Muchas personas subestiman el efecto que puede tener el sonido, en especial el ruido, sobre nuestra salud mental y física. Sin embargo, varios estudios han arrojado evidencia de que la contaminación sónica puede tener efectos negativos sobre el bienestar humano, e incluso alterar los hábitos de las aves.

Las grandes ciudades son escenario propicio para este tipo de situaciones. Así lidiar con la congestión del tráfico puede causar estrés, y con ello, aumentar el riesgo de desarrollar presión arterial alta y diabetes, según indican los especialistas de la American Heart Association.

Por cada 10 decibeles, un aumento de enfermedades

Un equipo de investigadores usó una población de más de 1 millón de residentes de Toronto a los que hicieron seguimiento durante un periodo de 15 años para evaluar los efectos de contaminación sónica sobre su salud.

Fue así como descubrieron que a medida que las personas se exponían de manera frecuente a los ruidos asociados al tráfico, aumentaba el riesgo de que desarrollaran diabetes o presión arterial alta.

Por cada aumento de 10 decibeles en el ruido del tráfico promedio, hubo un aumento de 8 por ciento los nuevos diagnósticos de diabetes y un aumento del 2 por ciento en los nuevos casos de presión arterial alta.

Cuando tomaron en cuenta otros factores como la contaminación del aire y otros factores socioeconómicos, encontraron que esta relación era más fuerte, sobre todo para las mujeres y las personas más jóvenes.

Esto ha sido atribuido a la sensibilidad de estos al ruido, según indica Hong Chen, científico investigador de Health Canada y científico adjunto del instituto de investigación ICES en Ontario, y autor principal del estudio. Esta exposición puede provocar respuestas variadas al estrés que incluyen la liberación de hormonas que, como han corroborado otros estudios, de manera crónica resultan nocivas y pueden contribuir a problemas metabólicos y resistencia a la insulina.

“Esto puede tener algo que ver con la sensibilidad de las personas a la exposición al ruido. Por ejemplo, la pérdida auditiva relacionada con la edad puede desempeñar un papel, ya que generalmente es más difícil para las personas relativamente mayores detectar el ruido”.

No es la primera evidencia

Pero no es la primera vez que se observa una relación entre la hipertensión y la exposición al ruido. Un estudio publicado en publicado en la revista Environmental Health Perspectives en 2013 encontró que por cada aumento de 10 decibeles en el ruido del tráfico parecía haber un mayor riesgo de diabetes.

De manera similar, un estudio de 2017 publicado en Environmental Research vinculó la exposición al ruido de carreteras, ferrocarriles y aviones con diagnósticos de hipertensión severa que dieron lugar a enfermedades cardíacas.

Estos vínculos son dignos de atención considerando que la población urbana mundial aumentó de 751 millones en 1950 a 4.200 millones en 2018, según los datos de la Organización de las Naciones Unidas. Conocer todos los factores de riesgo que influyen en la prevalencia de este tipo de enfermedades es crucial para garantizar una población longeva y sana, y tal parece que los implicados en el diseño de las ciudades pueden hacer aportes significativos.

Referencia:

Traffic noise might increase diabetes, blood pressure risks. https://www.heart.org/en/news/2020/03/09/traffic-noise-might-increase-diabetes-blood-pressure-risks