relaciona directamente con los procesos evolutivos de las especies.

¿Qué son las células zombies?

Básicamente, en un inicio estas se tratan de células activas comunes. Las mismas, estás programadas para trabajar con ciertas áreas del cerebro y regular variados procesos dependiendo de cuál sea su función.

Sin embargo, por un proceso de autorregulación de nuestro organismo –en el que se deshace de las neuronas sobrantes– muchas de estas inician un proceso de autodestrucción. Durante este “suicidio” neuronal conocido como apoptosis, incluso el 50% de las neuronas de un área pueden llegar a verse afectadas.

Como “volver a la vida”

El propósito del estudio era averiguar qué cambios podían ocurrir en el cerebro si el proceso degenerativo de las neuronas se detenía. Para ello, los científicos pararon la apoptosis en su última fase.

Las neuronas “zombies” que fueron rescatadas pertenecían al área olfativa del organismo de las moscas de la fruta. Poco a poco, aunque parecían inactivas y habían estado al borde de la desaparición, las neuronas comenzaron a ganar nuevas funciones y a activarse nuevamente.

Sin embargo, no imitaron por completo las capacidades de sus compañeras activas que no habían pasado por la apoptosis. Por lo que, su existencia le ofrecía a las moscas de la fruta y habilidad extra de procesamiento que sus compañeras no podían tener.

Posibles implicaciones evolutivas

En este caso, las neuronas que volvieron a la vida mostraron ser útiles para que la mosca pudiera ser capaz de detectar rastros de dióxido de carbono en el ambiente. Esto es una habilidad que se comparte con sus parientes lejanos los mosquitos, y la misma llega a ser de gran utilidad pues este compuesto es el que emiten las criaturas de cuya sangre se alimentan.

Por su parte, las moscas de la fruta no requieren de esta habilidad y es probablemente por ello por lo que naturalmente las neuronas que la deberían desarrollar son las elegidas para el proceso de apoptosis. Se sabe que ambas especies compartieron un ancestro común hace más de 250 millones de años.

Tal vez, la especialización de cada una en un área distinta y los diferentes hábitos alimenticios hicieron que los procesos de apoptosis variaran y, por ende, también la dirección evolutiva que tomó cada especie.

Los científicos no realizaron pruebas conductuales para comparar las nuevas capacidades de las moscas con las neuronas zombie y las moscas de control. Sin embargo, plantean la hipótesis de que estas podrían llegar a ser beneficiosas para la criatura en otras áreas como la ubicación de comida, pareja, refugio y detección del peligro.

Referencia:

Functional integration of “undead” neurons in the olfactory system: https://doi.org/10.1126/sciadv.aaz7238