Este miércoles la Organización Mundial de la Salud ha declarado finalmente la situación del coronavirus como una pandemia. Por lo que, las naciones del mundo deben prepararse para enfrentar esta nueva amenaza que ha hecho tambalear la estabilidad de nuestra sociedad.

Es claro que el COVID-19 está causando afectando la salud de los habitantes de más de 114 naciones. Sin embargo, otro problema que se asoma debajo de las consecuencias de salubridad que trae consigo el coronavirus se encuentra en el terreno económico.

En tan solo estos últimos meses, hemos podido ver cómo las bolsas de valores del mundo se desploman debido a las fluctuaciones del mercado causadas por el coronavirus. Muchas grandes empresas a su vez se han visto forzadas a cerrar sedes y a clausurar eventos, restringiendo sus fuentes de ingreso.

Por si fuera poco, el lunes de esta semana también se presenció lo que se conoció como el nuevo “Lunes negro” en el que el mercado experimentó una de sus caídas más fuertes en años. Ahora, con la nueva declaración de la OMS, lo más probable es que las restricciones comerciales continúen y que, por ende, las empresas sigan teniendo que luchar para mantenerse a flote.

El primer trimestre del año ya reporta pérdidas

Tanto los grandes como los pequeños empresarios se han visto afectados en diversos niveles por esta pandemia. Muchos comercios pequeños han tenido que cerrar sus puertas al no tener forma de salir a flote.

Por su parte, las empresas más grandes ya comienzan a contar solo pérdidas en este primer trimestre del 2020. Solo algunas excepciones como Netflix y otras empresas similares han tenido un avance positivo en esta época.

El resto de las compañías han comenzado a ver números rojos. Y, según los datos recaudados por una encuesta realizada por el Institute for Supply Management a más de 600 empresas y organizaciones norteamericanas, al menos el 80% tienen proyectado que el segundo trimestre continuará con esta tendencia decadente.

La fábrica del mundo está al 50% de su capacidad

Mucho de este problema tiene su origen al otro lado del océano, dentro de las fronteras de China. Esta nación con el paso de los años logró convertirse en una potencia mundial y, por ende, también en un pilar importante para la economía de cientos de países alrededor del mundo.

Ahora, con la cantidad de fábricas, puertos y centros de trabajo que se han cerrado por el coronavirus, la gran potencia apenas trabaja a media máquina. Según sus propias declaraciones, se encuentran tan solo a un 50% de su capacidad de producción y, actualmente, labora solo el 56% de los trabajadores habituales.

Las compañías estadounidenses sufren las consecuencias

La gran mayoría (por lo menos 75%) de las empresas que se desarrollan en Estados Unidos cuentan con una cadena de suministros que tiene su origen en China. Por lo que, cuando la disponibilidad de los mismos disminuye y se restringen los medios que podría haber para transportarlos, las compañías comienzan estadounidenses comienzan a tener problemas.

Las empresas consultadas respondieron a la encuesta entre el 22 de febrero y el 5 de marzo de este año. Por lo que, sus respuestas se acoplan a una visión actualizada de la situación del mundo con respecto al coronavirus y los problemas que este puede traer.

De entre los encuestados, casi la mitad (48%) reportó tener problemas al intentar importar bienes desde China y un 46% dijo tener dificultades y retrasos para exportarlos al país. Por los momentos, nuevamente, casi el 50% de la muestra reportó no tener un plan de acción con el que responder a la situación actual con China.

Ya que la pandemia ha sido declarada, es muy posible que las medidas de control mundiales se vuelvan mucho más estrictas. Sin embargo, también se ha reportado que, por el éxito que ha tenido Wuhan en disminuir el número de contagios, algunas partes de la ciudad volverán a entrar en funcionamiento. Ahora solo quedará ver cómo se desenvuelve el mercado ya que se le presentan estas dos nuevas y desafiantes condiciones.